La Cuaresma en el Oratorio.

. . . . Desde el paso de Pirque en 1956 estuvo muy claro que el fundador del Oratorio se ponía en la dimensión de fidelidad irrestricta a la Santa Iglesia. Línea que fue siempre lo central de todas las reflexiones espirituales y pastorales que lo motivaron en todos los pasos que fue dando en la fundación del Oratorio Mariano.

. . . . Esta línea de fidelidad a la Iglesia se reprodujo nuevamente cuando hubo que poner la sexta piedra fundacional. El Oratorio tenía una cabeza propia, visible en la persona del fundador, pero esta cabeza de la familia se ponía como tal siempre y cuando estuviera bajo la autoridad petrina: la Cátedra de San Pedro..

. . . Incluso la piedra fundacional coincidió con la celebración litúrgica de la Cátedra de San Pedro, el día 22 de febrero de 1990. Ponernos a vivir los hitos litúrgicos de la Iglesia, como es la cuaresma, es algo de perogrullo para nuestra autenticidad.

. . . . Por eso, no solamente las religiosas, los religiosos del Oratorio Mariano tienen que vibrar con esta vitalidad específica, que trae cada tiempo litúrgico, sino que también los laicos del Oratorio Mariano, mientras más grados tengan, sobre todo los que tienen ya el segundo grado, es muy importante que se pongan a tono con la cuaresma.

. . . . Cuaresma tiene su significado etimológico en el número cuarenta: son cuarenta días de preparación a la Pascua de muerte y resurrección del Señor. Cuarenta años estuvo el pueblo del Éxodo antes de ingresar a la tierra prometida, cuarenta días estuvo Jesús en el desierto preparándose para empezar su vida directamente mesiánica que tenía que llegar a su culminación en la Semana Santa, con su muerte y resurrección como clímax.

. . . . Nosotros, asumimos las tres grandes enseñanzas divinas del tiempo cuaresmal, primero las obras de caridad: "lo que le hagan a uno de estos pequeños a mí me lo hacen" sobre todo que no lo hagamos delante de los hombres, porque ya tiene su paga humana, como en la teletón, donde los auspiciadores consiguen una excelente propaganda de su mercadería: ˇya están pagados!

. . . . Segundo, los ayunos, para que la oración lleve un respaldo que suscite la misericordia de Dios, al vernos sufriendo corporalmente. También tienen que ser hechos sin que los demás se den cuenta: porque quedan pagados, es un ayuno desconocido, solo Dios lo ve.

. . . . Tercero, la oración se tiene que basar en las obras de caridad y los ayunos para que tengan definitiva eficacia. Dios nos escucha, pero cuando le hablamos de manos, ojos, labios y corazones impuros, desde el dolor del ayuno y desde la bondad de nuestras obras de caridad ocultas, nos tornamos semejantes a la omnipotencia suplicante, María Santísima, todo lo conseguimos de parte del Señor.