Editorial

 

. . . . El mes de marzo en el hemisferio sur es como una caja de sorpresas y anhelos, los cuadernos nuevos aun con olor a imprenta y a librería, son como un anhelo y un programa a punto de empezar a realizarse.

. . . . Para nosotros que creemos, siempre un comienzo, sobre todo al lado de María Santísima, guarda incógnitas, y muchas, aun no resueltas, tiene el prisma de la esperanza y seguridad, que el Señor de la historia, aun del mal saca el bien.

. . . . El mes de marzo contiene un anuncio que no se puede desechar: Ella viene con nosotros a hacer la vida más feliz y poblada de buenas cosechas y opíparas frutas.

. . . . Los racimos enormes de uvas que obtiene la sabiduría del agrónomo, sacados de nuestro suelo para exportarlos a países lejanos, se convierten en embajadores nuestros. Recibirán así el saludo cariñoso de hermanos chilenos, que les aportan un trocito de la dicha de Dios. Bondadosamente Dios saca vino de la parra, del agua saca vino que ayuda al hombre en su nutrición, y de nuestra buena tierra chilena saca frutas ricas por medio de la sabiduría técnica de nuestros agrónomos. Ese valioso trabajo técnico requiere el abnegado y sacrificado trabajo de los obreros, ellos ayudan con su aporte de hermanos y hermanas, que cosechan con empeño todo ese trabajo. Es verdad que con una sola lluvia a destiempo se estragaría totalmente todo ese trabajo.

. . . . Estamos llenos de esperanza, que la Madre Santísima nos dará muchas buenas noticias en este tiempo, que es como la apertura de un intrincado partido de ajedrez. En todo caso le suplicamos a la Madre que venga con nosotros a poner su cuño a esta vida que debe de correr como un cassette de misteriosas incógnitas.

. . . . Estos anuncios de Dios nos traen también la realidad de la liturgia cuaresmal; la cuaresma es el tiempo apto en la liturgia para preparar el misterio pascual. Cómo podríamos definir el misterio pascual?. Es el misterio del paso de la muerte a la vida, del pecado a la salvación, que ha operado el Verbo Encarnado, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.

. . . . El misterio pascual fue profusamente anunciado en el Antiguo Testamento, hasta el mismo nombre "pascua" fue acuñado en el libro del Éxodo, para manifestar, por una parte la salvación de los primogénitos de los judíos, cuando el ángel exterminador mató a todos los primogénitos de los egipcios. Donde se había comido la cena pascual prescrita por el Señor a Moisés, la muerte no azotó esa noche esa casa...solo los judíos comieron esa pascua y los egipcios no. De ellos ningún primogénito se salvó; solamente la salvación actuó donde se había celebrado el rito pascual, que el Señor mandó guardar a Moisés.

. . . . En la Semana Santa, culmina el misterio pascual, que se celebra durante todo el año, especialmente los domingos con la liturgia dominical.

. . . . Es necesario que el Oratorio se ponga a tono con el tiempo de cuaresma, no sea que se nos pase de largo. Cada familia a partir del papá y la mamá comienza a vivir la cuaresma con ese signo visible de caridad, al que tienden las cajitas de cuaresma.

. . . . Así el Señor salvará a esas familias de muchas tempestades y tormentas, porque el signo eucarístico no permitirá al demonio hacer de las suyas.