Supo amar hasta inmolarse por los suyos.

 

. . . . En un momento de crisis de valores, la Iglesia nos presenta personas santas, que han dado heroicamente la vida por sus hijos. El año 1962 murió Gianna Beretta Molla; era una médico italiana que tuvo que enfrentar la dura situación de defender la vida de su hija de la que estaba embarazada, con lo cual, como médico sabía que arriesgaba su vida. Es la niña que aparece en la foto.

. . . . En nuestro Oratorio Mariano, una señora, B. C., se encontró de pronto, con que la hija que venía en camino "no podría nacer", según el criterio de los médicos consultados en un país donde vivía la pareja en un tiempo de estudios postgrado.

. . . . Con la píldora del día después, gente que no está bien informada, cree que matar a un niño que viene en camino es malo, pero matar un embrión, que también es un ser humano, no es tan malo, como ocurre en el caso de las violaciones, en que se mata por si acaso... Si se llega a formar un embrión a pesar de todas las dificultades que la píldora del día después le pone a la misma concepción, entonces el embrión encontrará un endometrio alterado, incapaz de recibir a un embrión en el proceso de implantación. Se trata en ese caso de un abortivo, aunque la píldora del día después no mata a un embrión ya implantado, pero sí a uno que pudiere eventualmente gestarse en esos días después de la relación sexual.

. . . . Nunca será legítima la píldora, nunca podrá ser aprobada como ética, aunque todos los países del mundo llegaran a aprobarla. La Iglesia nos presenta el caso de Santa Gianna Beretta Molla: «mensajera del amor divino». El Papa en ella nos recuerda a la madre que dio la vida por su hija.

. . . . CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 16 mayo 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II presentó la belleza de la familia este domingo al canonizar a una italiana, médico, quien a los 39 años aceptó el riesgo de morir para no abortar a la niña que llevaba en su seno.

. . . . El Papa recordó a Gianna Beretta Molla (1922-1962), como una «sencilla pero particularmente significativa mensajera del amor divino».

. . . . «Pocos días antes de su boda, en una carta al futuro marido, escribía: "El amor es el sentimiento más bello que el Señor ha puesto en el espíritu de los hombres"», recordó el Papa en la homilía.

. . . . Sin esconder la emoción, escuchaban estas las palabras del Santo Padre el marido y los tres hijos de la nueva santa.

. . . . «Siguiendo el ejemplo de Cristo, que "habiendo amado a los suyos... los amó hasta el extremo", , esta santa madre de familia fue heroicamente fiel al compromiso asumido el día de la celebración de su matrimonio», recordó el pontífice.

. . . . «El sacrificio extremo que selló su vida testimonia cómo sólo quien tiene el valor para entregarse totalmente a Dios y a los hermanos se realiza personalmente», añadió

. . . . «¡Que nuestra época redescubra, a través del ejemplo de Gianna Beretta Molla, la belleza pura, casta y fecunda del amor conyugal, vivido como respuesta a la llamada divina!», deseó.

. . . . B. C. Integrante de nuestro Oratorio, arriesgó su vida y se sacrificó por dos hijos, a pesar de todas las amonestaciones que le dieron los médicos. ¿Irá algún día a ser beatificada por la Iglesia? A Chile le haría mucho bien, sobre todo ahora que está entrando subrepticiamente una mentalidad abortista.

 

. . . . Un amigo casado, hombre bueno que se sacrifica día a día por su familia, me decía: si a mi hija me la violaran, yo sin pensarlo dos veces le daría la píldora del día después. Ahí se nota como el Estado, con sus mentiras en la propaganda, puede ir corrompiendo a un pueblo, llevándolo a una mentalidad abortista. Me recuerdo inmediatamente del Rey Ajab y la Reina Jezabel, hija del rey de los sidonios, cómo influyó negativamente en su esposo y después en todo el pueblo de Israle, cómo se fue a servir a Baal postrándose ante él. Y después corrompió a todo su pueblo en la idolatría, como queda bien documentado en el primer libro de Reyes.

. . . . Es inadmisible que en nombre de la libertad se pretenda justificar la supresión de la vida, por dolorosas y brutales que sean las circunstancias que le dan origen, como ocurre en el caso de las violaciones, por cuanto no se puede reparar el mal que ellas representan y causan por la vía de cometer uno mayor. Menos aún se puede invocar la libertad para legitimar el aborto como "solución" para quienes pretenden eludir los efectos del uso -o abuso- que hacen de ella.

. . . . El asesinato de un ser humano inocente e indefenso jamás se puede justificar bajo el pretexto de respetar la libertad de quien, por la razón que fuere, no desea que llegue a nacer. Muchos, consideran un signo de "modernidad" que se distribuya masivamente la píldora. Otros ven en ello una muestra de "tolerancia", en nombre de la cual no vacilan en censurar y amenazar a quienes se resisten a aceptarlo. Todos se proclaman ardientes defensores de los derechos humanos y de la vida.