LOS CUARENTA AÑOS DE MI SACERDOCIO

Mis queridos hermanos y hermanas del Oratorio:

 

. . . . Tengo que confesar que, cuando los padres, hermanos y los miembros del consejo de la familia, me hablaron de mis 40 años de ordenación sacerdotal, me dejó un tanto indiferente.

. . . . El primer motivo de esta indiferencia fue considerando que cuando hay muchas ínfulas y celebraciones o censos como el del Rey David, con su presuntuosa cuota de soberbia, se despierta la ira de Dios. Quien paga es uno pero el grueso del problema le cae al pueblo de Dios, en este caso al Oratorio: como sucedió en el caso del Rey David. Por eso mi negativa interior a esa voluptuosa complacencia en sí mismo, en logros sociológicos, que no son míos, sino en los que la Madre ha actuado por la infinita misericordia de Dios, que se manifiesta particularmente en los humildes.

. . . . El segundo motivo es que los 40 años de sacerdocio todavía no son 50 y por lo tanto, ¿para qué voy a anticiparme?, si lo que se celebra son las bodas de oro de profesión religiosa y/o de sacerdocio.

. . . . El tercer motivo de mi inmediata indiferencia es que la fecha de mi ordenación ocurre el 28 de junio de 1964: al celebrar el 28 podría opacarse la gran fiesta del Oratorio, que es lo principal, es una de las dos grandes fiestas del Oratorio. Yo no quiero por nada del mundo, por una celebración personal mía quitarle esplendor a la fiesta del Oratorio. Antes era feriado acá en Chile el día 29 de junio, pero ahora dejó de serlo y por lo tanto al celebrar el 28, no puede sino hacerse una sola fiesta, que por supuesto debe tener su epicentro en la celebración de la primera piedra fundacional: el primer desafío, que atrajo la presencia de la Madre en la Imagen en el Oratorio. Corresponde a nuestra autenticidad poner ahí el acento y no en una celebración mía.

 

. . . . Sin embargo, han pasado muchas cosas de corte sacerdotal en la Iglesia, por lo mismo parece que las campanas de Dios están repicando por ahí y es esta la ocasión para vislumbrar con mayor intensidad el misterio del sacerdocio que Jesús puso en la Iglesia y que no podríamos ignorar pecaminosamente.

. . . . Hay varios y muy grandes fundadores que no han sido presbíteros. Desde luego en el campo femenino, a quienes está vedado el orden sagrado: Santa Teresa de Ávila, la Madre Teresa de Calcuta y una infinidad de santas fundadoras que han sido todas laicas consagradas, pero que no fueron ordenadas in sacris. También en el campo masculino, nos encontramos con un San Francisco de Asís, y en nuestra época con un Kiko Argüello, fundador de los neocatecumenales.

. . . . Pero mediante la ordenación del fundador del Oratorio, la Madre le ha querido regalar a su Oratorio Mariano una vinculación especial y estrecha al sacerdocio, esto me ha hecho pensar que debemos rescatar todo lo sacerdotal dentro de nuestro Oratorio Mariano.

. . . . Y por eso acepto que se celebre estos 40 años del sacerdocio mío, que es del Oratorio.

 

 

P. Sergio Mena González

Oratorio Mariano

María Reina, Aguila Sur, 7 de junio de 2004.-