Editorial de junio 2004

. . . . A la luz del mes del Sagrado Corazón es donde mejor podemos comprender su amor tan grande, por el que ha querido quedarse para siempre, hasta el fin del mundo con nosotros, pobres pecadores. La presencia de la Madre y Reina Santísima en nuestro Oratorio es la prolongación de este misterio. La fundación del Oratorio Mariano fue en la íntima unión de Jesús y su Madre; la misión de su Sagrado Corazón se quiere prolongar en la misión que El mismo en su bondad inagotable ha querido participarle a su Madre para que sea nuestra Madre y Reina amorosa, que todo lo llena.

. . . . ¿Qué es lo que hace que el Oratorio Mariano sea lo que es? Lo principal de nuestro Oratorio es esa íntima vinculación con la Madre de nuestro Oratorio, que se ha venido manifestando desde hace años, desde el 29 de junio de 1971, ya hace 33 años. Es su presencia amorosa sostenida por el cumplimiento de un desafío: mientras hayan grupos marianos de autoeducación. Pero que los haya es ya una gracia, que requiere la libre cooperación humana.

. . . . El Desafío parte de una responsabilidad paternal del Padre Sergio, que funda el Oratorio Mariano en su íntima dependencia de la presencia amorosa y popular de María, la Madre del Pueblo. El día anterior, el 28 de junio, celebraba siete años de vida sacerdotal. Como melancólico se había desubicado en la fecha y creía, que ese día era el aniversario de su ordenación: había sido el día anterior. Pero es indudable que Dios ha querido en estos 40 años de su sacerdocio, y celebrando con sus hijos y hermanos sacerdotes, ver la íntima conexión del sacerdocio, con que Dios quiso marcar la fundación del Oratorio.

. . . . El sacerdocio del Padre Sergio, nuestro fundador, queda marcado por el Sagrado Corazón de Jesús. Nuestros sacerdotes, empezando por mí, como fundador de esta obra, tiene que medirse desde dentro del Sagrado Corazón. Tenemos que ser sacerdotes enamorados de la eucaristía, que tengamos en la más alta estima nuestras celebraciones eucarísticas. Y así toda la familia del Oratorio tiene que llegar a adquirir desde dentro el espíritu eucarístico, que nuestra Madre y Reina Santísima quiere darle a su obra del Oratorio. El Sto. Padre Juan Pablo II manifestó claramente la íntima conexión que hay entre piedad mariana y piedad eucarística. Se puede leer esto en el número 44 de la Redemptoris Mater.

. . . . Pedimos el milagro de llegar a ser como el Buen Pastor, que está representado en forma muy importante para nosotros, en la misma cubierta del tabernáculo del Oratorio Central.