Una niña muy especial ha fallecido.

. . . .Marcela Paz Valenzuela, una niña de Puerto Montt de 14 años, ha fallecido víctima de la leucemia, cáncer a la sangre, en la madrugada del 29 de junio. Quedó conectada de alguna manera con el Oratorio Mariano; ya lo vamos a ir viendo, cómo Marcela se fue conectando poco a poco como una pequeña gran heroína, que el Oratorio reconoce entre sus hijas.

. . . .Falleció ayer 29 de junio a la una de la mañana.

. . . .Su cáncer se inició en septiembre del 2003. Su tratamiento era en la ciudad de Valdivia. Me cuenta su medio primo, el Hno. Andrés Vega de la comunidad de padres y hermanos del Oratorio, le contó a Marcela Paz, que había un joven de esta obra, Rubén Cárcamo (él no se acuerda si también le habló de Bernardita Correa), que había entregado su vida y sus sufrimientos por las vocaciones del Oratorio Mariano.

. . . .¿Qué podemos decir de Marcela Paz? El P. Daniel dice que él pensaba de antes que se agravara, que Marcela era alguien muy especial. El le veía rasgos de santidad. Marcela iba a la Sta. Misa los domingos sin ausentarse salvo los casos en que la enfermedad se lo impedía. Rezaba diariamente el Sto. Rosario, los saludos del Oratorio.

. . . .Es un ejemplo para la juventud femenina sobre todo en lo que se refiere a la preparación a la muerte, que le puede llegar a cada uno, y en cualquier momento.

. . . .Marcela Paz Valenzuela nos enseña a ser generosos en la vida y a no dejarse contaminar con el mundo masificado.

. . . .Ella no alcanzó a conocer que se iba a morir tan luego, pero entregaba de todas maneras sus sufrimientos por el Oratorio Mariano, por sus vocaciones.

. . . .Un joven que estuvo viendo la posibilidad de ser hermano del Oratorio, le regaló al Hno. Andrés una medallita que estuvo presente en una aparición de Medjugorje, donde la Santísima Virgen bendijo esos objetos de piedad. A Marcela Paz, por medio de ese joven, le llegó un rosario o una medallita, que también la fue llevando hasta el punto de ser una pequeña víctima de amor, para el bien de todos nosotros que andamos tantas veces sumamente mal, llenos de egoísmo, cobardía y falta de compromiso.

. . . .El Señor a veces pone marcas que el hombre no puede haber hecho. Marcela empezó a ponerse mal, justo el día de la ordenación sacerdotal: eran los cuarenta años precisos, con precisión que el hombre no puede obtener. En la madrugada del 29, cuando se cumplían precisamente los 33 años del Oratorio, entregaba su vida a Dios, su joven vida tan preciosa a los ojos de Dios.

. . . .Falleció esta madrugada una flor muy bella... Su mamá la había tenido siendo soltera, más tarde se casó con un pariente del Hno. Andrés, quien supo querer a este pequeño tesoro chileno... y tenerla como su hija; supo quererla plenamente como su hija. De ella, esta pequeña María se dice: nunca la vi pelear; era alegre y a la vez reservada, se podría decir un tanto callada.

. . . .El Padre Daniel, Vicario General de Puerto Montt, nos confidenciaba a penas se supo de su fallecimiento, que él la tuvo siempre en muy alta estima, como una niña muy especial y con características de santidad.