Testimonio del Hno. Andrés Vega

sobre Marcela Paz Valenzuela

 

Padre Sergio:

. . . . Estuve investigando un poco más sobre Marcela Paz en mis bitácoras, y en especial también he hecho una llamada a Puerto Montt, para saber sobre sus funerales, que fueron ahora el día jueves 8 de julio 2004.

. . . . Quiero especificar con este cassette todas las cosas que sé sobre ella y seguramente muchas más, pero tengo que seguir investigando.

. . . . El año pasado era el 19 de septiembre y estábamos con los hermanos y el P. José Miguel en María Reina, estábamos trabajando y también yo estaba guiando un retiro de unos chiquillos del Dámaso y me llamaron por teléfono, llamaron al P. José Miguel o a nosotros, no estoy bien seguro, pero recibí una llamada de mi tía Rosa Vargas, hermana de mi mamá y ella me contó que estaba afligida, que le habían detectado leucemia a la Marcela Paz, el día 18, el día anterior, 18 de septiembre y que estaba en Valdivia, me dijo que estaban muy afligidos, que estaban con mucho miedo y me dijo que la llamara que conversara con ella.

. . . . Y bueno, yo también me afligí mucho porque Marcela Paz siempre fue muy querida por todos nosotros y antes de comunicarme con ella, le pedí al Señor que me ayudara, que me diera paz, que me diera tranquilidad y abrí la Biblia y me encontré con un versículo de Rom 15,33, que dice despidiéndose San Pablo ya de esta comunidad le dice: "el Dios de la Paz sea con vosotros, Amén". Esa cita bíblica me ayudó para comprender que Dios estaba con ella, con la Paz, siempre le dijimos la Paz, con la Paz y que no debía temer.

. . . . Después conversamos por teléfono, le pedí el celular al P. José Miguel y hablé por teléfono , yo no sabía en qué estado estaba de su leucemia, no sabía si se iba a morir pronto o si tenía solución, por eso igual hablé harto con ella por teléfono; le dije que confiara siempre en la Madre, que confiara siempre en el Señor, que rezara mucho y busqué en mis bitácoras y le hable de Rubén y de Bernardita y en realidad no coloqué si le hablé de alguno de ellos dos, pero sin embargo estoy seguro, seguro, seguro que le hablé de Rubén, le hablé de Rubén ¿y porqué le hablé de Rubén y quizá no se me vino a la mente Bernardita? Porque Rubén tenía la misma edad que ella: 13 años cuando le detectaron su enfermedad y como era un niño también del sur, quizás más joven, se me vino más a la mente él. Y le hablé de Rubén, de su testimonio, de cómo ofreció sus sufrimientos por su familia, por su pueblo de Liquiñe y por las vocaciones del Oratorio y le pregunté si a ella le gustaría ofrecer todos los sufrimientos de su enfermedad por las vocaciones del Oratorio, si quería ofrecerlos y ella me dijo que me iba a hacer caso, que lo iba a ofrecer y realmente cuando conversé con ella me demostró mucha tranquilidad, mucha paz.

. . . . Y bueno, con respecto a mi familia también había unos problemas entre la familia de la Paz, mi tío y mi tía con el resto de mi familia, bueno, no con todos, pero había desunión en el fondo, y ella estaba creando unidad en medio de la familia y entre otra mucha gente, así también mucha gente de diversas formas alentó muchísimo a la Paz, en especial en el tratamiento que era muy costoso, todos los días también en la Capilla Laura Vicuña de población Fresia había una cadena de oración a las 9 de la noche, a la que me uní y que organizó mi abuela con el resto de mi familia, y mi abuela es una colérica recalcitrante que mueve montañas, mueve montañas, una mujer de mucha fe, ha sido muchos años catequista, me parece que más de 35 años catequista y ella ha sido como una de las personas más especiales e importantes.

. . . . Marcela Paz es sólo hija de su mamá, hija de la mamá y no de mi tío. Aunque no es su papá natural siempre ha sido como su papá y siempre la ha querido como una hija, y él siempre igual demostró, bueno, quizá al principio de la enfermedad estuvo como un poco intranquilo, desesperado, pero después se calmó, se tranquilizó, conversamos y se dio cuenta de que Dios de aparentes males saca bienes infinitamente mayores, mejores, y yo creo que igual mi tío ha sido un ejemplo de fortaleza junto con mi tía Marcela del Carmen. Mi tío se llama Sergio Vargas.

. . . . El día 22 de septiembre fui a Valdivia, ella estaba hospitalizada ahí, la llamé a ese hospital donde se tratan los niños de cáncer provenientes del sur. El 22 de septiembre, como le contaba, la Marcela Paz tuvo los exámenes que le confirmaron la leucemia, ella todavía no sabía de su enfermedad y la noticia de su leucemia se la dijo la doctora. Ella lo tomó muy bien. Era una niña muy inteligente y le dijo a la doctora con una tranquilidad, sí, yo sospechaba que estaba enferma de leucemia. Esto se lo dijo con gran tranquilidad, y confiando en el Señor. Me comentó de sus exámenes y me contó que le habían dolido mucho, en especial uno que había sido en su columna, de la médula y que todo lo había ofrecido. Yo trataba de recordarle para ver si lo había ofrecido y durante la conversación me decía que sí. También me contó que tuvo que estar seis horas tendida sin almohada en la cama y para un niño de su edad, eso es molesto, muy molesto

. . . . . El 4 de octubre, hace ya nueve meses de los últimos sucesos, incluyendo su muerte y funeral, pude estar en Valdivia y fui a verla. Me costó bastante conseguir autorización para entrar a verla, porque es un lugar muy restringido donde están los niños de cáncer. Al final pude entrar, conversé con ella desde la mañana, ese día 4 de octubre y se mostró muy contenta de verme y también me sorprendió sobre todo su inmensa tranquilidad que mostró ante su enfermedad. Estaba muy tranquila en su cama, me acuerdo; era muy querida por todas las enfermeras, rezaba el rosario junto a su mamá y a otras niñas que también estaban hospitalizadas en otras salas y en la misma sala. Sobre todo notaba siempre en ella como una gran pureza, una niña muy pura, y que me hacía pensar en Laurita Vicuña.

. . . . Toda mi familia desde siempre ha sido muy devota de Laurita Vicuña y ella le ayudó mucho. Mi tío Sergio después de la muerte de Marcela, me contaba que ella cada vez que podía por causa de su enfermedad asistía a Misa a la Capilla de población Fresia. Después se quedaba junto a su mamá rezando a Laurita Vicuña y después a la Madre del Pueblo.

. . . . Ese día que la fui a ver, le llevé los saludos del Oratorio que le dio el Padre Iván. Ella rezaba con el Rosario del P. Daniel, él mismo le pasó el Rosario el día 18, cuando le detectaron la enfermedad, él andaba en el hospital justamente y por casualidad los encontró, le dio su bendición y le pasó su rosario.

. . . . Marcela Paz después quedó en un período ambulatorio, en que iba de vez en cuando a Valdivia y de ahí se volvía a su casa; estaba con quimioterapia , perdió el pelo, a pesar de tener un pelo muy largo y bonito como se lo cuidan las niñas, ella no se hizo problema y siempre usaba un pañuelo en la cabeza, se portaba alegre, ella era muy risueña.

. . . . Yo trataba de llamar, comunicarme con ella, si es que no la podía ver y también le daba ánimos por teléfono. Ella me contaba lo que iba pasando, la evolución de su enfermedad y siempre la misma tranquilidad, hacía como honor a su nombre Paz.

. . . . Este día, el día 28 de junio de 2004, le correspondía viajar a Valdivia. A las 2 de la tarde salía el bus, en la casa les dijo a sus papás que tenía dolores en la espalda, tuvo un desmayo, cuando iban a Valdivia, en el bus se desmayó por segunda vez y en el terminal de dicha ciudad la esperaba una ambulancia, ella llegó al hospital como cerca de las 17 horas le detectaron una neumonitis que fue fulminante.

. . . . Marcela Paz tenía las defensas tan bajas que murió de neumonitis fulminante, producto en el fondo de la leucemia, por la baja de defensas. Mi tío me cuenta que le inyectaron calmantes, que jamás se desesperó, que cuando ya sabía que iba morir estuvo muy tranquila, y que tiró un calmante, ¿por qué?, porque ella decía que lo único que deseaba era descansar en paz, descansar en paz, y murió a la 1:45 AM del día 29 de junio del año 2004 y se fue de este mundo con una sonrisa en los labios.

. . . . Mi tío me ha sorprendido por su fe y tranquilidad, realmente no me equivoqué al elegir mi padrino de confirmación, él es mi padrino, y me dijo: perdí una hija, gané una hija, y le pedía que desde el cielo los protegiera a todos, y en especial a su hermanito, a Benjamín, que tiene 5 años.

. . . . He lamentado mucho, que por estar enfermo no haya podido viajar a Puerto Montt para su funeral, pero esa fue la voluntad de Dios. Sin embargo, le escribí una carta a mi familia que quisiera leerla y que la mandé por fax a Puerto Montt y la recibió el P. Tránsito. Se la voy a leer, creo que le puede servir de algo, quizá algún detalle que me haya quedado en el tintero, alguna cosa puede salir.

. . . . Dice así: "Querida familia, en la paz del Señor les saludo desde mi casa de formación a los pies de la Virgen del Cerro Chena en la ciudad de San Bernardo, por motivo de mi débil salud no he podido viajar a Puerto Montt, mas me encuentro profundamente unido a ustedes por medio de la oración. Me ha dolido la partida de la Marcela Paz, no lo niego, porque es muy bello tener como prima a una verdadera cristiana, pero al Señor le gusta tener a su lado almas tan privilegiadas para que el mundo no las corrompa con sus vicios y pecados, la Paz, desde siempre me llamó muchísimo la atención, por la gran tranquilidad que demostraba, por su manera tan cariñosa de dirigirse a los demás y por su comportamiento tan correcto, jamás la vi haciendo algo malo o que alguien dijera algo malo de ella, siempre tuve la impresión y que fue creciendo, con el paso del tiempo de estar con una persona muy especial.

. . . . El día 19 de septiembre del año pasado recibí la noticia de su enfermedad, me pidieron que le llamara a Valdivia, antes de ello le pedí al Señor que me diera la tranquilidad necesaria y que bendijera mis palabras, tomé la Biblia y me encontré con Rom 15, 33, en que San Pablo, despidiéndose de aquella comunidad les dice: "el Dios de la Paz sea con vosotros, Amén", me di cuenta de que el Señor ya estaba con ella, con la Paz, así es que, con esa confianza la llamé, en aquella conversación le relaté la historia de un joven del Oratorio Mariano, su nombre era Rubén Cárcamo, le conté como él, estando enfermo de cáncer a sus 15 años ofreció heroicamente su vida por su familia, su pueblo de Liquiñe y por las vocaciones del Oratorio Mariano, partiendo a la casa del Padre de los Cielos un 21 de noviembre de 1985, le pregunté a la Paz si ella también estaba dispuesta a ofrecer todos los sufrimientos de su enfermedad por las vocaciones del Oratorio.

. . . . Ella aceptó y el Señor, para demostrar que esta ofrenda le era agradable, se la lleva justo este 29 de junio, en cuya fecha celebrábamos los 33 años de la fundación de nuestro movimiento junto con los 40 años de nuestro fundador, el P. Sergio Mena.

. . . . Paz, es un ejemplo para todos nosotros, tenía un gran amor a la Eucaristía, rezaba constantemente el Santo Rosario junto con los saludos del Oratorio, jamás se desesperó ante su enfermedad, al contrario, demostró una tranquilidad, que impresionaba, producto de la fe que ardía en su corazón. Estaba totalmente entregada a la voluntad de Dios, lo último que deseaba era descansar en paz, y así fue; la sonrisa en su rostro lo demostró. No olvidemos que somos cristianos, que en nuestra fe encontramos todas las respuestas y que en estas se forjan familias con valores sólidos.

. . . . No olvidemos que esta vida es un soplo que pasa, somos peregrinos, ciudadanos del Cielo, ¿qué sacamos con ganar el mundo si perdemos nuestra alma?, que nuestra vida, corta o larga sea para asemejarnos más y más al Señor, tomémonos de la mano de María, contemplemos a Cristo con los ojos de María, recibámoslo en la Comunión como María lo recibiría, hermanos y hermanas, ser santo es lo único que importa hemos perdido una niña muy amada, pero hemos ganado un bello ángel en el Cielo, la Madre del Pueblo los colme de bendiciones y que el Dios de la Paz sea con Vosotros, Amén.

. . . . Hno. Andrés Vega Vargas. OM"

. . . . Voy a seguir buscando en mis bitácoras y en especial cuando vaya a Puerto Montt voy a conversar con mis tíos y con mi familia, para saber más detalles sobre la Paz.

. . . . He tratado de ser lo más objetivo, sincero posible, para ser un instrumento de Dios y si mi primita está en el Cielo, que así lo espero, porque realmente a mi lo que más me impresionaba, como le decía anteriormente, era la tranquilidad que demostró ante su enfermedad, sin jamás desesperarse, a pesar ya de tener 14 años, en la flor de la vida. Tenía una confianza tremenda en el Señor, tenía confianza en sanarse y si no, estaba tranquila también para el momento de la muerte y ya lo demostró, ¿cierto? Cuando ella sabía que iba a morir, y espero que este ejemplo sirva también para muchas personas, para estar conscientes de que Él lo único que quiere es que seamos de Él para ser felices y a pesar de las cruces que tengamos en la vida son solo instrumento para llegar a Él, para llegar a la vida eterna, a la Gloria infinita, a la felicidad que no tiene medida.