22 de agosto de 2004.

 

35 años de los grupos marianos

. . . . Mis queridos hermanos y hermanas, el evangelio de este día, domingo 21 del tiempo ordinario, tomado de San Lucas, capítulo 13, nos enseña la respuesta de Jesús a la pregunta profundamente existencial, que le plantearon a Jesús y que es también de todos nosotros: ¿son muchos o pocos los que se salvan? ¿Nos volcaremos en el camino de la vida?

. . . . Los grupos marianos quieren ser una respuesta a esta profunda pregunta. El Oratorio Mariano renuncia a quedarse estancado en una cúpula de gente maravillosamente buena pero que, finalmente está desconectada de la inmensa mayoría de la gente, que es pecadora y muy fácilmente inclinada a la masificación.

. . . . Precisamente lo que ocasionó la fundación de los grupos marianos hace 35 años, fue la exigencia del equipo pastoral de Maipú, que yo debería seleccionar la gente que entrara a mis grupos schoenstattianos, sopena de estar irresponsablemente quemando el Movimiento.

. . . . Era una grave y severa advertencia, que ciertamente no podía dejar de cumplirse sin caer en individualismo y falta de sentido de equipo. En el fondo se me encomendaba seleccionar a la gente con la que trabajara en Schoenstatt; podría motivar jóvenes para que se entregaran a un proceso de selección que terminara dentro de la familia de Schoenstatt, un grupo de cristianos seleccionados.

. . . . Los jóvenes con los que nos reunimos esa tarde tempestuosa en esa esquina de la calle Oscar Chanck con Los Espinoza, en una calle polvorienta, sin asfalto, solo ripio, de Quinta Normal, en Santiago Oeste, tomamos la determinación hace 35 años atrás, de formar grupos marianos de autoeducación. Para mí fue una corrección, tal como señala la carta a los Hebreos, capítulo 12 versículo 11: toda corrección es desagradable, produce un sentimiento de rechazo pero finalmente se sale adelante; corrección significa avanzar por el camino de vida cristiana.

. . . . Los jóvenes no querían ser simplemente scouts, pensaban: ¿jugar con guaripola?, ¿andar con tamborcitos por las calles tocando?, no, no es ese nuestro destino, nosotros queremos un grupo de espiritualidad; a pesar de que eran chiquillos que se portaban relativamente mal. Uno de ellos persiguió a una chiquilla por la calle con intenciones no tan santas, y ella lo acusó después al movimiento y ¿de dónde era ese chiquillo? De los grupos del Padre Sergio.

. . . . Entonces era difícil para mí; eso me lo enrostraron precisamente las dos religiosas que estaban en esa reunión el día 22 de agosto. Toda corrección es desagradable en un principio; Dios me trató como a uno de sus hijos y por eso me corrigió, pero esa corrección significó la creación de los grupos marianos, el avance de los grupos marianos y más adelante, la fundación del Oratorio hecha para respaldar los grupos marianos. Por eso, ¡qué buena es una corrección a la larga!, ¿no es cierto?, en el momento duele, lo humilla a uno, se siente mal, se siente desprotegido, se siente que no lo quieren, que no lo aceptan, pero finalmente resulta algo muy provechoso, algo muy, muy bueno, y eso pasó precisamente conmigo ese día 22 de agosto de 1969.

. . . . Me siento profundamente agradecido de haber pasado por esos intríngulis, que nos han traído a que hoy día aquí en el Oratorio estén reunidas tantas parejas de matrimonios, tantos jóvenes, tantas señoras que han encontrado un sentido de espiritualidad mariana dentro del Oratorio.

. . . . Piensen ustedes, que por los grupos marianos hemos llegado a Córdoba, hemos llegado a Brasil, y nos seguiremos extendiendo a otros países, ya tenemos una hermana que es mexicana, próximamente viene también una joven ecuatoriana a empezar una experiencia... ¡Es hermoso!, es realmente grande lo que han producido los grupos marianos y todo esto nació de una humillación, nació de una corrección que Dios me hizo, porque Dios, al que ama lo castiga y lo azota, dice la Escritura, en Hebreos, capítulo 12,6. Entonces hay que aceptar la corrección del Señor. No aceptarla es locura, Dios quiere que esos azotes nos traigan mucho avance espiritual, mucha conexión con lo espiritual, con lo que nos salva, con lo que nos eleva, con lo que nos purifica y nos multiplica.

. . . . No hay nada que decir respecto a esto; el deportista que quiere triunfar, tiene que someterse a una recia disciplina, no puede darse gustos en el plano de las comidas, de la sexualidad, en la flojera, en la falta de ánimo para hacer los dificultosos ejercicios que lo preparan a rendir el riguroso certamen. Ayer el tenista chileno Massú ganó una medalla de oro en los juegos olímpicos de Atenas 2004. Los comentaristas dicen que fue una victoria muy difícil; fue conquistada con una garra tremenda en un partido de cuatro horas de duración. El Presidente de la República les dio una muy importante acogida: a él y a su compañero González en el doble. Estuvieron en la más alta categoría de rendimiento; ambos sacaron medalla de oro. Incluso se les ha dado el título de héroes por su gran hazaña.

. . . . Hubo momentos en que parecía que Chile iba a ser derrotado... pero el camino estrecho de no rendirse, de seguir peleándola hizo posible la victoria.

. . . . El Reino de los cielos se parece a ese empeño y esfuerzo de años, meses, semanas y semanas, sin rendirse, de los deportistas siguiendo adelante por un premio que quedará pasadas las fanfarrias del triunfo en un monótono olvido, como siempre han sido las glorias humanas. La diferencia es que el Reino no pasará de moda, seguirá por toda una eternidad como un banquete de gloria y felicidad que en este mundo no podemos ni siquiera imaginar.

. . . . Declaró a los periodistas el tenista González en Atenas que aún sentía el esfuerzo del agotador fin de semana. "Todavía tengo todos los pies con ampollas y me duele todo, pero tengo una semana para recuperarme", comentó el jugador de La Reina, quien compartió sus nuevos retos: "Quiero terminar el año entre los 10 mejores, pero voy a estar un poco más tranquilo, porque tener una medalla olímpica quizás te saca un peso de encima no sólo del año, sino que de toda tu vida, ya que cuando me retire podré decir que gané dos medallas", señaló el orgulloso bombardero.

. . . .¿Y qué dice un santo que llegó a la vida eterna? El 3 de septiembre se celebra un centenario de Beata Laura Vicuña. En la foto aparece no con medalla de oro pero sí con la medalla de las Hijas de María Auxiliadora.