Otro asesinato

de un sacerdote mayor

 

. . . . Nuevamente un brutal asesinato de un sacerdote católico, esta vez en el Estado indio de Kerala, que queda al sur oeste de la India. Claro que no fue como el de la Catedral de Santiago de Chile, por motivos directamente diabólicos. Es un mártir desde el punto de vista que lo mataron por hacer labores apostólicas. Así como el Padre Faustino fue muerto por ser sacerdote, por ser de Cristo.

. . . . Fue un crimen ejecutado con total frialdad por el fundamentalismo religioso de grupos de hindúes, que pretenden deshacerse de todo vestigio de vida y espiritualidad cristiana. Sería como que nosotros atacáramos a los krishna, por ser una religión extraña a nosotros, y matáramos a sus jefes. En la foto vemos a una víctima del atentado en Madrid, en la estación Atocha.

. . . . Había sufrido amenazas por presunto «proselitismo»; el Padre Job Chittilappilly, tenía 71 años de edad, cuando el 28 de agosto pasado, día de San Agustín, en la madrugada fue asaltado en su casa de la parroquia de en su residencia de la parroquia de Nuestra Señora de Gracias, en la ciudad de Thuruthiparambu.

. . . . El P. Job desarrolló durante 45 años su labor pastoral en la comunidad católica de rito siro-malabar --fuertemente enraizada en ese Estado--; fue hallado muerto con varias heridas de arma blanca a primeras horas de la mañana del sábado 28, según la investigación policial.

. . . . Aún se desconoce el móvil del crimen, los investigadores apuntan que la dinámica del asesinato hace pensar en una ejecución. Nada se tocó o sustrajo de la casa del padre Chittilappilly.

Pero existen otras formas de asesinato, como es el hambre. En esta foto de niños de Nigeria, vemos la realidad del hambre, que asesina, por la flojera y desidia de los responsables de hacer algo. Debido al clima, la sequía, la deficiente planificación agrícola, la inestabilidad política y la ineficacia y mala administración de los recursos naturales, millones de personas mueren de hambre en el mundo. Se estima que cada año fallecen entre 5 y 20 millones de personas por esta causa, muchas de ellas, como en la foto, niños.

 

. . . . El padre Job estaba rezando el Rosario antes de la Santa Misa, que habría debido celebrar a las 6,30 horas, cuando fue agredido y asesinado a cuchilladas. En este sentido un crimen y martirio similar al del Padre Faustino Gazziero. La comunidad diocesana del Padre Job está profundamente afectada por este suceso. No se sabe quién puede haberle matado, declaró el obispo de Irinjalakuda.

. . . . Fuentes de la Iglesia local informan de que el sacerdote había recibido hace tiempo algunas llamadas telefónicas intimidatorias que le amenazaban de muerte si no dejaba la actividad de proselitismo. El padre Job solía visitar también a familias hindúes, las cuales le acogían gustosamente, y no hacía proselitismo, subrayó el obispo.

. . . . Es la primera vez que un sacerdote es asesinado a sangre fría en Kerala, denunció por su parte monseñor Jacob Thoomkuzhy, arzobispo de Thrissur, quien ha solicitado una investigación inmediata de la policía para dar con los responsables del crimen.

. . . . El padre Job ha recibido sepultura en la iglesia de San Antonio de Moorkanadu, la parroquia donde nació. En las exequias, celebradas por monseñor Pazhayattil, participaron numerosos sacerdotes, religiosos y fieles, así como personalidades civiles y políticas.

. . . . El violento episodio viene a sumarse a una cadena de agresiones contra cristianos en Jharkhand y Orissa que ha condenado recientemente la Conferencia de los Obispos Católicos de la India, haciendo un llamamiento a la tolerancia religiosa y pidiendo a las autoridades civiles su intervención.

. . . . Es muy sintomático que en este año sacerdotal, el Oratorio Mariano reciba estas señales de pista, que le van indicando el camino a sus sacerdotes. Tenemos que vivir nuestra vida, pensando y actuando con la debida preparación para dar testimonio martirial, si fuera el caso. No vaya a ser que por no estar bien preparados, en estado de gracia, nos corramos del martirio. Sabemos por la fe, que es el momento más grande de la vida de un cristiano, cuando se le da la gracia del martirio.

. . . . Además sabemos que la sangre de un mártir, en la convicción de Tertuliano, un padre latino de la Iglesia, es semilla de nuevos cristianos. En este caso sería semilla de nuevos sacerdotes del Oratorio Mariano, para lograr que la Madre del Pueblo, pueda ayudar más profundamente a la evangelización del pueblo para que se convierta en pueblo de Dios.