Modelo del Año 2004/05

Pequeño desglosamiento del modelo del año

1.- Madre y Reina de la vida

. . . . Jesús nos enseña en su evangelio que El es el camino, la verdad y la vida. En virtud de ese absoluto señorío sobre todo cuanto existe, la Madre Santísima ha recibido de su Hijo, como también la Iglesia en su plenitud, lo recibirá, el poder ser Madre y Reina de la vida.

. . . . Por esta razón, el Oratorio Mariano, con toda la Iglesia, se manifiesta a favor de la vida, y se opone tenazmente contra toda manifestación de la cultura de la muerte. Cae en seguida la fuerte oposición al aborto, que mata al niño antes de nacer, sea el estadio de su desarrollo que sea, siempre es un ser ya vivo con derechos humanos. Nos oponemos por lo mismo, al terrorismo practicado como arma política de combate atroz. De ninguna manera estaremos de acuerdo con cualquier forma de eutanasia; porque la Madre y Reina de la vida nos impulsa a superar ampliamente la cultura de la muerte.

2.- Celebramos tu fidelidad

. . . . El Reino de los cielos es fiesta, es gozo, es manifestación del amor infinito de Dios. Ya acá en la tierra, no podemos dejar de celebrar los dones de Dios que se nos han hecho presentes en cada recodo del sendero de la vida. Por la fidelidad de nuestra Madre Santísima, nuestra Reina, no podemos sin caer en una grave hipocresía e inconsecuencia feroz, si no la celebramos por sus hechos magníficos de fidelidad en nuestro Oratorio.

. . . . La fidelidad es la conducta humana a la que se le atribuye la permanencia y duración en el tiempo, pese al desgaste de la vida. Nuestra Madre no se ha cansado conmigo y con cada uno de sus hijos del Oratorio, aunque muchas veces hubo demás motivo para que se disgustara seriamente... Grande ha sido tu fidelidad Madre Santísima, el Oratorio celebra este don tan grande de tu lealtad sin fin.

3.- Llevando tus dulces cadenas.

. . . . La 9ª piedra fundacional nos enseña, que si en sí, las cadenas que el mundo conoce, en las diversas formas de esclavitud conocidas, son horribles, y hay que llegar a librar cuanto antes a la humanidad, para no ser rechazados en el Reino por no haber dado cabida al prójimo esclavizado atrozmente. Pero las cadenas con María Santísima son otra cosa; son las dulces cadenas, que nos ata firmemente a la que salva en la pequeña lucha de cada día por cumplir lo que Ella quiere de nosotros.

4.- Con su sacerdote fundador.

. . . . Siempre el Oratorio debe estar con su fundador, para no desobedecer el plan que Dios tenía desde un principio con su obra mariana. El signo que se da este plan es su profunda y definitiva adhesión a la Cátedra de San Pedro. Iremos hasta las últimas consecuencias pero nunca fuera de la Iglesia y la correspondiente fidelidad al Sto. Padre.

. . . . En este texto se destaca que el fundador es sacerdote, que ha cumplido ya 40 años de vida sacerdotal. Dios lo quiso así tal vez para que pudiera aportar a la Obra con los actos sacerdotales propios de los presbíteros, sobre todo en la confección de la eucaristía en cada Sta. Misa que se hace en el Oratorio. Asimismo sus bendiciones y haber podido atar cada piedra fundacional con el poder de atar que también tienen los sacerdotes.

5.- El Oratorio se hace ofrenda.

. . . . En el Cáliz con el vino que va a ser consagrado, durante el rito de presentación de las ofrendas, el celebrante coloca una gotita de agua. Es la representación que junto a la ofrenda del único y eterno sumo Sacerdote, que se hace víctima, Cordero de Dios, tiene que estar también la colaboración estrecha ofreciéndose cada día como pequeño víctima de amor junto al Hijo.

. . . . Ya nos instruyó diciéndonos que el que quiera ser su discípulo tiene que tomar su cruz y seguirlo. Bernardita Correa, Rubén Cárcamo, Marcela Paz que nos precedieron hicieron un magister práctico en sufrimiento ofrecido, con el que pudieron descubrir en la práctica, que el dolor redime, en la medida que se injerta en la pasión de Cristo, el Cordero de Dios.

6.- Y se consagra por la sangre.

. . . . Estar consagrado, ser todo del Señor es la única cosa verdaderamente inteligente, que puede hacer un ser humano. Toda ética y forma de conducta humana tiene que llegar al punto de aceptar a Dios como lo más importante de todo cuanto existe. Por eso el primer mandamiento nos enseña a amar a Dios, con todo el corazón, con todo su ser, con todas sus fuerzas y con toda su mente... Es que Dios es Dios y por la Sangre quedamos participando de El. Sin mí no pueden hacer nada... se refiere a la salvación.

. . . . No se puede salvar nadie sin Jesús. Y es por el signo de su sangre derramada, Cáliz de la nueva Alianza, en que somos hechos participantes del Señor.

. . . . La Santa Misa pasa a ser fundamental y esencial para todo hijo del Oratorio; también los más nuevos van ubicándose en la necesidad de la Sta. Misa, sobre todo la dominical, pero también las Stas. Misas diarias.

7.- Del Príncipe de la paz.

. . . . La Madre y Reina Santísima nos conecta siempre con su Hijo divino. El es el único que puede dar la paz. Los reyes de este mundo dicen que quieren paz... pero la verdad es que están siempre con la preocupación de la guerra. Jesús nos da la paz verdaderamente y la da con nuestra cooperación humana; en la medida que nos hacemos uno con El, también nosotros nos ponemos en la órbita de vivir en la entrega total, que nos permite estar vivos.

. . . . Es con la sangre del Príncipe de la Paz, que tenemos acceso a su palabra redentora: Mi paz les dejo, mi paz les doy, no como la da el mundo sino como la da el Señor.

8.- Forjando familias santas.

. . . . ¡Ay del pasivismo engañoso que no viene de Dios! Se trata de forjar; como el herrero pone en el fuelle el hierro que tiene que forjar, lo ablanda con el calor, al ponerse al rojo vivo y hasta casi de color blanco. Entonces empiezan los golpes, la golpiza con que el hierro va recibiendo la forma. Esa es la forja; forjarse para ser familias santas; familias que se alejan de todo tipo de masificación para quedar en la órbita de vida cristiana auténtica.

. . . . No basta con decir Señor, Señor, para entrar en el Reino de los cielos. Para formar familias santas hay que ponerse manos a la obra; hay que esforzarse para ir derrotando con toda la paciencia de los que corren en el estadio, para lograr un premio transitorio, en este caso al adversario que no nos deja formar familias santas, porque por medio de la masa, me convence tontamente que es necesario desquitarse.

. . . . Hay que entrar en el proceso de forjarnos a golpes de sufrimientos etc, o tal vez más sencillo, con los mil alfilerazos de la vida diaria. La Madre y Reina hará maravillas en su Oratorio por medio de los grupos marianos.