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Revuelta de la plaza de Tiananmen

Durante la primavera de 1989, activistas estudiantiles en favor de la democracia llevaron a cabo una serie de manifesta-ciones en la plaza de Tiananmen en Pekín (China).

Los manifestantes erigieron, como símbolo de su protesta, una estatua de 10 m de altura, denominada ‘diosa de la Democracia’ y modelada según la estatua de la Libertad estadounidense.

Cientos de manifestantes murieron entre el 3 y 4 de junio de 1989, cuando el gobierno chino ordenó al ejército aplastar la protesta.

El problema del ateísmo comunista chino los lleva en un caso como el de la plaza Tiananmen en Pekín, a pasar a llevar la voluntad de un pueblo, que necesita su libertad.

El Sto. Padre Juan Pablo II dijo en la Enc. Dives in Misericordia: En nombre de una presunta justicia (histórica o de clase, por ejemplo), tal vez se aniquila al prójimo, se le mata, se le priva de la libertad, se le despoja de los elementales derechos humanos.

La experiencia del pasado y de nuestros tiempos demuestra que la justicia por sí sola no es suficiente y que, más aún, puede conducir a la negación y al aniquilamiento de sí misma, si no se le permite a esa forma más profunda que es el amor plasmar la vida humana en sus diversas dimensiones. Ha sido ni más ni menos la experiencia histórica la que entre otras cosas ha llevado a formular esta aserción: summum ius, summa iniuria (cfr. SS.JPII; DivMis nº 12).

 

 

 

Abraham Lincoln en Antietam

Después de la batalla de Antietam, librada el 17 de septiembre de 1862, el presidente Abraham Lincoln se dirigió al campo de batalla para entrevistarse con los comandantes de la Unión.

Este enfrentamiento fue el más cruento de la Guerra Civil estadounidense: el número de bajas en ambos bandos ascendía a 26.000 hombres. No obstante, el Ejército de la Unión salió victorioso, y Lincoln aprovechó esta ocasión para proclamar la Emancipación de los esclavos estadounidenses. En última instancia, esta guerra provocada por la tendencia secesionista de los estados del sur, se produjo básicamente para defender el derecho a conservar la esclavitud.

Había unos cuatro millones de esclavos negros, que daban la economía a los grandes señores dueños de la tierra riquísima para la agricultura de once estados sureños. La Unión venció a los estados secesionistas sobre todo en esta importante fase de la guerra civil que fue la batalla de Antietam.

El primero de enero de 1863, tres meses y medio después de Antietam, fue declarada definitivamente la Emancipación de la esclavitud. Uno de los momentos históricos más importantes de Estados Unidos.

En realidad, aunque Abraham Lincoln declaró solemnemente abolida la esclavitud, el 1º de enero de 1863, al resultar vencedor en la Guerra de Secesión sobre los once estados sureños separatistas, que querían defender su sistema económico, basado en la esclavitud, la verdad es que la esclavitud sigue con mil rostros en el mundo.

También existe una Santa Esclavitud, como la de Jesús que se hizo siervo doliente, para salvar a muchos de la esclavitud del pecado y su muerte consecuente. María Santísima, siguiendo los pasos de Jesús, se hizo Esclava del Señor. La reflexión de las cuatro semanas del Oratorio Mariano dice:

Observabas la esclavitud, ese hecho social de tu época; veías cómo los esclavos no se pertenecían; eran vendidos y comprados por sus amos e iban donde ellos quisieran y hacían lo que ellos mandaban, especialmente los trabajos obscuros y humillantes (cfr. Reflex.Cuatro Sem. 4ª, Juev. nº 4a). Veías esclavos gimiendo bajo el peso de sus cadenas y hubieras querido tenerlas tú, con tal que ellos quedaran libres. Entonces tu amor al Señor, fuertemente inspirado por El, fue formando en ti, su hija, el propósito de vivir solo para El, como una esclava, depender totalmente de El (cfr. Reflex.Cuatro Sem. 4ª, Juev. nº 4b).

 

 

La emancipación de los esclavos

El 1 de enero de 1863, el presidente de Estados Unidos Abraham Lincoln proclamó la Emancipación de los esclavos estadounidenses, por la cual éstos habían de ser liberados.

Esta medida representó un giro político radical, pero reflejaba fielmente el sentimiento de la población del Norte.

Unos tres millones de esclavos fueron liberados en virtud de este documento, considerado como uno de los más importantes de la historia de Estados Unidos.

Sin embargo la esclavitud sigue en la práctica, como nos señalaron nuestros obispos en Puebla:

La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela:

- rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables, los niños vagos y muchas veces explotados, de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar;

- rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación;

- rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos, que viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres.

- rostros de campesinos, que como grupo social viven relegados en casi todo nuestro continente, a veces, privados de tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan;

- rostros de obreros, frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos;

- rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos;