La televisión, ¿nos manipula la vida?

 

. . . . Si la televisión no logra entretener y atraer la atención de los espectadores va a la ruina. ¿Por qué? porque la televisión se mantiene económicamente por los auspiciadores, ¿quiénes son los auspiciadores? Son empresas o grupos humanos que necesitan recomendar su mercadería para poder venderla, para que de tanto escuchar o ver la propaganda, la mayoría del público, cuando necesite comprar, se incline por aquello que ha sido "promocionado por la propaganda".

. . . . La experiencia dice que esto capta sociológicamente el interés del grupo humano. Estudiosos del mundo del mercado y de las promociones saben científicamente qué le gusta a la mayoría de la gente y qué no le gusta, que lo atrae y logra fascinarlo.

. . . . Los especialistas en mercado saben por el famoso rating qué es lo que está captando al público y qué no lo capta y ahí se pone el tema de la manipulación.

. . . . La manipulación de las noticias y su transmisión de valores subyacentes constituye lo que llamamos conducción de masas. En el caso de la televisión, hay una manipulación de los periodistas y de la dirección de los canales respectivos de la televisión respecto al público.

. . . . Sustituyen a los pedagogos con una nueva especie de cátedra magisterial, que está todos los días metida dentro de la casa, buscando sistemáticamente lo entretenido y ojalá el embrujamiento del público. Esto llega a ser un fenómeno tan importante y persistente, que el gran padre en la casa de muchas familias empieza a ser la televisión.

. . . . La opinión del papá y de la mamá, que quieren realmente el bien para sus hijos, a menudo está desprestigiada y alterada por la opinión del televisor que se repite al mismo tiempo en la casa de las compañeras y compañeros de escuelas básicas, escuelas de enseñanza media y universitaria. En la imagen vemos al P. Faustino Gazziero, que entregó su vida por Chile. Lo vemos alegre y lleno de vitalidad; una personalidad que no se dejó atrapar por los últimos gritos de la moda.

. . . . Frente a esta cuasi unanimidad del criterio común ni los padres de familia, ni los párrocos ni los profesores tienen tanto que enseñar y sobre todo en la medida en que pueda oponerse a la opinión del tele transmisor o el canal.

. . . . Foto: El ser humano se arriesga y busca el peligro con el fin de conseguir fama, dinero, y placer. La televisión sabe que al hombre le gusta hacer estas cosas imposibles, este malabarismo, como de este auto en una carrera por el desierto del Sahara.