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Mientras Jesús y sus discípulos cenaban
Jesús tomó pan en sus manos
Y se dio todo entero
Como el Cordero de Dios
Que se sacrificaba por nosotros.

Porque tanto amó Dios al mundo
Que lo dio todo por amor,
Sin escatimar en nada sus dolores, vejámenes y traición.
Queda patente la infinita bondad del que todo lo da.
Sí, verdaderamente es su Cuerpo y su Sangre.
En el vino, quedó patente el sacrificio, oh María, dolorosa María
En el signo de su sangre, nos amó sin medida, el Buen Pastor.
