Editorial

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. . . . Uno para todos y todos para uno, dice el adagio y lema de los Tres Mosqueteros. La Madre del Oratorio nos ha puesto en una acción de conjuntos, una ascética en que todos somos necesarios, todos nos ayudamos mutuamente, poniendo lo mejor de nuestra parte. El Mes del Rosario nos coloca en esta dimensión de todos para uno.

. . . . Todos con María Santísima para Cristo Jesús, que nos redime, nos comunica su gracia, su vida eterna y en un plazo no demasiado lejano, la gloria de la vida imperecedera.

. . . . El Santo Rosario nos conecta con Jesús, que se hace todo para todos, uno para todos. La Madre Santísima nos muestra estas dimensiones prácticas diarias, en que por medio del Sto. Rosario, la familia reza unida y por lo mismo también ha de permanecer unida.

. . . . Es una familia que va a pasos agigantados hacia una plenitud, que se manifiesta en tantas iniciativas, por ejemplo, ya el próximo doce de octubre, aniversario del descubrimiento de América por los europeos, sale al aire la página WEB del Oratorio. Es sin dudas un gran avance. Otro ejemplo: el Padre Martín viene recién llegando de Argentina, donde con mucho éxito y esperanza, junto a los hermanos misioneros en Argentina y el concurso del Hno. Carlos, que venía de Brasil, han hecho una gran redada, una gran pesca milagrosa. A ellos se unió en la parte femenina de la misión, la Madre María Cecilia, también misionera en Argentina.

. . . . El Oratorio se estira y crece por todas partes. Con el Rosario en la mano y empuñando el crucifijo, vamos hacia adelante, remando mar adentro en la historia, seguros de una gran fecundidad espiritual. Vemos gente sólida, firme, alegre, con mucho sano entusiasmo y efervescencia, que han dejado atrás el letargo del pesimismo y la falta de vigor, esa astenia espiritual provocada por la falta de fe y el agnosticismo.