Los animales posiblemente en un principio fueron amigos del hombre; con el tiempo, la conducta depredatoria, exterminadora, egoísta y de duro corazón, hizo con que el animal, amistoso como estos dos ositos blancos polares, se hiciera enemigo y extraño al hombre como el famoso lobo de Gubbio que le hizo caso solamente a Francisco.

Con razón Dante Alighieri quería que al pueblo de Asís se le cambiara de nombre, por el de Oriente, porque ahí había nacido un sol para la humanidad, este hombre extraordinario: Francisco de Asís. Nació el 1182 en Asís, era hijo de Pedro Bernardone y de Mona Pica.

Hasta los 24 años llevo una vida muy disipada. Cayó enfermo y decidió cambiar. Pronto lo olvidó. Entró un día en San Damián, y una voz, la de Cristo, le decía: "Francisco, repara mi Iglesia, que, como ves, amenaza ruina". Y se puso a reparar aquella Iglesia.

Le alcanzó el amor para amar hasta los animales. Un émulo suyo acá en América ha sido San Martín de Porres, en cuyo plato comía, el perro, el gato y los ratones. San Francisco llegó a considerarse hermano de toda la creación, como se expresa en el Canto del Hermano Sol.

Es un hecho que los hombres nos accidentamos, muchas veces por error humano. Cerca de Erechim, no demasiado lejos de Sta. María, en Río Grande do Sul, ocurrió este accidente donde ese bus escolar cayó en una hondonada, a una profundidad de 8 metros, cuando iban a un lago. Tres horas tardaron en sacar este bus, donde por lo menos la mitad de los escolares fallecieron, junto con el chofer.

Pero existen accidentes más graves, como cuando los gobiernos incurren en aceptar leyes inhumanas, porque no se dejan guiar por la palabra de Dios. Como ejemplo mostramos cómo recientemente en EE. UU.: New Jersey, se han aprobado leyes favorables a la clonación para crear «granjas de fetos humanos». A esto se ha dado una firme oposición del episcopado estadounidense.

Se trata de una ley que no sólo permite la investigación que implica la destrucción de embriones humanos, sino que abre además las puertas a la experimentación con fetos clonados en proceso de embarazo, provocando después su aborto en estado avanzado, supuestamente para ser utilizados como células y tejidos hasta el momento de su nacimiento».

Esto sin lugar a dudas constituye un gravísimo accidente.

 

 

 

. . . .En la foto vemos mujeres emigrando, hombres golpeados por el flagelo de la hambruna, que buscan subsistir. Esta foto tomada en Mozambique nos habla dramáticamente de un pueblo sufrido, que no puede salir adelante por sí solo

. . . .. El Padre Hurtado nos enseñó a ver a nuestros patroncitos, en los pobres y los sufrientes, a no hacernos a un lado como el sacerdote del templo de Jerusalén y el levita, que dieron media vuelta y se fueron sin considerar que la ley de Dios les enseñaba a amar al prójimo, sea quien sea

. . . .. Nuestros obispos de América nos alertan diciendo en la Conferencia de Puebla:

. . . .La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela: - rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables, los niños vagos y muchas veces explotados, de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar;

. . . .Rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación; - rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos, que viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres. (Puebla nº 31-34)

 

. . . . Ese auto de la policía, que aparece en la foto, es una de las miles y miles de acciones del terror. Es indudable que Jesús nos dice, por medio de su Iglesia que siempre será inaceptable todo tipo de acción terrorista. Por eso los cristianos nunca podremos estar de acuerdo, sea el motivo que sea, aunque sea para cazar terroristas... Nunca será permitido dentro de la ley de Cristo tal forma de manifestación inhumana.

. . . . Dice el Catecismo: El respeto de la integridad corporal Los secuestros y el tomar rehenes hacen que impere el terror y, mediante la amenaza, ejercen intolerables presiones sobre las víctimas. Son moralmente ilegítimos. El terrorismo, que amenaza, hiere y mata sin discriminación, es gravemente contrario a la justicia y a la caridad.

. . . . La tortura, que usa de violencia física o moral, para arrancar confesiones, para castigar a los culpables, intimidar a los que se oponen, satisfacer el odio, es contraria al respeto de la persona y de la dignidad humana. Exceptuados los casos de prescripciones médicas de orden estrictamente terapéutico, las amputaciones, mutilaciones o esterilizaciones directamente voluntarias de personas inocentes son contrarias a la ley moral (Cat. Cath. nº 2297).

 

 

 

. . . .Esas mujeres pobres de la India, que aparecen barriendo con sus sarí, vestimenta típica de la India, nos recuerdan la obra de la Madre Teresa de Calcuta. Amar al pobre, ayudarlo, es una obra que nos hace estar vivos y nos hace superarnos. Los pobres nos ayudan a redimirnos de tantos miedos y ataduras que no nos dejan vivir plenamente la cercanía de Jesús. A continuación el relato de una mujer extranjera, turista que llega a Calcuta y va a ver la obra de Madre Teresa, y se encuentra con el milagro de una sanación en sí misma

. . . .. PENNY "Fui a Calcuta por casualidad... en cuanto llegué a YWCA, salió a darme la bienvenida la coordinadora del voluntariado de la Misioneras de la Caridad, me dijo: "he rezado para que llegara alguien y aquí estás..." Cuando una de las hermanas me pidió que lavara a aquella mujer me dije: Imposible, no podía, así que no me moví. Entonces ella me llamó y me dijo: "Penny, por favor. Llévala"

. . . .. Me eché a llorar y le conteste que no podía. Así que me propuso: "Muy bien, acompáñame entonces", recogió ese hatillo de huesos, porque eso era esa mujer, se metió en el cuarto de baño. Incluso ahora se me saltan las lágrimas: la habitación no estaba demasiado iluminada y yo seguía en un estado totalmente catatónico

. . . .. Y de pronto, ¡Toda la habitación se iluminó! Hacía apenas un momento que había dicho "no puedo" y al rato ya me daba cuenta de que por supuesto podía..."