En campaña por una seria lucha

en vías de la santidad

. . . .Como Dios es Santo, también nosotros tenemos que ser santos, que intencionalmente fuimos creados, a diferencia de los otros seres materiales vivos, a imagen y semejanza de Dios. Dios es Santo, por lo tanto nosotros también debemos ser santos, es nuestro dulcísimo deber, ser santos.

. . . .Hay muchos deberes en nuestra vida, que nos obligan y quitan parte de nuestra libertad; pero entre todos los deberes que tenemos en la vida, el más difícil y al mismo tiempo el más dulce y esperado, es ser santo. Es que la prueba de aptitud celestial es la santidad, si nosotros no tenemos esa marca de fábrica, la santidad, lisa y llanamente no podemos entrar en el reino de Dios, mientras no la adquiramos. Una sola vida tenemos para vivir de fe: ésta.

. . . .Aquí hay que echar las bases para la santidad; es aspirar sinceramente a ella e ir odológicamente configurando nuestra vida práctica en concordancia de vida a los mandatos y consejos del Señor, que vino a dar cumplimiento pleno a la antigua ley.

. . . .El 3 de noviembre de 1972, el Oratorio sentía que no podía ser un movimiento de mera autoeducación en valores más o menos cristianos, sino que tenía que llegar al centro y clímax de la vida cristiana: es decir la Santidad.

. . . .¿Qué es ser santo? Santidad es la vida de Dios, que es totalmente pura y exenta de cualquier defecto o pecado. Ser santo es asimilarse a la vida de Dios, de Jesús y María, que equivale a salir del pecado, ser liberado por su sangre preciosa no solamente del pecado original, sino de la superabundante cadena de pecado tras pecado, como eslabones inagotables de una cadena que si Jesús no estuviera rompiendo día a día, no podríamos escaparnos de las llamas del infierno.

. . . .Por eso la santidad en la práctica consiste en vivir unidos a Jesús; esto significa en la práctica que le hayamos entregado la llave de nuestra vida en tal grado, que ya el pecado no domine en nosotros, sino la verdad, la justicia, la fe, la confianza y esperanza indefectible, con la caridad llenándolo todo.

. . . .Esto vivido en grado del heroísmo es la santidad, que nunca queda fuera de la humildad. El heroísmo de la santidad se cumple cuando llegar a cumplir con sus mandamientos y su sagrada voluntad, significa poner en riesgo la propia vida. ¿estoy dispuesto?.

. . . .Por el cielo vale todo la pena, aunque un millón de años durara la prueba, crucificado todos los días, valdría más la pena, ya que la vida eterna es eterna, no se _acaba jamás. Es una dicha y gloria que no se puede comparar con nada de este mundo, que aunque criatura de Dios, no deja de ser imperfecto, si se lo compara con la eternidad: un cielo nuevo y una tierra nueva, como nos adelanta el Apocalipsis.

. . . .Varios santos han enseñado, que la única locura que puede cometer el ser humano en este mundo, es no ser santo. Hay que estar en la hora de Dios.