El Mes de María.

 

. . . . Mes de María, mes en que queremos amarte como nunca; con flores y adornos te mostraremos nuestro amor, pero tú esperas algo más; esperas la respuesta en una vida de verdad, Amén, así sea, sí, Amén, así sea.

. . . . Cada año, con ocasión del mes consagrado a nuestra Madre, los fieles se reúnen en templos parroquiales y capillas para venerar de modo especial, como traduce el canto del Oratorio: "amarte como nunca", se trata de una acentuación especial de la devoción mariana durante este mes.

. . . . Especial incidencia radica en la demostración cariñosa del arreglo de los altares que se preparan a nuestra Madre Santísima, como dice el canto: "con flores y adornos te mostraremos nuestro amor".

. . . . Y es verdad, el pueblo ama a su Madre y se lo expresa abundantemente con sacrificios y con gestos conmovedores de su profunda fe en la Madre de Dios y Madre nuestra.

. . . . También es importante el Rosario de la Aurora los días sábados en la mañana. Experimenté estos rosarios del alba como muy llenos de vitalidad en la Parroquia de San José de la Mariquina. Era impresionante el fervor de la gente, a veces con lluvia y mal tiempo, la gente acudía rezando el rosario, al templo parroquial en tres procesiones convergentes, que recogían gente de tres poblaciones de la ciudad de San José.

. . . Todo esto queda aún en la exterioridad; lo que importa como dice el canto es, "pero tú esperas algo más, esperas la respuesta en una vida de verdad".

. . . . Esto se refiere a que el tiempo del mes de María es un tiempo de autoeducación y de conversión generosa, por amor a nuestra Madre. Retomamos la hermosa oración de inicio y final del mes de María compuesta en el Siglo XIX, por el presbítero Rodolfo Vergara Antúnez.

. . . . Y la misma oración del mes nos llama la atención hacia la preocupación de la conversión, que tienen que tener los hijos de María Santísima, sobre todo durante el mes.

. . . . Lo expresa la oración diciendo "mas tú no te das por satisfecha con estos homenajes, hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan, hay coronas que no se marchitan....porque el más hermoso adorno.... son las virtudes: la humildad, el amor a Dios, la caridad....etc.

. . Nuestro Oratorio se siente muy en casa con estos programas de vida, muy antiguos y muy nuevos; no pierden la lozanía y fuerza de la fe.