A 17 años de la Radicación

en el Oratorio Central.

 

Ya han pasado 17 años en que el Padre Fundador del Oratorio le regaló a la familia esta Piedra Fundacional, que es la radicación. Ahora, qué emoción, no hay duda ni por donde perderse que la presencia de la Madre solamente en su Imagen es menos que la presencia en la imagen y en el lugar mismo. Fue beato Bartolomé Longo (foto del costado) el primero que le pidió a la Sma. Virgen que se estableciera en un lugar determinado. Después lo hizo el P. José Kentenich, en Schoenstatt. Por los frutos de ambos, se ve que Ella lo quería.

Eso fue lo que ocurrió el 23 de diciembre de 1987; la Madre fue invitada a quedarse definitivamente, radicarse en el Oratorio Central y más adelante en muchos otros Oratorios; este año con ocasión de la caminata de Hospital, también se selló una radicación en María Reina.

Podemos remar mar adentro hacia lo profundo de nuestra historia, que no es otra cosa que el paso misterioso del Señor por nuestras vidas. Con la Madre Santísima meditaremos profundamente en todo el paso de Dios por la historia de esta familia del Oratorio Mariano. Nos encontramos celebrando una Piedra fundacional, la Radicación. Como toda Piedra fundacional constituye el crecimiento de la estructura del movimiento, que sin alterar nada de lo anterior y de los carismas fundacionales ha encontrado una nueva expresión y visitación que enriquece constitutivamente al Oratorio, lo constituye con una nueva gracia, el Oratorio mismo como comunidad adquiere una gracia especial; usando una comparación, es como si el Oratorio se imantara como lugar de presencia.

Ya no solo le pedimos a la Madre que se establezca en la imagen del Oratorio Central, y en los otros Oratorios, sino que le pedimos que se adueñe del lugar, y con ello que se vaya haciendo más y más un lugar santo. El 23 de diciembre nos dejó obligados nuevamente a todos los hermanos y hermanas del Oratorio a visitarla periódicamente en su Oratorio, para que no se quede todo en el tintero y en muchas ideas que no se concretizan suficientemente. Esa peregrinación habitual y continua va a ayudar a evangelizar en mayor profundidad a nuestro pueblo y a nuestros hermanos del movimiento Oratorio Mariano; es una nueva conducta que traen todas y cada una de las Piedras fundacionales.

En el caso de la Radicación, se trata del deber de peregrinación hacia el lugar Santo. Acudir al Santuario de la Madre, la fuente de gracia que está en ese lugar de amor, de fe y esperanza pasa a ser un compromiso y deber de amor de la familia para con su Madre y Reina Santísima.

El símbolo del Oratorio en diversos tipos de maquetas populares, ya se está haciendo cada vez más común; sirve para tener todos la conciencia de la peregrinación continua al lugar de gracia, que ha pasado a ser el Oratorio a partir de la radicación. ĦQué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor, ya están pisando nuestros pies el lugar santo del Oratorio de Nuestra Madre!