1º día: 14 de diciembre

En el nombre del Padre +, y del Hijo + y del Espíritu Santo +, con la Madre de nuestro Oratorio, en la espera de Belén. Amén.

1.- Canto inicial: Construimos primero

2.- Oración Introductoria:

Querida Madre y Reina nuestra, Reina del Oratorio Central; la Iglesia nos ha enseñado por los Sumos Pontífices, que no puede sucumbir eternamente aquel a quien ayuda y toma bajo su protección la Santísima Virgen María, principalmente en el crítico momento de la muerte. Por eso con tanta fe te repite tu Pueblo fiel, esperando la Navidad, que ruegues por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Aprópiate del lugar del Oratorio Central, cada vez más y más. Si hasta por medio de un laico y hasta un pagano, como era Ciro, el Señor quiso empezar la reconstrucción de su templo, no te olvides de apoderarte de nuestro Oratorio. Recuerda que la Iglesia desde los tiempos de San Ireneo creía que tú has sido constituida causa de salvación para todo el género humano, porque nos conectas plenamente con Jesucristo, el Niño de Belén, el Único Salvador". Amén.

3.- Lema motivador: Desde los comienzos hubo un deseo y un empeño que la Madre se quedara en el lugar donde está el Oratorio.

4.- Pequeña explicación:

Faltan nueve días para que se cumpla esa fiesta de alegría, que significa que el Oratorio Mariano cuenta con la presencia de la Madre y Reina Santísima, no solo en la Imagen Sagrada, sino que el mismo lugar se ha hecho un lugar santo. Era el deseo desde un principio del fundador, que había leído tantas veces en la Biblia: ¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor! Darle una casa, darle un lugar a María era el anhelo más intenso, que nadie podría quitarle...

5.- Texto bíblico:

"Tú sabes bien que mi padre David no pudo

construir una Casa para el Nombre del Señor, su

Dios, a causa de las guerras en que se vio

envuelto, hasta que el Señor puso a todos sus

enemigos bajo la planta de sus pies.

Pero ahora el Señor, mi Dios, me ha dado la paz

en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni

contratiempos.

Por eso he pensado edificar una Casa para el

Nombre del Señor, mi Dios, conforme a lo que dijo

el Señor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo

pondré sobre tu trono en lugar de ti, será el que

construirá la Casa para mi Nombre".

 

6.- La Iglesia nos enseña:

 

Un especial carisma como verdadero apóstol del Rosario tuvo también el Beato Bartolomé Longo. Su camino de santidad se apoya sobre una inspiración sentida en lo más hondo de su corazón: « ¡Quien propaga el Rosario se salva! » Basándose en ello, se sintió llamado a construir en Pompeya un templo dedicado a la Virgen del Santo Rosario colindante con los restos de la antigua ciudad, apenas influenciada por el anuncio cristiano antes de quedar cubierta por la erupción del Vesuvio en el año 79 y rescatada de sus cenizas siglos después, como testimonio de las luces y las sombras de la civilización clásica (SS.JP II, Rosarium Virginis Mariae nº 8)

 

7.- Tradiciones del Oratorio Mariano:

Nos dice un texto de nuestro fundador, de 1996, una charla del 29 junio 1996, en el Colegio SSCC Alameda. "Lo que explica nuestro Oratorio Mariano es la presencia santa de María Sma., la Madre del Pueblo, en el Oratorio Mariano Central y en los otros oratorios de él dependientes. Sin el Oratorio Mariano nuestro movimiento deja de tener sentido propio, pierde su razón de ser. El centro de nuestra espiritualidad se basa en la presencia de Jesús en la Iglesia: Se basa en la fe de la Iglesia: "Sin Mí no pueden hacer nada", dice Jesús. (Jn.15,5). "Como la rama no puede dar frutos si no permanece unida a la parra, así ustedes si no permanecen en Mí"(Jn.15,4). Sin Jesús no podemos hacer nada que lleve a la vida eterna. La autoeducación no será más que un intento ilusorio que nunca se transformará en autosantificación, como nuestro segundo Desafío lo establece perpetuamente para el Oratorio Mariano. Por eso sin Jesús, lo repetimos con porfía, sin Jesús no podemos hacer nada.-

 

8.- Oración final:

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