La Eucaristía en nuestra escuela

de autoeducación

. . . .El hombre es lo que come, decía el filósofo alemán Feuerbach, lo comprobamos en la práctica: el hombre que se alimenta de alcohol en forma exagerada pasa a ser un alcohólico; el hombre que se alimenta exageradamente es un glotón y tiende a la obesidad. El hombre que se alimenta muy reducidamente es un asceta y los kilos no le sobran. Quien se alimenta de Cristo Jesús es un cristiano y si llega a dejarse tomar totalmente por Él, llega a ser un santo.

. . . .Jesús dijo claramente, que sin Él no podíamos hacer nada. A qué clase de "nada" se refirió Jesús? A que no podemos hacer nada para salvarnos. Sólo Él salva. La Madre Santísima que sabe muy bien, nos conecta a nosotros sus hijos que luchamos por ser fieles, con el misterio de la Eucaristía. Nos lleva a tener la Santa Misa dominical como un punto del programa que no se transa por nada.

. . . .Sí, en realidad como nos ha enseñado el Sto. Padre en su Carta apostólica Dies Domini, sobre la celebración del domingo, la Iglesia desde los tiempos apostólicos ha tenido siempre, una consideración privilegiada respecto a la celebración del domingo por su estrecha relación con el núcleo mismo del misterio cristiano.

. . . .Es que el domingo recuerda, semana a semana, el día de la resurrección de Cristo. Es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realización en él de la primera creación y el inicio de la nueva creación de la que nos enseña San Pablo en su segunda carta a los corintios, (cf. 2 Co 5, 17).

. . . .Es el día de nuestra memoria que adora y agradece el primer día del mundo y a la vez la prefiguración, en la esperanza activa, del último día, cuando Cristo vendrá en su gloria y hará un mundo nuevo, como nos expresa tan claramente el Apocalipsis. Para el domingo resulta entonces adecuada la exclamación del Salmo "Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo" (Sal 118, 24).

. . . .Mirando eso sí el panorama de nuevas situaciones que trae la realidad secular y sus consiguientes interrogantes, parece necesario más que nunca recuperar las motivaciones doctrinales profundas que son la base del mandamiento eclesial, que traduce el mandamiento antiguo dado en el monte Sinaí a Moisés.

. . . .Es importante que todos los marianos y en general todos los fieles de la Iglesia vean muy claro el valor irrenunciable del domingo en la vida cristiana.

. . . .Actuando de esta manera nos situamos en la perenne tradición de la Iglesia, aceptada por el Concilio Vaticano II al enseñar que, en el domingo, "este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los "hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos" (1 Pe 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico (cf Sacrosanctum Concilium n 106).

. . . .Ojalá muchos podamos también entre semana asistir a la Sta. Misa y alimentarnos así de la doble mesa del Pan y de la Palabra. Esto hará eficaz nuestra autoeducación en un mundo en que la inmoralidad y la corrupción es pan de cada día hasta el punto que de pronto somos los "únicos tontos" que practicamos la verdad y la justicia. A pesar de que estos valores nos cuesta mantenerlos en pie, llegada la hora de las definiciones, nuestros valores asumidos en las reuniones de grupos, en campamentos y jornadas, en los grados largamente pensados y sopesados, nos llevan a buscar la luz y la verdad.

. . . . La fe nos dice que el corrupto e inmoral no subsistirá siempre en su maldad. Tarde o temprano el justo será premiado por la vida, en el fondo por el Señor a quien nada se le escapa. Puede ser que nos parezca que tarda y que hacemos el loco.

. . . .Por eso es tan importante la eucaristía como medio cierto para salir adelante en esta dura brega por el resplandor de la verdad...