Guía de las bendiciones de las comidas:

 

(Va siguiendo el orden del calendario litúrgico en la Oración de las Horas)

Calendario de Diciembre

Domingo 5 a sábado 11 Se reza en la 2ª semana (Corresponde al calendario litúrgico de Las Horas)

Domingo 12 a sábado 18 Se reza en la 3ª semana de noviembre.

Domingo 19 a sábado 25 Se reza en la 4ª semana de noviembre.

Domingo 26 a sábado 2 Se reza en la 1ª semana de noviembre.

Domingo 3 a sábado 9 Se reza en la 2ª semana de diciembre.

 

XI. DICIEMBRE

 

XII. DICIEMBRE.

 

La radicación se dio como una promesa ante la situación difícil y ruinosa, similar a Belén por la falta de medios. La promesa fue en primer lugar de María Santísima, en segundo lugar de la familia del Oratorio, siguiendo a su fundador.

 

A) 1ª SEMANA.

 

María, la Patrona, la Madre, la Reina y Educadora ha querido radicarse en un lugar que llega a ser nuestro centro local, al que dinámicamente nos dirigimos día a día para solicitar las cinco gracias que Ella nos transmite...

 

Domingo 1ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Hch 20,7 El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, conversaba con ellos y alargó la charla hasta la media noche.

 

Te adoramos, Padre, conmovidos por el Espíritu Santo que clama en nuestras entrañas aunque no te podemos ver con estos ojos. El domingo nos reúne en la Santa Misa y asimismo en la mesa familiar, para compartir los alimentos y la amistad; visitamos el Oratorio como lugar santo de la radicación de la Madre. Amén.

 

Lunes 1ª Semana litúrg. en Diciembre

 

2S 22,7.10 Clamé al Señor en mi angustia, a mi Dios invoqué, y escuchó mi voz desde su templo, resonó mi llamada en sus oídos. El inclinó los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies.

 

Te pedimos, Madre, que permanezcas siempre en nuestro Oratorio como lugar donde está tu imagen de gracia; te pedimos que podamos cumplir nuestros desafíos y que no te vayas nunca. Te pedimos que el Señor nos bendiga nuestros alimentos para seguir los trabajos del comienzo de la semana laboral. Amén.

 

Martes 1ª Semana litúrg. en Diciembre

 

1R 19,4-5 El caminó por el desierto una jornada de camino, y fue a sentarse bajo una retama. Se deseó la muerte y dijo: « ¡Basta ya, Señor! ¡Toma mi vida, porque no soy mejor que mis padres! » Se acostó y se durmió bajo una retama, pero un ángel le tocó y le dijo: « Levántate y come. »

 

San José, consíguenos de tu esposa, María Santísima, que estos alimentos nos vengan en provecho y que sigamos nuestra lucha, contando eso sí, con la presencia de la Madre en nuestros oratorios. Tú, Padre de las mujeres consagradas, te encomendamos a nuestras hermanas entregadas totalmente al Señor. Amén.

 

Miércoles 1ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Gn 48,15-16 Y bendijo a José diciendo: « El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor desde que existo hasta el presente día, el Angel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; sean llamados con mi nombre y con el de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense y crezcan en medio de la tierra. »

 

Te alabamos, Espíritu Santo, porque has hecho grandes cosas santificando a María y a la Iglesia en un proceso de cada vez mayores repercusiones. Al comer nuestros alimentos te rogamos que nos hagas creer más y más en la presencia maravillosa de nuestra Madre. Amén.

 

Jueves 1ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Jn 6,10 Dijo Jesús: « Que se recueste la gente. » Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos 5.000. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron.

 

 

Jesús, que diste de comer a una multitud en el desierto, quédate con nosotros para conseguirnos el alimento del espíritu, que prepara a ir al cielo, y alimento material para poder estar sanos y trabajar más y mejor. Nos unimos espiritualmente con nuestra Madre María. Amén.

 

Viernes 1ª Semana litúrg. en Diciembre

 

1Co 9,24-25 ¿No saben que en las carreras del estadio todos corren, pero uno solo recibe el premio? ¡Corran de manera que lo consigan! Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible.

 

El Oratorio no se construye sin ofrendas, que ofrecemos llenos de cariño sobre todo en el campo de la autoeducación. María Santísima, ayúdanos a que sea posible tu presencia en nuestro Oratorio, otorgando las gracias propias que nos repartes, así como nos consigues el alimento material que vamos a compartir. Amén.

 

Sábado 1ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Nm 9,15-16 El día en que se erigió la Morada, la Nube cubrió la Morada, la Tienda del Testimonio. Por la tarde se quedaba sobre la Morada, con aspecto de fuego, hasta la mañana. Así sucedía permanentemente: la Nube la cubría y por la noche tenía aspecto de fuego.

 

¡Qué grande es tu Oratorio, Madre!, aunque es muy pequeñito físicamente. El Señor, así como ha hecho maravillas en ti, asimismo quiere hacerlas con nosotros, dándonos ambos tipos de alimento: el espiritual y el material.

 

B) 2ª SEMANA. La Madre quiere llegar al pueblo, a todos los pueblos; es la misión que su Hijo le ha encomendado. La radicación es la expresión práctica de la voluntad de la Madre Santísima de estar presente en su Pueblo, sobre todo los pobres que son parte principal de su heredad. El Oratorio Mariano no se cierra a esta realidad, que la Madre busca al pueblo y se radica en el lugar para que el pueblo la encuentre, y por otra parte, el pueblo necesita ver a la Madre en un lugar concreto, el lugar de la radicación. Amén.

 

Domingo 2ª Semana litúrg. en Diciembre

 

2Co 6,18-7,1 Yo seré para ustedes un padre, y ustedes serán para mí hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso. Teniendo, pues, estas promesas, queridos míos, purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios.

 

Santísima Trinidad, te adoramos con tanta alegría porque ya próxima la Navidad, hemos encontrado un lugar sencillo y humilde para la presencia de nuestra Madre. Ahora recibimos nuestros alimentos en un clima de alegría y festejos, el pueblo busca a su Madre en el lugar de la radicación; haz que por ella te encontremos más. Amén.

 

Lunes 2ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Jdt 4,11 Todos los hombres, mujeres y niños de Israel que habitaban en Jerusalén se postraron ante el Templo, cubrieron de ceniza sus cabezas y extendieron las manos ante el Señor.

 

Madre nuestra del Oratorio, al iniciarse esta semana, las escuelas, fábricas, centros de diversas labores entran en funcionamiento como desperezándose de la fiesta dominical. Nuestra comida ya está preparada para servirnos, nos sentamos a comer pidiéndote para que tu radicación sea cada vez más eficaz y milagrosa. Amén.

 

Martes 2ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Flp 2,12 Así pues, queridos míos, de la misma manera que han obedecido siempre, no sólo cuando estaba presente sino mucho más ahora que estoy ausente, trabajen con temor y temblor por su salvación, porque Dios es quien obra en ustedes el querer y el obrar, como quiere.

 

San José ayúdanos a trabajar como tú trabajaste para la Reina, Patrona y Madre amorosa se radique más y más en muchos lugares hasta que sean miríadas los oratorios extendidos por toda la tierra. Al comer nuestros alimentos profetizamos la alegría de tu radicación. Amén.

 

Miércoles 2ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Jdt 8,24-25 Ahora, pues, hermanos, mostremos a nuestros hermanos que su vida depende de nosotros y que sobre nosotros se apoyan las cosas sagradas, el Templo y el altar. Por todo esto, debemos dar gracias al Señor nuestro Dios que ha querido probarnos como a nuestros padres.

 

Alabada seas María Santísima, Madre y Reina coronada, que te has radicado en nuestro Oratorio. Servirnos estos alimentos contigo, al lado de tu Hijo, es una gracia muy grande, porque es el anticipo de lo que Jesús quiere hacer en todo el pueblo; hacerlo un pueblo que vive contigo, que sigue contigo y que se deja formar por ti en la luz del Espíritu Santo. Amén.

 

Jueves 2ª Semana litúrg. en Diciembre

 

1M 4,47-49 Tomaron luego piedras sin labrar, como prescribía la Ley, y construyeron un nuevo altar como el anterior. Repararon el Lugar Santo y el interior de la Casa y santificaron los atrios. Hicieron nuevos objetos sagrados y colocaron dentro del templo el candelabro, el altar del incienso y la mesa.

 

Jesús que vienes con tu Madre, haces de nosotros tabernáculos vivo de Dios; somos com un templo radicado, que ya no se mueve más de acá, de nuestros corazones y del pueblo que se transforma en pueblo de Dios; la bendición de nuestros alimentos es un signo de la presencia actuante en el Oratorio. Amén.

 

Viernes 2ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Jn 19,25-27 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: « Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: « Ahí tienes a tu madre. » Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

 

Padre, tu Hijo está sangrando atrozmente en la cruz, su amor no tiene medida. Al servirnos estos alimentos con tu bendición significamos también la presencia radicada en el Oratorio. Nos has entregado a tu Madre en el Oratorio, como otrora la entregaras a San Juan, nuestro representante y de todo el pueblo de Dios. La bendición de nuestros alimentos es un signo de la presencia actuante en el Oratorio. Amén.

 

Sábado 2ª Semana litúrg. en Diciembre

 

2M 2,22 Recuperaron el Templo famoso en todo el mundo, liberaron la ciudad y restablecieron las leyes que estaban a punto de ser abolidas, pues el Señor se mostró propicio hacia ellos con toda benignidad.

 

Madre muy amada, estamos reunidos ante esta mesa con los alimentos, queremos pedirte que te radiques más y más en todos los corazones de todo el pueblo, para hacerlo un pueblo muy mariano y por lo mismo muy cristiano; gracias por permanecer en nuestro Oratorio, comeremos con alegría estos dones seguros de tu presencia. Amén.

 

C) 3ª SEMANA. La radicación se fue haciendo gradualmente hasta que llegó la promesa de la familia de radicarte en un lugar, el lugar del Oratorio Central y posteriormente la familia cumplió al entregarte la nueva construcción del Oratorio.

 

Domingo 3ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Hch 3,25-26 « Ustedes son los hijos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con sus padres al decir a Abraham: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra. Para ustedes en primer lugar ha resucitado Dios a su Siervo y lo ha enviado para bendecirlos. »

 

Santísima Trinidad, te adoramos, te alabamos de todo corazón, estos alimentos que están en nuestra mesa familiar nos indican que tú nos seguirás bendiciendo. Con la radicación de la Madre Santísima tu bendición se ha hecho estable y firme; así como la Iglesia espera la Navidad, el nacimiento del Señor, estamos seguros de tu bendición, que por la Madre Santísima nos ha de llegar. Amén.

 

Lunes 3ª Semana litúrg. en Diciembre

 

(Lc 2,6-7) Mientras se encontraban en Belén, le llegó el

momento del parto; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

 

Venimos alegres a pedirte, en esta hora de recibir nuestros alimentos, que sigas siempre con nosotros, que tu radicación haga santo el lugar donde está tu imagen santa del Desafío, de tal modo que ya no te muevas más de ahí. Buscabas albergue en Belén, nuestro Oratorio quiere dártelo para siempre. Amén.

 

Martes 3ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Lc 9,12-13 Le dijeron: « Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado. » El les dijo: « Denles ustedes de comer. »

 

Los alimentos están sobre la mesa familiar y nosotros con ganas de comer. El pronto nacimiento de Jesús en Belén nos recuerda, como tú, San José, buscaste y golpeaste en las puertas de las casas de Belén; el Oratorio Mariano quiere hoy abrirte las puertas, a ti a María y a Jesús, para que por la radicación se queden para siempre. Amén.

 

Miércoles 3ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Mi 5,1-4 En cuanto a ti, Belén de Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldrá un gobernante de Israel que desciende de una antigua familia. Ahora el Señor deja a los suyos, pero solo hasta que dé a luz la mujer que está esperando un hijo. El rey se levantará para pastorear a su pueblo con el poder y la majestad del Señor su Dios, y ellos podrán vivir en paz, porque el Señor será engrandecido hasta el último rincón de la tierra.

 

Ven Espíritu Santo para alabar llenos de cariño a Dios que va a nacer en Belén (que quiere decir "Casa del Pan"), viene como alimento del pueblo para quitarle sus pecados y llenarlo de gracia haciéndolo un pueblo de Dios. Haz que la Madre Santísima se radique para siempre en nuestro Oratorio, en el lugar santo y esté con nosotros cuando compartimos los alimentos. Amén.

 

Jueves 3ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Sal 23,5-6 Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa. Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa del Señor a lo largo de los días.

 

Buen Jesús, eucaristía nuestra, que te das como alimento perpetuo de la Iglesia, al bendecir nuestros alimentos ya cercanos el día de tu nacimiento, te pedimos que la Madre y Reina del Oratorio se radique en muchos oratorios, que no se aparte más de los lugares donde le levantamos su morada. Amén.

 

Viernes 3ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Sal 68,10-11 Tú derramaste, oh Dios, una lluvia de bendiciones, a tu heredad extenuada, tú la reanimaste; tu grey halló una morada, aquella que en tu bondad, oh Dios, al desdichado preparabas.

 

Oh María, asociada a los dolores de Cristo, ya te preparaba el Señor a la espada de dolor atravesando tu alma, con las negativas por las que no encontrabas lugar para el nacimiento de tu Hijo. En el Oratorio, con la radicación queremos compartir nuestros alimentos y que no te vayas nunca. Amén.

 

Sábado 3ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Pr 31,26-29 Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua. Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad. Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio: « ¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas! »

 

Madre Santísima, ¡Qué júbilo tan grande en la espera del nacimiento de tu Hijo, eres la bendita entre todas las mujeres, eres la gloriosa Madre del Señor, compartimos nuestros alimentos con la espera del adviento, en la alegría de tu radicación, que no solo santifica la imagen sino el lugar de nuestro Oratorio. Amén.

 

D) 4ª SEMANA. Los preparativos para el nacimiento de Jesús están en su apogeo. El Señor ya viene; pero en los corazones no hay apertura y por lo mismo tampoco hay apertura de las casas. Para que la radicación funcione tiene que haber primero una firme y estable disposición de que la Madre se radique en el corazón de cada uno.

 

Domingo 4ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Dt 6,4-6 Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Queden en tu corazón estas palabras que yo te enseño hoy.

 

Padre Santo, tus planes de amor y misericordia preparan un lugar humilde a tu Hijo que va a nacer en Belén. Te adoramos, te alabamos, te amamos mucho, te amamos con toda nuestra fuerza y toda nuestra mente, más que todo lo que existe en este mundo y se pone a nuestro alcance. En ti estos alimentos se vuelven gozosos, en ti la radicación de nuestra Madre se hace definitiva, santificando el lugar de nuestro Oratorio. Amén.

 

Lunes 4ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Jos 3,3-4 Y dieron al pueblo esta orden: « Cuando vean el arca de la alianza del Señor nuestro Dios y a los sacerdotes levitas que la llevan, partirán del sitio donde están e irán tras ella, para que sepan qué camino han de seguir, pues no han pasado nunca hasta ahora por este camino.

 

Los ajetreos finales para preparar la fiesta de Navidad están llegando a su apogeo; Jesús Niño, vas a nacer y no hay lugar para ti. El pueblo está cerrado, no tienes cabida. En el Oratorio, por la radicación en el lugar santo, te pedimos que no cese la presencia de tu Madre que te trae el Pueblo. Amén.

 

Martes 4ª Semana litúrg. en Diciembre

 

1Cro 22,5-6 David se decía: « Mi hijo Salomón es todavía joven y débil, y la Casa que ha de edificarse para el Señor debe ser grandiosa. Así que le haré yo los preparativos. » Hizo David, en efecto, grandes preparativos antes de su muerte. Después llamó a su hijo Salomón y le mandó que edificase una Casa para el Señor, el Dios de Israel.

 

Y no hubo lugar en la posada. Los preparativos al nacimiento de Jesús se encontraron con la hipocresía, con las mentiras y las conveniencias del egoísmo. Al compartir nuestro alimento, queremos superar esa falta de autenticidad y acogerte, Madre, que nos traes con San José, al Niño que va a nacer. Radícate en nuestro Oratorio y en muchos, en miles y miles de oratorios. Amén.

 

Miércoles 4ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Lc 1,41-42 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: « Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

 

Solamente en la fuerza y amor que nos brindas, Espíritu Santo, es que podemos recibir auténticamente a María y José trayendo al Niño pronto a nacer. Al comer nuestros alimentos no queremos hacerlo sin acoger auténticamente con la radicación, tu presencia eficaz en la imagen y lugar de la Madre Santísima. Haz que la madre no se tenga que marchar nunca más de nuestros oratorios. Amén.

 

Jueves 4ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Sal 27,4-5 Una cosa he pedido al Señor, una cosa estoy buscando: morar en la Casa del Señor, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura del Señor y cuidar de su Templo. Que él me dará cobijo en su cabaña en día de desdicha; me esconderá en lo oculto de su tienda, sobre una roca me levantará.

 

Jesús, maravillosamente presente en la eucaristía, oculto y presente, como ibas presente y oculto en el ceno de tu Madre, ya pronto a nacer. Al comer estos alimentos te rogamos que no dejes de estar presente en nuestros oraciones por medio de la radicación, no solamente en la imagen sino en los lugares donde está la presencia de tu Madre Santísima, trayéndonos la gracia navideña. Amén.

 

Viernes 4ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Sb 16,20-21 A tu pueblo le alimentaste con manjar de ángeles; les suministraste, sin cesar desde el cielo un pan ya preparado que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos. El sustento que les dabas revelaba tu dulzura con tus hijos.

 

Madre dolorosa, dulzura de nuestras cruces, te preparabas con el sufrimiento de las puertas cerradas, los corazones cerrados por la indiferencia y la hipocresía. Al pedirte la bendición de nuestros alimentos queremos que vengas a nuestro Oratorio y queremos ofrecerte no solo la imagen con Desafío sino también el lugar para que te radiques para siempre. Amén.

 

Sábado 4ª Semana litúrg. en Diciembre

 

Ha 3,3-4 Viene Dios de Temán, el Santo, del monte Parán. Su majestad cubre los cielos, de su gloria está llena la tierra. Su fulgor es como la luz, rayos tiene que saltan de su mano, allí se oculta su poder.

 

Con un corazón sincero, sin hipocresías, cantamos felices las glorias que el Señor ha puesto en ti. Con toda la Iglesia reunida en la Navidad, te suplicamos que acojas nuestro pedido de radicación y hagas más posible tu presencia no solo en la imagen sino en el lugar. Compartimos pues nuestros alimentos en un ambiente de gozosa presencia navideña. Amén.

 

B) 2ª SEMANA.

 

Domingo 2ª Semana litúrg. en Enero

 

Exo 12,16 En el primer día tendrán reunión sagrada; también en el día séptimo se reunirán en asamblea sagrada. Ningún trabajo se hará en esos días, salvo la comida para cada uno. Esto es lo único que podrán hacer.

 

Te adoramos Padre, te adoramos Hijo único del Padre, en la unidad del Espíritu Santo, al comer nuestra comida; con tu bondad infinita repartes los alimentos, para que a nadie le falte; adorándote te suplicamos que así sea, con nuestra Madre y Reina del ecumenismo. Amén.

 

Lunes 2ª Semana litúrg. en Enero

 

Dan 4,22 « Serás arrojado de entre los hombres y con las bestias del campo morarás; hierba, como los bueyes, tendrás por comida, y serás bañado del rocío del cielo; siete tiempos pasarán por ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el imperio de los hombres y que se lo da a quien le place.

 

Reina de nuestro Pueblo, muchas veces marginado, te pedimos insistentemente para que así como nos consigues que podamos comer reunidos en esta hora, nos regales de tu Hijo, la gracia de ver de cerca la misteriosa unión de las iglesias.

 

Martes 2ª Semana litúrg. en Enero

 

Luc 10,40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: « Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo de la casa? Dile, que me ayude. »

 

Madre y Reina te invitamos a que vengas con nosotros a participar en este momento en que vamos a recibir nuestros alimentos; te ofrecemos nuestros esfuerzos y trabajos, que sirvan para que los que nada tienen, encuentren una mano bondadosa para que les dé su alimento de cada día. Amén.

 

Miércoles 2ª Semana litúrg. en Enero

 

Deu 6,11 Acuérdate del Señor que te sacó de Egipto, no te olvides que recibiste casas llenas de toda clase de bienes, que tú no llenaste, cisternas excavadas que tú no excavaste, viñedos y olivares que tú no plantaste.

En esta hora en que compartimos el pan y la amistad, te alabamos Reina del ecumenismo, porque nos haces vencer nuestras diferencias y buscar la alegría de una paz conquistada. Para que todo el pueblo alce sus manos hacia ti, te proclamamos la feliz entre todas las mujeres, como nos enseña el evangelio. Amén.

 

Jueves 2ª Semana litúrg. en Enero

 

Jn 17,21 para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

 

Gracias de antemano, Madre y Reina del pueblo unido, porque así como hoy nos consigues el alimento que vamos a compartir unidos, podamos los hermanos separados reencontrarnos en un abrazo común en la Mesa del Reino. Amén.

 

Viernes 2ª Semana litúrg. en Enero

 

Gen 3,1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Cómo es que Dios les ha dicho: No coman de los frutos de ninguno de los árboles del jardín?

 

Los pobres, Madre y Reina, serán siempre la opción de la Iglesia. Todos podemos sacrificar un poquito, en este viernes, en que Jesús todo lo dio en la cruz, hasta su sangre para darnos el alimento que no perece. Ayúdanos a superar nuestra glotonería y egoísmo. Amén.

 

Sábado 2ª Semana litúrg. en Enero

 

Jdt 15,12-13 Todas las mujeres de Israel acudieron para verla y la bendecían danzando en coro. Judit tomaba tirsos con la mano y los distribuía entre las mujeres que estaban a su lado. Ellas y sus acompañantes se coronaron con coronas de olivo; después, dirigiendo el coro de las mujeres, se puso danzando a la cabeza de todo el pueblo.

 

Gloriosa María, asunta a los cielos, que nos ayudas en nuestro itinerario terrestre, gloriosa María, te aclama todo el pueblo; y tú, sonriente, vas obrando el milagro de la unidad de los hermanos separados. Al compartir nuestros alimentos, ayúdanos a aclamarte feliz, Reina gloriosa. Amén.