Beata María Gabriela Sagheddu

La Santa del Ecumenismo.

. . . .Esta Beata un tanto desconocida, fue proclamada como tal el 25 de enero de 1983 por el Papa Juan Pablo II. Su vida es un canto de esperanza en el que algún día los cristianos estemos juntos, formando una sola Iglesia y no tan divididos como en la actualidad.

. . . .La Beata María Gabriela Sagheddu, nació en Dorgali (Nuoro) en la isla de Cerdeña el 17 de marzo de 1914. Pertenecía a una familia de pastores, siendo su rasgo personal más sobresaliente en su infancia y adolescencia el carácter indómito, típico de su gente. A los 18 años, en circunstancias que son desconocidas, el encuentro personal con el Señor la transforma.

. . . .Se dedica a la oración, a la práctica de la religión, que tan profundamente estaba arraigada en su tierra y en su familia, y se entrega también a las obras de caridad. Junto con esto consigue en poco de tiempo limar las asperezas de su carácter, volviéndose casi irreconocible.

. . . .A los 21 años decide consagrarse a Dios por entera, entrando en monasterio cisterciense de Grottaferrata (Roma). En este momento sus cosas esenciales son: la gratitud por la misericordia con la que Dios la ha colmado y el deseo de corresponder con todas sus fuerzas a la gracia y el ansia de que se cumpla en ella todo cuanto el Señor ha comenzado. . . . .Algunas de sus frases cotidianas fueron:

"!Qué bueno es el Señor!" y "Desde ahora, haz lo que quieras, Señor".

. . . .Y del Señor viene una gran inspiración y es la de ofrecer su vida por la unidad de la Iglesia. Ella no sabía y nunca había estudiado el problema de la separación y la historia del ecumenismo. Estaba sencillamente encendida del ferviente deseo de que todos los hombres se volvieran hacia Dios y de que su reino se instaure en todos los corazones. Ya había ofrecido su vida por esto, en la renuncia de cada día y en la entrega continua de sus sencillas y silenciosas jornadas de monja cisterciense, transcurridas en el duro trabajo y en la oración.

. . . ."Por lo que de mí depende, siento que te he dado todo cuanto tenía" había escrito a su director espiritual. Quizá por esto, Dios quiso hacerla signo visible de la ofrenda total de sí misma, que se pide a todo cristiano, con el don explícito de la vida, conformándola así, aún exteriormente a Jesús, el Cordero inmolado, para que todos sean uno.

. . . ."Que todos sean uno, Padre". Su meditación sobre la unidad de la Iglesia tiene únicamente aquí sus raíces, en las páginas del Evangelio de San Juan Cap.17 al 20, que, en los pocos años de su vida monástica lee y relee tan frecuentemente que las hojas quedan gastadas y amarillentas.

. . . .A los 23 años, y en el mismo día de su ofrenda, la enfermedad ataca a su cuerpo sanísimo hasta entonces, llevándola a la muerte en 15 meses de sufrimiento.

. . . .El 23 de abril de 1939 finaliza su larga agonía y muere totalmente abandonada a la voluntad de Dios. Era el Domingo del Buen Pastor y el Evangelio proclamaba_"y habrá un solo rebaño y un solo Pastor" (Jn. 10,16).

Para más información dirigirse a:

Monastero delle Trappiste

I - 01030 Vitorchiano (Viterbo)

ITALIA