Editorial Enero 2005

. . . .Enero es un mes de muchas bendiciones. El Oratorio Mariano crece y se fortifica en este mes. Los jóvenes se dirigen a sus campamentos, disfrutan de la belleza y alegría juvenil en Maihue, junto al lago y los bosques de verde profundo, más que pinar de la zona central.

. . . .Algo de frescor de juventud marca la cancha, sobre todo en las repetidas instancias de oración y reflexión, en los saludos y foros llenos a veces de diálogo chispeante. Las Stas. Misas inolvidables, donde se dan encuentros que marcan historia.

. . . .Las niñas en Alepúe, arriba en los cerros donde está situada la misión, divisan a lo lejos el mar grande y terrible, que esconde misterios y profundidad como el corazón sorpresivo de la mujer. Su campamento queda situado a resguardo de tsunames y del oleaje marítimo, como las gravísimas tentaciones del diablo, desde el bastión inexpugnable del Oratorio, como roquedal imperturbado, ahito de blancas espumas del oleaje.

. . . .Enero nos recuerda asimismo a la Madre del Oratorio formando a sus consagrados en sus retiros anuales; los padres y hermanos, en Pelchuquín, Parroquia anexada a la de San José de la Mariquina, que regentan nuestros padres del Oratorio Mariano. Este evento ocurre en los primeros días de enero y después vienen las hermanas apostólicas, contemplativas y misioneras, que se ponen a la intensa escucha del Señor y su Madre. En la primera quincena, hacia su fin, recordamos la 8ª piedra fundacional, la Reina del ecumenismo.

. . . .Este año, casi alcanzó a estar lista la novena de la reina del ecumenismo, pero no fue posible por el exceso de trabajo en los retiros y campamentos. Pero ya queda bastante avanzado y no será tan difícil sacarlo para el próximo año e incluso puede ser que lo editemos en esta página de enero para que quede como material de consulta en los meses que vienen.

. . . .A menudo bendecimos en estos días a la gente que va a tener sus días de descanso merecido, en las playas, balnearios y lugares de esparcimiento, como asimismo los que se quedan en sus casas y tienen un tiempo de mayor tranquilidad. No se puede negar que Dios nos regalonea con los choclos de donde salen las ricas humitas y el pastel de choclo; con los asaditos, las sandías, melones, los jugosos tomates, duraznos y nectarines, como los ricos pescados y mariscos veraniegos.

. . . .Bueno, es el Señor que lo hace todo muy bien; buenas son sus obras. Vio Dios que todo lo que había hecho era bueno; el hombre tiene que tener cuidado, eso sí, de no dejarse embrujar por nada, tener discernimiento de todo y no exagerar, no exagerar, no exagerar....la Madre del Oratorio, con la autoeducación nos ayuda a ubicarnos bien.

. . . .¡Un nuevo año, lleno de expectativas luminosas!