Indulgencias en el Año de la Eucaristía

Durante este año de la Eucaristía, para impulsar a los fieles a un conocimiento más profundo y a un amor más intenso al inefable «Misterio de la fe», a fin de que obtengan frutos espirituales cada vez más abundantes, el Santo Padre, quiso enriquecer con indulgencias algunos actos peculiares de culto y devoción al Santísimo Sacramento.

En el año de la Eucaristía (octubre de 2004 a octubre de 2005) el Santo Padre, quiso enriquecer con indulgencias algunos actos peculiares de culto y devoción al Santísimo Sacramento. Se puede ganar:

INDULGENCIA PLENARIA

1. Se concede la indulgencia plenaria a todos y cada uno de los fieles, cada vez que participen con atención y piedad en una función sagrada o en un ejercicio piadoso realizados en honor del Santísimo Sacramento, solemnemente expuesto o reservado en el sagrario.

2. Se concede, la indulgencia plenaria a los sacerdotes, a los miembros de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, y a los demás fieles que por ley tienen que rezar la liturgia de las Horas, así como a quienes suelen rezar el Oficio divino sólo por devoción, cada vez que, al final de la jornada, recen con fervor en común o de forma privada Vísperas y Completas ante el Santísimo Sacramento expuesto a la veneración de los fieles o reservado en el sagrario.

3. Los fieles que, por enfermedad u otras justas causas, no puedan visitar el Santísimo Sacramento de la Eucaristía en una iglesia u oratorio, podrán lucrar la indulgencia plenaria en su casa o dondequiera que se encuentren a causa del impedimento si, con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, realizan una visita espiritual, con el deseo del corazón, con espíritu de fe en la presencia real de Jesucristo en el Sacramento del altar, y rezan el padrenuestro y el Credo, añadiendo una jaculatoria a Jesús sacramentado (por ejemplo, «Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del altar»).

4. Si ni siquiera esto pudieran hacer, lucrarán la indulgencia plenaria si se unen con deseo interior a quienes practican de modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso las enfermedades y las dificultades de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones habituales.

CONDICIONES PARA GANAR LA INDULGENCIA:

1. Confesión sacramental;

2. Comunión eucarística;

3. Oración por las intenciones del Sumo Pontífice, con el corazón totalmente desapegado del afecto a cualquier pecado

DECRETO DE LA PENITENCIARÍA APOSTÓLICA

SOBRE LAS INDULGENCIAS CONCEDIDAS

EN EL AÑO DE LA EUCARISTÍA

 

El más grande de los milagros (cf. solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Oficio de lectura, segunda lectura) y memorial supremo de la Redención realizada por nuestro Señor Jesucristo mediante su sangre, la Eucaristía, en cuanto sacrificio y en cuanto sacramento, produce de modo indefectible la unidad de la Iglesia, la sostiene con la fuerza de la gracia sobrenatural, la inunda de alegría inefable, y es una ayuda sobrenatural para alimentar la piedad de los fieles e impulsarlos hacia el aumento de su vida cristiana, más aún, hacia la perfección.

En consideración de esto, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, movido por su solicitud por la Iglesia, para promover el culto público y privado al Santísimo Sacramento, con la carta apostólica Mane nobiscum Domine , del 7 de octubre de 2004, estableció que se celebre en toda la Iglesia un año específico, llamado «Año de la Eucaristía».

Además, durante este año, para impulsar a los fieles a un conocimiento más profundo y a un amor más intenso al inefable «Misterio de la fe», a fin de que obtengan frutos espirituales cada vez más abundantes, el mismo Santo Padre, en la audiencia concedida a los responsables de la Penitenciaría apostólica, abajo firmantes, el pasado 17 de diciembre, quiso enriquecer con indulgencias algunos actos peculiares de culto y devoción al Santísimo Sacramento, según se indica a continuación:

1. Se concede la indulgencia plenaria a todos y cada uno de los fieles, con las condiciones habituales (a saber, confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice, con el corazón totalmente desapegado del afecto a cualquier pecado), cada vez que participen con atención y piedad en una función sagrada o en un ejercicio piadoso realizados en honor del Santísimo Sacramento, solemnemente expuesto o reservado en el sagrario.

2. Asimismo, se concede, con las condiciones antes recordadas, la indulgencia plenaria a los sacerdotes, a los miembros de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, y a los demás fieles que por ley tienen que rezar la liturgia de las Horas, así como a quienes suelen rezar el Oficio divino sólo por devoción, cada vez que, al final de la jornada, recen con fervor en común o de forma privada Vísperas y Completas ante el Santísimo Sacramento expuesto a la veneración de los fieles o reservado en el sagrario.

Los fieles que, por enfermedad u otras justas causas, no puedan visitar el Santísimo Sacramento de la Eucaristía en una iglesia u oratorio, podrán lucrar la indulgencia plenaria en su casa o dondequiera que se encuentren a causa del impedimento si, con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, realizan una visita espiritual, con el deseo del corazón, con espíritu de fe en la presencia real de Jesucristo en el Sacramento del altar, y rezan el padrenuestro y el Credo, añadiendo una jaculatoria a Jesús sacramentado (por ejemplo, «Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del altar»).

Si ni siquiera esto pudieran hacer, lucrarán la indulgencia plenaria si se unen con deseo interior a quienes practican de modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso las enfermedades y las dificultades de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones habituales.

Los sacerdotes que ejercen el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, teniendo presentes las «Sugerencias y propuestas» publicadas el 15 de octubre de 2004 por la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, informen del modo más conveniente a sus fieles sobre estas saludables disposiciones de la Iglesia, estén disponibles con espíritu solícito y generoso para escuchar sus confesiones, y, en los días establecidos para la utilidad de los fieles, dirijan de modo solemne el rezo público de oraciones a Jesús sacramentado.

Por último, al impartir la catequesis, exhorten a los fieles a dar con frecuencia testimonio abierto de fe y de amor al Santísimo Sacramento, como se propone en la concesión general IV del «Enchiridion indulgentiarum», teniendo presentes también las demás concesiones del mismo «Enchiridion»: n. 7, adoración y procesión eucarística; n. 8, comunión eucarística y espiritual; n. 27, primera misa de los neosacerdotes y celebraciones jubilares de ordenación sacerdotal y episcopal.

Este decreto tiene vigencia durante el Año eucarístico, a partir del día mismo de su publicación en «L"Osservatore Romano», no obstante cualquier disposición contraria.

Roma, sede de la Penitenciaría apostólica, 25 de diciembre de 2004, solemnidad de la Navidad de Nuestro Señor Jesucristo.

Card. James Francis STAFFORD

Penitenciario mayor

Gianfranco GIROTTI, o.f.m. conv.

Regente

ALGO MÁS SOBRE LAS INDULGENCIAS:

¿Qué son las indulgencias?

La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados _en cuanto a la culpa_ que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos.

La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente.

Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias.

Remisión temporal de las penas del pecado

Para entender esta doctrina y esta práctica de la Iglesia es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia:

El pecado grave nos priva de la comunión con Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privación se llama la "pena eterna" del pecado.

Por otra parte, todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que tienen necesidad de purificación, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el estado que se llama Purgatorio. Esta purificación libera de lo que se llama la "pena temporal" del pecado.

Estas dos penas no deben ser concebidas como una especie de venganza, infligida por Dios desde el exterior, sino como algo que brota de la naturaleza misma del pecado. Una conversión que procede de una ferviente caridad puede llegar a la total purificación del pecador, de modo que no subsistiría ninguna pena.

Condiciones para ganar indulgencias

Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo, interviene en favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos para obtener del Padre de la misericordia, la remisión de las penas temporales debidas por sus pecados. La Iglesia no quiere solamente acudir en ayuda de este cristiano, sino también impulsarlo a hacer obras de piedad, de penitencia y de caridad:

Para ser capaz de lucrar indulgencias es necesario estar bautizado, no excomulgado y hallarse en estado de gracia por lo menos al final de las obras prescritas.

Sin embargo, para que el sujeto capaz las lucre debe tener al menos intención de conseguirlas, cumplir las obras prescritas dentro del tiempo determinado y de la manera debida, según el tenor de la concesión.

Requisitos para la indulgencia plenaria

Ejecución de la obra enriquecida con la indulgencia.

_ Excepto en caso de muerte sólo se puede ganar una indulgencia plenaria al día.

Confesión sacramental, comunión eucarística y rezar por las intenciones del Papa (Padrenuestro y Avemaría).

_ Aunque pueden cumplirse algunos días antes o después de la ejecución de la obra prescrita, es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Papa (que puede ser también otra distinta del Padrenuestro y Avemaría), se realicen el mismo día en que se haga la obra.

_ Con una sola confesión se pueden ganar muchas indulgencias plenarias. Con una sola comunión solamente se puede ganar una indulgencia plenaria.

Exclusión de todo afecto al pecado, incluso venial.

Algunas concesiones de indulgencia plenaria

× Adoración al Santísimo Sacramento, al menos durante media hora.

× Bendición apostólica para el momento de la muerte.

× Hacer la Primera Comunión o asistir a ella recibiendo piadosamente la Sagrada

Eucaristía.

× Rezo del Santo Rosario en una iglesia, en un oratorio o en familia.

× Lectura espiritual de la Sagrada Escritura al menos durante media hora.

× Ejercicio del Vía Crucis, recorriendo las 14 estaciones (erigidas) y meditando la pasión y muerte del Señor. Los enfermos o impedidos pueden simplemente leer y meditar cada una de las estaciones.

× Visita a cualquier iglesia u oratorio el día 2 de noviembre (aplicable solamente en favor de los difuntos). En la visita debe recitarse el Padrenuestro y el Credo.

× Visita a la iglesia parroquial el día de la fiesta del titular o el 2 de agosto, que se celebra la indulgencia de la "Porciúncula", o en otro día más oportuno que establezca el Ordinario. Ambas indulgencias _con permiso del Ordinario _pueden ganarse el domingo anterior o posterior. En la visita debe recitarse el Padrenuestro y el Credo.

× Días de retiro espiritual (al menos tres días enteros).

Algunas concesiones de indulgencia parcial

× El empleo con devoción un objeto de piedad (crucifijo, cruz, rosario, escapularios o medallas), bendecido debidamente por cualquier sacerdote, gana una indulgencia parcial. Si fue bendecido por el Sumo Pontífice o por cualquier obispo se puede ganar una indulgencia plenaria en la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo (29 de junio) si se añade el rezo de un Credo.

× El rezo de oraciones vocales como por ejemplo:

_ Adoro te Devote _ Oraciones jaculatorias

_ Angelus o Regina Cæli _ Comuniones espirituales

_ Acordaos _ Oración mental

_ Símbolo de los Apóstoles _ Una letanía aprobada

[1] Cf. CEC, 992-994; 996; 1471-1473; 1478; cf. CIC 1135-1136 .