Echar fuera la levadura de los fariseos en la Cuaresma

. . . .Dios interviene siempre en nuestra historia, lo queramos o no. Es el espíritu fariseo, que cuando no quiere ver las señales de Dios, no puede verlas como tales. Él interpreta de cualquier modo, menos como Dios está señalizando.

. . . .Llegaron los fariseos al cinismo de decir que Jesús echaba los demonios con el poder de Belcebú, príncipe del mal.

. . . .El Señor nos dice que si nuestra justicia no es mayor que la de los fariseos y escribas no entraremos al Reino de Dios. Es que el espíritu fariseo se quedaba en la santidad (Qadosh) externa, haberse lavado las manos siete veces, haber cumplido perfectamente una serie bastante abundante de normativas prácticas externas sobre la pureza.

_. . . .Los jóvenes fariseos se deben haber sentido muy honrados con esa palabra "santo". Como un joven que saca hoy un buen puntaje en la prueba de selección universitaria. Lo cuenta a sus amigos en cualquier oportunidad que se le presenta, de esta manera tiene motivos para gloriarse y ufanarse dándose importancia.

. . . .Los fariseos viejos seguramente deben haber sentido vergüenza de sí mismos cuando se hablaba de ellos que eran tan buenos y justos; ellos muy bien sabían que no se habían portado tan bien. En el episodio de la mujer adúltera, Jesús había dicho que tirara la primera piedra el que estuviera sin pecado. El texto evangélico de San Juan, capítulo 8, especifica que los viejos se fueron primero y que también los jóvenes se fueron después; solo quedó Jesús, el justo, que tuvo misericordia de la adúltera y no la apedreó.

. . . .El pecado es la deficiencia moral, que significa una desviación en la conducta moral de la persona, que en vez de elegir una buena conducta, elige lo que está malo, que es deficiente, que es inmoral.

. . . .El fariseo elige una conducta buena en las apariencias, aunque sabe que en el fondo la conducta está mal programada, porque todos de alguna manera tenemos momentos de lucidez y nos damos cuenta que lo reñido con la ética hace mal, que no está bien. El fariseo se esconde en tener una buena conducta farisea. "No mato, no robo, pago el diezmo del comino, de la ruda y de todo lo que manda la ley, me lavo las manos siete veces. Pero la verdad es que esa es una ley y tradición humana; en la realidad se deja el precepto divino de lado y por lo tanto, nos estamos alejando de la santidad de Dios.

_. . . .Jesús fue enfático en su Evangelio para advertirnos que no teníamos que andar por el camino de los fariseos porque con esa justicia no se puede llegar al Reino de los Cielos, es una justicia de caretas pero no una justicia en la realidad.