A todo sol maduran las mazurcas

. . . .Aunque este año hay pocos choclos, no sé por qué los campesinos no se decidieron a plantar maíz y con ello vino un enriquecimiento rápido de los poquitos que plantaron maíz. Es que el precio del choclo se fue a las nubes.

. . . .De todos modos es un hecho que a todo sol maduran las mazurcas del maíz. También es un hecho que las vocaciones sacerdotales y religiosas maduran a pleno sol; cuando nos acercamos a Cristo después de una buena confesión y recibimos la Eucaristía, al modo como las mazurcas maduran bajo la canícula del sol estival, así nuestras vocaciones de entrega generosa y total.

. . . .También la cercanía con las obras de Dios suele despertar las vocaciones de entrega al Absoluto. El tiempo de verano con los hermosos paisajes contribuye muchas veces a que las vocaciones se manifiestan; hay encuentros, hay momentos románticos que presagian el cielo y que no se calman con nada por las fuertes inquietudes que provocan.

. . . .En los campamentos de verano, muchos de los que tenemos la vocación de entrega total, la hemos madurado más a fondo. La tranquilidad de la floresta, las largas horas de meditación diaria, fueron calando profundamente en la conciencia una gran inquietud: ¿No podría yo también consagrarme al Señor?, ¿qué hay que tener, qué condiciones debe uno tener para llegar a ser un consagrado a Él? La Santísima Virgen juega un rol muy importante en este proceso de crecimiento, porque Ella nos garantiza la protección de ir dándonos todo lo que vayamos necesitando ¿No soy tu Madre, no eres tú mi hijo? ¿No te tengo en mi regazo? Nos dice la Virgen de Guadalupe, la misma Virgen María que es la Madre del Pueblo.

. . . .Las vocaciones de ustedes yo las saco adelante, solo confíen, tengan fe, que yo las sacaré adelante a su debido tiempo. Y Ella siempre nos conduce hacia Jesús, en la Eucaristía, en la Palabra del Señor, en la presencia entre los pobres y más necesitados. Las vocaciones son mías, yo las aliento y las iré sacando poco a poco adelante.

. . . .Y al vencedor le doy a comer un pancito blanco que es el Cuerpo de mi Hijo, que es alimento que satisface todos los requerimientos. Salten al vacío, salten un salto mortal después de otro. Yo estaré con ustedes. Recuerden cuando mi Hijo le pidió a Pedro que remara mar adentro y tirara las redes. Habían estado pescando toda la noche, a la mejor hora de la pesca y no habían pescado nada. Él fue y remó mar adentro, tiró las redes diciendo al Señor "en Tu nombre echaré mis redes..." fue una gran redada, una pesca milagrosa.

. . . .La vocación de ustedes respondida afirmativamente y completamente no puede quedar confundida en definitiva, Él les responderá con un premio que no pueden ni siquiera imaginarlo.