Novena del 3º Desafío

Día segundo de la Novena Viernes 4

Viernes 4

1.- Lema Motivador: (Rm 8,28) El Padre dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman: todo les aprovecha.

2.- Canto

3.- Oración inicial

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4.- Lectura eclesiástica

S. Tomás de Aquino: «Nada se opone a que la naturaleza humana haya sido destinada a un fin más alto después del pecado. Dios, en efecto, permite que los males se hagan para sacar de ellos un mayor bien. De ahí las palabras de S. Pablo: "Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (Rm 5, 20). Y el canto del Exultet: "¡Oh feliz culpa que mereció tal y tan grande Redentor!"» (Cat. Cath. nº 412)

5.- Lectura bíblica

(Rm 8,35) ¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, o las dificultades, o la persecución, o el hambre, o la falta de ropa, o el peligro, o la muerte violenta? (Rm 8,36) Como dice la Escritura: "Por causa tuya estamos siempre expuestos a la muerte; nos tratan como a ovejas llevadas al matadero." (Rm 8,37) Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (Rm 8,38) Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente, ni lo futuro, (Rm 8,39) ni lo más alto, ni lo más profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!

6.- Reflexión

San Pablo nos enseña un camino de fe: hasta el sufrimiento tiene sentido. El Padre lo dispone todo para nuestro bien; todo nos aprovecha. Dios permite los males, para sacar de ellos un bien mayor. La Madre Santísima del Oratorio quiere prepararnos para asumir la cruz; y nos amonesta con la enseñanza de la Iglesia, señalándonos que hasta el pecado original, con todo su atado de males, ha sido provechoso a la humanidad: canta el Exultet, del pregón pascual, el sábado santo: "¡Oh feliz culpa que nos mereció tal Redentor!" Asumir la cruz, que es locura para el mundo que no cree, es imposible desde la perspectiva del incrédulo, pero no desde la fe. Nada podrá separarnos del amor del Señor.

7.- Peticiones

El Padre lo dispone todo para nuestro bien; todo nos aprovecha. Dios permite los males, para sacar de ellos un bien mayor.

Por los que más sufren, para que encuentren un sentido positivo a sus sufrimientos.

Clamemos al Señor.

-En ti confiamos Padre

Por los encarcelados, los que sufren hambre y escasez, para que los cristianos no pongamos duro el corazón y ayudemos a los demás, hasta que duela

Clamemos al Señor.

-En ti confiamos Padre

Por los sacerdotes y consagrados para que no se olviden de sus promesas, que los pone en el camino duro y estrecho de la entrega total a la Iglesia

Clamemos al Señor.

-En ti confiamos Padre

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

10.- Canto de despedida

Sábado 5

1.- Lema Motivador: (Jn 3,16) "Tanto amó el Padre al mundo, que le dio a su Hijo único, para que no muera.

2.- Canto

3.- Oración inicial

4.- Lectura eclesiástica

En el Antiguo Testamento se habla varias veces del «fuego del cielo», que quemaba los sacrificios presentados por los hombres. Por analogía se puede decir que el Espíritu Santo es el «fuego del cielo» que actúa en lo más profundo del misterio de la Cruz. Proviniendo del Padre, ofrece al Padre el sacrificio del Hijo, introduciéndolo en la divina realidad de la comunión trinitaria. Si el pecado ha engendrado el sufrimiento, ahora el dolor de Dios en Cristo crucificado recibe su plena expresión humana por medio del Espíritu Santo. Se da así un paradójico misterio de amor: en Cristo sufre Dios rechazado por la propia criatura:«No creen en mí»; pero, a la vez, desde lo más hondo de este sufrimiento indirectamente desde lo hondo del mismo pecado «de no haber creído»- el Espíritu saca una nueva dimensión del don hecho al hombre y a la creación desde el principio. En lo más hondo del misterio de la Cruz actúa el amor, que lleva de nuevo al hombre a participar de la vida, que está en Dios mismo.» (Dominum et Vivificantem 41a)

 

5.- Lectura bíblica

(1Tm 2,3) Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador, (1Tm 2,4) pues él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. (1Tm 2,5) Porque no hay más que un Dios, y un solo hombre que sea el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús. (1Tm 2,6) Porque él se entregó a la muerte como rescate por la salvación de todos y como testimonio dado por él a su debido tiempo. (1Tm 2,7) Para anunciar esto, yo he sido nombrado mensajero y apóstol, y se me ha encargado que enseñe acerca de la fe y de la verdad a los que no son judíos. Lo que digo es cierto; no miento.

6.- Reflexión

Tanto amó Dios a los pecadores, que somos nosotros, que se entregó a la muerte como rescate por la salvación de todos y como testimonio dado por él mismo, enviando a su Hijo Único, para que no cayéramos definitivamente en manos de las tinieblas. A su debido tiempo vino a nosotros, nacido de mujer, para poder asumir todas nuestras miserias, el pecado y la muerte, como su consecuencia evidenciada por la historia.

En lo más hondo de este misterio de la Cruz está actuando el amor insondable y divino del Señor, "ese loco de amor", que nos lleva de nuevo a los hombres a participar de la vida de su propia vida. Esto ocurre así porque él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. Nuestra cruz abrazada libremente en este contexto, nos hace colaboradores del Señor en su programa de salvación. El tercer desafío es abrazar el camino de Jesús, y seguirlo lo más posible.

7.-Peticiones

En lo más hondo del misterio de la Cruz está actuando el amor insondable y divino del Señor. Nos ama hasta lo indecible.

Jesús, por amor asumiste la cruz porque sin esta obediencia al Padre nos habríamos condenado; no podíamos resistir al poder de las tinieblas.

Con María digamos al Señor

-Gracias Señor por habernos amado tanto.

Cristo Jesús, el amor es más fuerte, es más fuerte que la muerte y por eso es que los mártires han asumido el camino de la cruz; porque tu Espíritu Santo se los daba

Con María digamos al Señor

-Gracias Señor por habernos amado tanto.

Con profunda gratitud de poder ayudar a salvar a nuestros hermanos con nuestras cruces libremente asumidas, junto a los santos que entregaron su vida por los demás, como el buen Samaritano

Con María digamos al Señor

-Gracias Señor por habernos amado tanto.

8.-Decena del Santo Rosario

9.-Oración final

10.-Canto de despedida

 

Domingo 6

1.-Lema Motivador: (Jn 18,11) Si el Padre me da a beber esta copa amarga, ¿acaso no habré de beberla?

2.- Canto

3.- Oración inicial

4.- Lectura eclesiástica

El amor de Dios a Israel es comparado al amor de un padre a su hijo. Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos. Dios ama a su Pueblo más que un esposo a su amada; este amor vencerá incluso las peores infidelidades; llegará hasta el don más precioso: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único» (Jn 3, 16). (Cat. Cath. nº 219)

5.- Lectura bíblica

(Hb 12,2) Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona. Jesús soportó la cruz, sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte, porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría; y se sentó a la derecha del trono de Dios. (Hb 12,3) Por lo tanto, mediten en el ejemplo de Jesús, que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores; por eso, no se cansen ni se desanimen. (Hb 12,4) Pues ustedes aún no han tenido que llegar hasta la muerte en su lucha contra el pecado.

6.- Reflexión

Se pregunta el Señor, Si el Padre me da a beber esta copa amarga, ¿no habré de beberla? El motivo en definitiva es que el amor de Dios es inagotable. Su amor por Israel y por cada uno de nosotros es comparado al amor de un padre a su hijo. Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos. Dios ama a su Pueblo más que un esposo a su amada; este amor vencerá incluso las peores infidelidades. Si nosotros asumimos el tercer desafío sin hipocresías, por amor, ¿no estamos entrando amorosamente en el corazón del Padre? Mis amigos son los que hacen la voluntad de mi Padre. Y la voluntad del Padre es que nadie se pierda, que todos asumamos nuestra propia cruz, así como el Hijo ya lo hizo.

7.- Peticiones

Nos dice el Señor en la carta a los Hebreos: mediten en el ejemplo de Jesús, que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores; por eso, no se cansen ni se desanimen.

Meditando en el mundo masificado que nos rodea, y al mismo tiempo en la definitiva victoria de Cristo

Con María le decimos al Señor:

-Con tu ayuda podremos asumir nuestras cruces con alegría.

Meditando en que siempre hasta ahora el Señor y su Madre nos han demostrado que el yugo, llevado con él no es tan difícil

Con María le decimos al Señor:

-Con tu ayuda podremos asumir nuestras cruces con alegría.

Meditando en el ejemplo de los santos, que por un poco de tiempo sufrieron tribulaciones y ahora reinan en una dicha que ni podemos imaginar siquiera

Con María le decimos al Señor:

-Con tu ayuda podremos asumir nuestras cruces con alegría.

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

10.- Canto de despedida

 

Lunes 7

1.- Lema Motivador: A quien debía acompañar a Jesús en su obra de salvación se le anunció: (Lc 2,35) Pero todo esto va a ser para ti como una espada de dolor que atraviese tu propia alma.

2.- Canto

3.- Oración inicial

4.- Lectura eclesiástica

El llama a sus discípulos a «tomar su cruz y a seguirle» porque El «sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas» (1 P 2, 21). El quiere, en efecto, asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios. Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor: Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo. (Cat. Cath. nº 618)

5.- Lectura bíblica

(1P 1,17) Si ustedes llaman "Padre" a Dios, que juzga a cada uno según sus hechos y sin parcialidad, deben mostrarle reverencia durante todo el tiempo que vivan en este mundo. (1P 1,18) Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, (1P 1,19) sino con la sangre preciosa de Cristo, que fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha. (1P 1,20) Cristo había sido destinado para esto desde antes que el mundo fuera creado, pero en estos tiempos últimos ha aparecido para bien de ustedes. (1P 1,21) Por medio de Cristo, ustedes creen en Dios, el cual lo resucitó y lo glorificó; así que ustedes han puesto su fe y su esperanza en Dios.

6.- Reflexión

La Madre y Reina Santísima tenía que ingresar primero por la misma senda pascual de su Hijo. El programa de su vida, quedó claramente delineado con la profecía del anciano Simeón: Ella quedaba asociada a las dificultades que tendría que pasar su Hijo, bandera discutida, piedra de tropiezo para muchos en Israel: "como una espada de dolor que atraviese tu propia alma". El tercer desafío, como devotos marianos, nos pone en la órbita de nuestra Madre y Educadora: "Hagan todo lo que El les diga"; y ellos dieron perfecta satisfacción al requerimiento de Jesús, los llenaron hasta el borde. El mismo da la medida: "Sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas". Nosotros hacemos lo mismo: damos perfecta satisfacción, asumimos nuestra cruz de cada día, y vamos de cara hacia ella, tratando de no enemistarnos con la cruz de Cristo, aunque de pronto nos parezca muy pesada.... en todo caso nunca será más allá de nuestras débiles fuerzas.

7.- Peticiones

La Madre y Reina Santísima tenía que ingresar primero por la misma senda pascual de su Hijo. El programa de su vida, quedó claramente delineado con la profecía del anciano Simeón: una espada de dolor atravesará tu propia alma.

Pidamos por nosotros mismos para que seamos colaboradores íntimos en la misión salvadora de Jesús

Roguemos y ofrezcamos a nuestra Madre y Reina:

-Jesús haznos colaborar con María la nueva Eva

Pidamos por tantos enfermos, que como Bernardita Correa y Rubén Cárcamo, podría libremente hacerse partícipes de la misión redentora de Jesús, en la que se injerta toda cooperación humana.

Roguemos y ofrezcamos a nuestra Madre y Reina:

-Jesús haznos colaborar con María la nueva Eva

Pidamos por todas las ramas y asociaciones del Oratorio, para que en todas ellas, haya hombres y mujeres santas que ofrezcan abundante respaldo humano para las obras maravillosas que nuestra Madre tiene que hacer por nuestro intermedio.

Roguemos y ofrezcamos a nuestra Madre y Reina:

-Jesús haznos colaborar con María la nueva Eva

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

10.- Canto de despedida

 

Martes 8

1.- Lema Motivador: Clamó Jesús al Padre: (Mt 27,45) "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

2.- Canto

3.- Oración inicial

4.- Lectura eclesiástica

Como última purificación de su fe, se le pide al «que había recibido las promesas» (Hb 11, 17) que sacrifique al hijo que Dios le ha dado. Su fe no vacila: «Dios proveerá el cordero para el holocausto» (Gn 22, 8), «pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar a los muertos» (Hb 11, 19). Así, el padre de los creyentes se hace semejante al Padre que no perdonará a su propio Hijo, sino que lo entregará por todos nosotros. La oración restablece al hombre en la semejanza con Dios y le hace participar en la potencia del amor de Dios que salva a la multitud. (Cat. Cath. nº 2572)

5.- Lectura bíblica

(Fil 3,17) Hermanos, sigan mi ejemplo y fíjense también en los que viven según el ejemplo que nosotros les hemos dado a ustedes. (Fil 3,18) Ya les he dicho muchas veces, y ahora se lo repito con lágrimas, que hay muchos que están viviendo como enemigos de la cruz de Cristo, (Fil 3,19) y su fin es la perdición. Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza. Solo piensan en las cosas de este mundo. (Fil 3,20) En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo, (Fil 3,21) que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su propio cuerpo glorioso. Y lo hará por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas.

6.- Reflexión

San Pablo, en su carta a los filipenses, nos exhorta: "sigan mi ejemplo y fíjense también en los que viven según el ejemplo que nosotros les hemos dado a ustedes". Equivale a vivir, no como enemigos de la cruz de Cristo, los que están encaminados a la perdición, sino vivir poniéndonos todos los días a disposición de nuestros hermanos, sin pretender ningún premio de este mundo. El parámetro es "que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha". Hasta el propio Jesús asumió este camino de servicio humilde y totalmente entregado, al punto de sentirse abandonado del Padre. El 3º desafío nos pone al Oratorio en una posición estructural de poder junto a Jesús sufriente, clamar "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Entonces después reinaremos con él.

7.- Peticiones

Somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo, que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su propio cuerpo glorioso.

-Ayúdanos a vivir de tal modo que nada nos distraiga de nuestro verdadero objetivo y verdadera identidad, como cristianos que saben que están de paso en este mundo.

Roguemos en el Espíritu Santo al Señor

-Señor haznos andar por el camino de la cruz.

-Haz que el tercer desafío siga teniendo hasta el fin de los tiempos personas que lo sustenten, y que la Madre se quede manifestando tu poder sin límites.

Roguemos en el Espíritu Santo al Señor

-Señor haznos andar por el camino de la cruz.

-Ayuda a nuestros hermanos y hermanas laicos del Oratorio Mariano a dar grados y a avanzar por el camino del tercer desafío, en especial durante este año.

Roguemos en el Espíritu Santo al Señor

-Señor haznos andar por el camino de la cruz.

 

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

10.- Canto de despedida

Miércoles 9

1.- Lema Motivador: El Espíritu Santo nos exhorta con las palabras de Jesús: (Mt 16,24) Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame.

2.- Canto

3.- Oración inicial

4.- Lectura eclesiástica

«Jesús, sobre todo con su estilo de vida y con sus acciones, ha demostrado cómo en el mundo en que vivimos está presente el amor, el amor operante, el amor que se dirige al hombre y abraza todo lo que forma su humanidad. Este amor se hace notar particularmente en el contacto con el sufrimiento, la injusticia, la pobreza; en contacto con toda la «condición humana» histórica, que de distintos modos manifiesta la limitación y la fragilidad del hombre, bien sea física, bien sea moral. Cabalmente el modo y el ámbito en que se manifiesta el amor es llamado «misericordia» en el lenguaje bíblico.» (Div.Miseric. 3c)

5.- Lectura bíblica

(Gál 6,14) En cuanto a mí, de nada quiero gloriarme sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Pues por medio de la cruz de Cristo, el mundo ha muerto para mí y yo he muerto para el mundo. (Gál 6,15) De nada vale estar o no estar circuncidados; lo que sí vale es el haber sido creados de nuevo. (Gál 6,16) Reciban paz y misericordia todos los que viven según esta regla, y todos los del Israel de Dios. (Gál 6,17) De ahora en adelante no quiero que nadie me cause más dificultades; pues llevo marcadas en mi cuerpo las señales de lo que he sufrido en unión con Jesús.

6.- Reflexión

El Espíritu Santo siempre presente en la Iglesia, enviado por el Padre y el Hijo, nos indica el camino inaudito, de olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz y seguirlo. Corresponde a lo que nosotros llamamos tercer desafío. En definitiva la Madre y Reina Santísima no puede quedarse en el Oratorio Mariano si no es para formar la imagen plena de su Hijo en nosotros. Siguiendo a San Pablo, tendríamos que decir frases muy similares a esta: "de nada quiero gloriarme sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Pues por medio de la cruz de Cristo, el mundo ha muerto para mí y yo he muerto para el mundo". En la práctica el 3º desafío nos trae un nuevo estilo de vida, similar al de Jesús, para hacer presente el amor, el amor operante, el amor que se dirige al hombre y abraza todo lo que forma su humanidad.

 

7.- Peticiones

Jesús, con su estilo de vida y con sus acciones, ha demostrado cómo en el mundo en que vivimos está presente el amor, el amor operante, el amor que se dirige al hombre y abraza todo lo que forma su humanidad.

Pidamos por el Santo Padre y los obispos en comunión con él, para que el Señor los ilumine y los guíe, hacia la plenitud de una Iglesia servidora, que es luz y sal de la tierra.

Pidamos a la Madre dolorosa que ruegue a Jesús:

-Madre del Pueblo, Madre dolorosa, acepta nuestra entrega en el 3º desafío

Pidamos por los gobernantes, para que sepan dirigir la sociedad en vistas al bien común. Que los pobres y afligidos tengan especial cabida dentro de sus preocupaciones.

Pidamos a la Madre dolorosa que ruegue a Jesús:

-Madre del Pueblo, Madre dolorosa, acepta nuestra entrega en el 3º desafío

Pidamos por todo el movimiento ecuménico, para que algún día la Reina del ecumenismo manifieste el poder inmenso del Señor y consiga la unidad de las iglesias separadas.

Pidamos a la Madre dolorosa que ruegue a Jesús:

-Madre del Pueblo, Madre dolorosa, acepta nuestra entrega en el 3º desafío

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

10.- Canto de despedida

Jueves 10

 

1.- Lema Motivador: El Espíritu Santo nos recuerda: (Mt 7,13) Entren por la puerta angosta. Porque la puerta y el camino que llevan a la perdición son anchos y espaciosos, y muchos entran por ellos.

2.- Canto

3.- Oración inicial

4.- Lectura eclesiástica

Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el consejo del Señor, estar continuamente en vela. Así, terminada la única carrera que es nuestra vida en la tierra, mereceremos entrar con El en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos, al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde "habrá llanto y rechinar de dientes". (Vat II, LG. nº 48)

5.- Lectura bíblica

(Fil 2,5) Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús, (Fil 2,6) el cual: Aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, (Fil 2,7) sino que renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo. Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre cualquiera, (Fil 2,8) se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz. (Fil 2,9) Por eso Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres.

6.- Reflexión

Entrar por la puerta angosta, es la clave que nos dejó el Maestro. Corresponde al 3º desafío, hecho con el fin que la Madre y Reina Santísima se quede en máxima profundidad con nosotros, en los oratorios donde estamos. El Espíritu Santo siempre nos estará recordando que el camino ancho y espacioso no lleva a la vida sino a la perdición. El no habla sino lo que Jesús, el Verbo de Dios, nos ha enseñado. Nos hace saber lo inminente que ocurre el encuentro con el Señor. Como no sabemos ni el día ni la hora del juicio final, es necesario, según el consejo de Jesús, estar continuamente en vela, viviendo siempre a la altura del 3 º desafío. Así, terminada la única carrera que es nuestra vida en la tierra, mereceremos entrar con El en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos, al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde "habrá llanto y rechinar de dientes". Eso ocurre cuando no queremos asumir la cruz y le hacemos el quite, cuando nos ponemos en riesgo de empezar a hacer cosas en sí reprobables.

7.- Peticiones

Entrar por la puerta angosta, es la clave que nos dejó el Señor. Corresponde al 3º desafío, que fue hecho con la finalidad que la Madre y Reina Santísima se quedara en máxima profundidad con nosotros, en los oratorios donde estamos.

-Recemos por nuestros sacerdotes, hermanos y hermanas del Oratorio Mariano, para que en profunda comunión de corazones con nuestra Madre y Reina Santísima, asuman el 3 º desafío.

Roguemos en el Espíritu Santo

-Santifícanos con el 3º desafío.

-Pidamos para que las familias del Oratorio Mariano y de otros movimientos, sepan vivir en un clima básico de austeridad y espíritu de sacrificio.

Roguemos en el Espíritu Santo

-Santifícanos con el 3º desafío.

-Por nosotros mismos para que no posterguemos nuestro trabajo sincero y abnegado con nuestros sistemas de autocontrol espiritual, para que no quede todo en bonitas intenciones que jamás se cumplen.

Roguemos en el Espíritu Santo

-Santifícanos con el 3º desafío.

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

10.- Canto de despedida

Viernes 11

1.- Lema Motivador: (Col 1,24) Ahora me alegro de lo que sufro por ustedes, porque de esta manera voy completando, en mi propio cuerpo, lo que falta a los sufrimientos de Cristo por la Iglesia, que es su cuerpo.

2.- Canto

3.- Oración inicial

4.- Lectura eclesiástica

Habla además su muerte en Cruz, esto es, la insondable profundidad de su sufrimiento y de su abandono. La Iglesia no cesa jamás de revivir su muerte en Cruz y su Resurrección, que constituyen el contenido de la vida cotidiana de la Iglesia. En efecto, por mandato del mismo Cristo, su Maestro, la Iglesia celebra incesantemente la Eucaristía, encontrando en ella la «fuente de la vida y de la santidad», el signo eficaz de la gracia y de la reconciliación con Dios, la prenda de la vida eterna. (RedHom 7d)

5.- Lectura bíblica

(2Co 6,3) En nada damos mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en descrédito. (2Co 6,4) Al contrario, en todo damos muestras de que somos siervos de Dios, soportando con mucha paciencia los sufrimientos, las necesidades, las dificultades, (2Co 6,5) los azotes, las prisiones, los alborotos, el trabajo duro, los desvelos y el hambre. (2Co 6,6) También lo demostramos por nuestra pureza de vida, por nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, (2Co 6,7) por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros. Usamos las armas de la rectitud, tanto para el ataque como para la defensa. (2Co 6,8) Unas veces se nos honra, y otras veces se nos ofende; unas veces se habla bien de nosotros, y otras veces se habla mal. Nos tratan como a mentirosos, a pesar de que decimos la verdad.

6.- Reflexión

En un ambiente de alegría y gozo interior, San Pablo nos enseña a ayudar a salvar a nuestros hermanos. Cristo Jesús es el único salvador, nadie puede salvarse si El no interviene en esa salvación. Pero cuando asumimos el 3 º desafío, entramos en un plan de colaboración más estrecha con el Maestro. Ya María compartió esta colaboración sobre eminente con el Señor, por la libérrima misericordia del Padre. Pero no solamente ella, también toda la Iglesia entra en el mismo plan de salvación y rescate, en el que Jesús nos quiere asociar. San Pablo nos demuestra esta voluntad salvífica del Señor cuando nos enseña, lleno de alegría: "voy completando, en mi propio cuerpo, lo que falta a los sufrimientos de Cristo por la Iglesia, que es su cuerpo". Y no se queda en bonitos planes románticos que nunca se llevan a la práctica: "en todo damos muestras de que somos siervos de Dios, soportando con mucha paciencia los sufrimientos, las necesidades, las dificultades, los azotes, las prisiones, los alborotos, el trabajo duro, los desvelos y el hambre". El 3 º desafío pretende tomar en serio este plan que se injerta en la única salvación de Cristo.

7.- Peticiones

Cuando asumimos el 3 º desafío, entramos en un plan de colaboración más estrecha con el Maestro. Ya María compartió esta colaboración sobre eminente con el Señor, por la libérrima misericordia del Padre.

-Pidamos por los drogadictos y alcoholizados, para que con nuestro ejemplo, cariño y oración puedan alcanzar la dicha de verse libres de ese flagelo

Roguemos

-Con María guiados por el Espíritu Santo vamos a Cristo, único mediador entre Dios y los hombres.

-Pidamos por los países en guerra o azotados por el hambre y la muerte, las pestes y los fenómenos de la naturaleza.

Roguemos

-Con María guiados por el Espíritu Santo vamos a Cristo, único mediador entre Dios y los hombres.

-Pidamos por los sabios y tecnócratas, para que no se dejen llevar por cálculos fríos y despiadados en la visión y conducción de este mundo.

Roguemos

-Con María guiados por el Espíritu Santo vamos a Cristo, único mediador entre Dios y los hombres.

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

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10.- Canto de despedida