Novena del 3º Desafío

Día cuarto de la Novena Domingo 6

Domingo 6

1.-Lema Motivador: (Jn 18,11) Si el Padre me da a beber esta copa amarga, ¿acaso no habré de beberla?

2.- Canto

3.- Oración inicial

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4.- Lectura eclesiástica

El amor de Dios a Israel es comparado al amor de un padre a su hijo. Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos. Dios ama a su Pueblo más que un esposo a su amada; este amor vencerá incluso las peores infidelidades; llegará hasta el don más precioso: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único» (Jn 3, 16). (Cat. Cath. nº 219)

5.- Lectura bíblica

(Hb 12,2) Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona. Jesús soportó la cruz, sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte, porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría; y se sentó a la derecha del trono de Dios. (Hb 12,3) Por lo tanto, mediten en el ejemplo de Jesús, que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores; por eso, no se cansen ni se desanimen. (Hb 12,4) Pues ustedes aún no han tenido que llegar hasta la muerte en su lucha contra el pecado.

6.- Reflexión

Se pregunta el Señor, Si el Padre me da a beber esta copa amarga, ¿no habré de beberla? El motivo en definitiva es que el amor de Dios es inagotable. Su amor por Israel y por cada uno de nosotros es comparado al amor de un padre a su hijo. Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos. Dios ama a su Pueblo más que un esposo a su amada; este amor vencerá incluso las peores infidelidades. Si nosotros asumimos el tercer desafío sin hipocresías, por amor, ¿no estamos entrando amorosamente en el corazón del Padre? Mis amigos son los que hacen la voluntad de mi Padre. Y la voluntad del Padre es que nadie se pierda, que todos asumamos nuestra propia cruz, así como el Hijo ya lo hizo.

7.- Peticiones

Nos dice el Señor en la carta a los Hebreos: mediten en el ejemplo de Jesús, que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores; por eso, no se cansen ni se desanimen.

Meditando en el mundo masificado que nos rodea, y al mismo tiempo en la definitiva victoria de Cristo

Con María le decimos al Señor:

-Con tu ayuda podremos asumir nuestras cruces con alegría.

Meditando en que siempre hasta ahora el Señor y su Madre nos han demostrado que el yugo, llevado con él no es tan difícil

Con María le decimos al Señor:

-Con tu ayuda podremos asumir nuestras cruces con alegría.

Meditando en el ejemplo de los santos, que por un poco de tiempo sufrieron tribulaciones y ahora reinan en una dicha que ni podemos imaginar siquiera

Con María le decimos al Señor:

-Con tu ayuda podremos asumir nuestras cruces con alegría.

8.- Decena del Santo Rosario

9.- Oración final

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10.- Canto de despedida