Los sabrosos frutos de la tierra...

ży los del Cielo?

. . . .En estos días se celebra en Paine, la comuna donde está ubicada María Reina, el famoso "festival de la sandía", ha dado pie a una fama no inmerecida de producir las sandías más sabrosas, jugosas y grandes de la región central de Chile. Son famosas las sandías de Valdivia de Paine. El año pasado Águila Sur también se hizo famoso, donde se ganó el festival de la sandía, puso también su gran impronta de ser región rica en la producción de las generosas y voluminosas sandías, como otros frutos de la tierra, los tomates sabrosísimos que se han producido en gran abundancia hasta el punto que algún agricultor por estar tan bajo el precio del tomate, no pudo cubrir los gastos de los insumos, sobre todo la obra de mano y se vio obligado a dejar abandonada su plantación de tomates.

. . . .Generosa y rica tierra nuestra, que produce sabrosos frutos. Este año los campesinos casi no han podido comer las ricas humitas y el pastel de choclo porque, aunque sobraban los tomates hubo poco campesino que plantó choclo. El resultado es que los choclos se fueron a las nubes en el precio y nadie está dispuesto a gastar tanta plata para comerse un par de humitas, salvo la gente que tiene.

. . . .Esta tierra que produce tanto, manipulada por muchos técnicos e ingenieros agrícolas que han sabido sacarle fruta de exportación a nuestra tierra entrando así en el campo de las exportaciones no tradicionales en nuestras exportaciones, nos indica que la tierra puede dar mucho pero necesita que el hombre sepa cultivarla, tenga los medios, insumos, protecciones antiplagas, etc..

. . . .Es decir, como nosotros necesitamos una firme autoeducación para romper en nosotros mismos el esquema de las malas conductas, que nos quitan la tranquilidad y nos llevan al fracaso. Así como el hombre cultiva la tierra y sabe cultivarla en vista de los mercados, también el hombre que lucha en su autoeducación, en vista de la vida eterna y por lo mismo en vista de la santidad, ha de producir sabrosos frutos de fe, esperanza y caridad.

. . . .El fruto de la vida santa aquí en la tierra es la santidad en el Cielo, que significa la gloria y la dicha en un grado que no podemos ni imaginar. Esos son los sabrosos frutos del Cielo, que no producen enfermedades gástricas, que no engordan en exceso, no llevan a la diabetes y otras enfermedades de la nutrición. El Cielo es lo máximo que Dios hizo para sus hijos...es mucho, mucho, mucho más que el jardín del Edén.