Un signo de la acción sobrenatural de Dios

. . . .El martes 15 de febrero de este año, me aprontaba con mis trabajos en María Reina con las comunidades, atendiendo diversos tipos de problemas pendientes. Antes del mediodía me llamó por el celular mi hermano Patricio. Me contó en breves, concisas y discretas palabras, que mi madre estaba en situación de grave peligro porque tenía una enfermedad recién diagnosticada, que también recién aparecía, flebitis con trombosis, en esta enfermedad el paciente tiene un grave peligro que en cualquier momento alguno de esos trombos (foto de arriba en blanco y negro) actúe como tapón y tape algún vaso sanguíneo ya sea del cerebro, del corazón, de los riñones o del pulmón, y el enfermo no puede resistir el impacto brutal de la fuerza de la falta de irrigación sanguínea en esos momentos. En la foto debajo, de una enferma de flebitis, se muestra un enrojecimiento e hinchazón que produce esta enfermedad. La de la mamá era mucho más grave por su edad y por el tamaño de la hinchazón debajo de su rodilla derecha.

. . . .Me dijo que el medicamento que era eficaz para otras edades, en el caso de ella era un riesgo altísimo de derrame de sangre en cualquier parte del organismo. Lisa y llanamente no se podía por ningún motivo aplicar esos medicamentos a una persona con 99 años de edad; que es el caso de mi madre.

. . . .Le aseguré a mi hermano que iría a la brevedad a visitarla y que le llevaba la unción de los enfermos y la Eucaristía. Quedó muy contento que lo hiciera ojalá el mismo día martes, porque no se sabía lo que podía suceder teniendo los trombos generados por la flebitis de su pierna derecha.

. . . .Hacía muchos meses que no iba a visitar a mi madre, porque el trabajo se ha ido haciendo cada vez más exigente. Por otra parte, se me había olvidado que muchas veces siento voces interiores cuando paso cerca de la fotografía de un tío abuelo sacerdote que murió con fama de santidad, el Padre Samuel González Cerda. Falleció a principios del siglo XX, siendo párroco de Curicó; la familia cuenta que su cuerpo fue hallado intacto después de diez años de sepultura, cuando quisieron trasladarlo de Curicó al cementerio católico en Santiago. Al lado izquierdo foto del cadáver intacto, sin ninguna forma de corrupción de Santa Bernardita Soubirou, la vidente de Lourdes.

. . . .Bueno eso como explicación previa de lo que viene. Esta vez sentí la voz interior que me decía: "Todavía no", y solamente esas palabras. En seguida interpreté que el tío Samuel me estaba advirtiendo que de esta enfermedad de ese día, la mamá no iba a morir. Que no era causal de muerte inmediata la nueva enfermedad que tenía. Naturalmente no me atreví a decirle a nadie, porque las voces interiores hay que saber manejarlas con mucha prudencia sobrenatural y nunca desobedecer, sino ponerse a tono, como corresponde.

. . . .Cuando entré a la pieza de la Mamá, estaba el médico aún; estaba recetando. Después que se retiró entré en funciones sacerdotales.

. . . .Le administré la confesión, la unción de los enfermos y la Sagrada Eucaristía, además de obtener la indulgencia plenaria por estar en el año eucarístico.

. . . .La mamá estaba lúcida y siempre cariñosa, sin queja ni molestias, a ella nada le duele...cuando responde a nuestras preguntas si le duele algo. Después me llegó la hora de partir. Mi hermana me fue a dejar al metro y ahí aprovechó y me contó que realmente era una enfermedad incurable que no había remedio para esto y yo también aproveché para decirle lo que me había dicho el tío Samuel como voz interior.

. . . .Ella no lo tomó en cuenta aparentemente y reconoció que las vacaciones de su familia, hijos y nietos se habían arruinado.

. . . .Al día siguiente, el miércoles, las personas que la cuidan dijeron que había amanecido despejada y mucho mejor. Siendo así las cosas, mi hermana fue a hacer un montón de trámites en vista de que tenía que suspender las vacaciones con su familia y quedarse al pie del cañón atendiendo a mi mamá.

. . . .En la tarde ella fue a visitar a la mamá y encontró que esa como pelota de fútbol que tenía detrás de la rodilla, la flebitis con trombosis, había desaparecido completamente; no quedaba ni vestigio de flebitis. Me pregunto asombrado ¿dónde quedaron los trombos?, acá hay una sola respuesta: el sacramento de la unción y la Eucaristía actuaron, como tantas veces en mi vida, produciendo signos también físicos, ¿por qué cuando la mamá ya vivió 99 años? Dios hace lo que quiere y no nos queda otra cosa que acatar. Este es un signo de la acción sobrenatural de Dios en nuestros cuerpos y almas...