El Sacramento de la Reconciliación

 

. . . .Por medio de los sacramentos, la gracia inagotable del Corazón de Jesús se aplica a cada pecador, como si fuera un ser único en el universo. El efecto del sacramento es la absolución de todos los pecados de ese fiel que se ha confesado como pecador.

. . . .La base de la Escritura para reconocerlo como un sacramento dejado por del Señor, está en que Jesús mismo perdonó pecados, como consta en la escena del paralítico que fue perdonado y después sanado de su parálisis.

. . . .Y este poder fue transmitido a la Iglesia; consta particularmente por el pasaje de San Juan 20, 22 "reciban el Espíritu Santo, a quienes ustedes perdonen los pecados les quedarán perdonados y a quienes no se los perdonen quedan sin perdonar".

. . . .La Iglesia ha enseñado que este perdón debe darse normalmente en el ámbito de la confesión de los pecados, como enseña la carta del apóstol Santiago 5,16 "confiésense mutuamente los pecados".

Cuando le confesamos los pecados a un sacerdote y él nos da el sacramento de la reconciliación, es decir, nos perdona nuestros pecados, nuestros pecados quedan perdonados.

. . . .Se termina la situación de pecado en que estaba el pecador y no de modo de un mero barniz jurídico legal, sino que hay que compararlo como el acto de lavar la ropa o nuestro cuerpo; se trata de un lavado, comparación que el propio Jesús hizo en la última cena.

. . . .El cuerpo lavado queda limpio, ninguna mancha de pecado permanece en uno porque Jesús lavó los pecados con su sangre derramada en la Cruz.

. . . .El alma de quien recibe este sacramento queda libre de pecado. La praxis de la Iglesia es acudir a este sacramento sobre todo si hay pecados graves, antes de recibir la Sagrada Comunión, para no cometer un sacrilegio, al recibirla indignamente.

. . . .El Oratorio sabe que la autoeducación no lleva a ningún destino si Dios no nos saca adelante, si no nos podemos reconciliar con Él. Dice el salmo: si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores.

. . . .Entre las metas de espiritualidad del Primer grado del Oratorio Mariano está por supuesto el estar confesándose periódicamente para obtener el sacramento de la reconciliación.