Una nube incontable de testigos

. . . .Así como Dios ha creado miles de mundos y submundos, así como ha creado incontables arenas del mar, incontables especies de animales, insectos, (todavía los entomólogos no han terminado de descubrir todas las especies de insectos y en el último tsuname en Indonesia y también en los países del sudeste asiático, el mar arrojó sobre las playas especies de peces que no se sabía que existían...

. . . .Dios creó incontables especies de ángeles; cada ángel es una especie distinta, es un espíritu irrepetible y único.

. . . .El Señor le dijo a Abraham que contara las estrellas del cielo si podía y/o las arenas del mar, porque más eran los hijos que le daría. La Biblia nos habla de una nube inmensa de testigos, que son los que han blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero.

. . . .¿Son pocos los que van a salvarse? A esta pregunta Jesús contestó diciendo que el camino de la salvación era empinado y estrecho y pocos daban con él, como que la inmensa multitud se iba por el camino ancho, sin embargo, el Señor nos habla de una multitud incontable de testigos del Señor.

. . . .Los evangélicos empezaron con el libre examen, desde los tiempos de su principal mentor, Martín Lutero. Y el libre examen los llevó hasta el día de hoy a subrayar la Biblia, eligiendo pasajes especiales que ellos porque sí, por sí y ante sí los eligieron. Russell, el fundador de los Testigos de Jehová, hizo lo mismo, que sus padres y abuelos evangélicos. Subrayó la Biblia, pero fue un poco más allá porque su selección se transformó en un librito, que es la Biblia de los testigos de Jehová, en esa selección la parte del Apocalipsis donde se habla de los doce mil señalados por cada tribu, quedó en la selección de textos pero lo que se sigue inmediatamente después, no quedó, que dice: después de esto vi una multitud incontable de toda raza y lengua de esa nube de testigos mencionada por las Escrituras.

. . . .Esa parte no fue seleccionada por Russel; los testigos de Jehová dicen que son tan pocos los que se van a salvar: ciento cuarenta y cuatro mil y ni uno más. En Paine, un comerciante testigo de Jehová, en estos días de febrero o marzo, llevado por la depresión, como Judas Iscariote, ha desconfiado de Dios y se suicidó con un poderoso insecticida; pensó en forma definitiva que él nunca iba a poder quedar contabilizado dentro de los cuarenta y cuatro mil señalados.

. . . .Nosotros estamos llamados a ser parte de la nube incontable de santos que aunque con muchos pecados, mediocridades y tibiezas, negando a Cristo mil y una vez, como Pedro; finalmente dando heroicamente testimonio de amor a Él nos veremos en el libro de esa nube incontable de testigos del Señor, que no temieron a las fieras, a los tormentos y torturas, porque el Señor estaba con ellos hasta el fin.

. . . .María Santísima y su devoción es el mejor camino para que nosotros, pobres pecadores cambiemos de actitud. Mejor, mucho más barato es pagar nuestro futuro purgatorio acá en la tierra, aceptando persecuciones, pobrezas, dificultades y sufrimiento de toda índole, así estaremos incluidos en la multitud incontable de los santos de Dios.