EDITORIAL DE DICIEMBRE 2006

. . . . Diciembre es un mes muy importante del año, porque terminan las actividades del año civil, por una parte; por otra, desde el punto de vista religioso, diciembre también es un tiempo relevante para nosotros los religiosos, diciembre es el tiempo importante que nos recuerda el comienzo de los misterios de nuestra fe.

. . . . Diciembre es el tiempo que nos lleva a un encuentro especialmente profundo con la historia de la salvación, con el misterio del Verbo Encarnado, de la palabra de Dios, que se hizo carne, para hacerse principio de la vida para todos los que se salvan, en primer lugar la Santísima Virgen y los santos.

. . . . Por eso, diciembre es un mes de alegría, es un tiempo de esperanza, es un tiempo de regalos que manifiestan el amor, sobre todo de unión familiar, que por supuesto a algunos no les resulta, porque les falta más conversión.

. . . . De todos modos la gente se vuelca a las calles en una locura para comprar medios para expresar algo que no todos saben bien lo que es. El comercio hace su debut de ventas millonarias. No saben si creen o no, lo que les importa es la prosperidad evidente del negocio. A pesar de todo el ánimo de celebrar queda introducido y atrapado, quiérase o no.

. . . . San Francisco, cuenta la tradición franciscana, que insistía tanto en la celebración de la Navidad, que quería que en ese día sus hermanos comieran ración doble de carne. Como poeta y místico, llegó a recomendar que hasta las murallas deberían recibir su ración de carne para celebrar la Navidad.

. . . . En este tiempo todo debe rebosar alegría y esperanza, por el nacimiento de nuestro Salvador. No le debemos poner la máxima importancia a las cosas materiales, que nunca nos podrán llenar totalmente. Regalos materiales tienen su importancia pero de ninguna manera lo son todo ni mucho menos lo principal. Pan de Pascua, pinitos, papel de regalo navideño y sus rosetones, lucesitas que se prenden y se apagan, sobre todo el Pesebre, tienen su importancia por la necesidad de expresividad, pero de ninguna manera lo llenan todo y pueden suplir la paz interior.

. . . . Son apenas signos pero que no estamos dispuestos a perderlos; así como los esposos tienen que tener una expresividad de amor para que resulte la vida matrimonial, deben besarse, acariciarse y tener su intimidad propia del amor de la pareja humana; y si no lo hacen se muere el amor de frío. No se puede negar la importancia de los regalos en la celebración de la Navidad.

. . . . Pero para ser verdaderamente auténtica tiene que vivirse en la paz de un corazón que comparte en la solidaridad mutua. Sin esto la expresividad navideña termina por volverse vacía y estéril. Nuestro Señor nos dice entonces que es muy importante vivir el tiempo de preparación a la Navidad.

. . . . Especialmente para nosotros la Radicación, es recibir el enorme regalo de la presencia amorosa de María Santísima en el lugar santo; cosa que quedó definitivamente zanjada en la cercanía de la Navidad de 1987. El próximo año se van a cumplir 20 años de la primera parte de la Radicación.

. . . . El Señor quiere que para el Oratorio Mariano la Navidad sea algo muy importante, reafirmando la solidaridad y el amor entre nosotros. La Madre Santísima le ha regalado en la Navidad la conciencia y realidad de tener un lugar santo. No solamente se hace presente en la imagen sino también en el lugar. Así como Dios se eligió para sí el templo de Jerusalén, así se ha querido elegir el lugar del Oratorio Mariano para manifestar de un modo especial la grandeza de su misericordia. Ocurre aquí algo similar a Lourdes, que es un lugar santo. Las basílicas son también lugares santos; la presencia de Dios se hace casi visible en estos lugares de gracia.

. . . . Así como se ha manifestado el regaloneo de Dios a su Oratorio Mariano, llenándolo de gracia, así nosotros en el Oratorio tenemos que manifestarle nuestro amor en el amor y cariño por los pobres. Lo que le hacen a uno de estos pequeños a mí me lo hacen, dice el Señor. Regalo por regalo, amor por amor. A Dios no le gusta la injusticia y falta de gratitud; no está dispuesto a dejarla pasar, como se advierte en la escena de San Lucas 17, el caso de los nueve leprosos judíos que no volvieron a agradecer sino solamente el samaritano.

. . . . Gracias a Dios que en nuestro Oratorio ya hace años que tenemos esa preocupación por la solidaridad. La Hna. María Carolina Soto, hermana secular de nuestro Oratorio, lidera un centro abierto en nuestra parroquia de Madre del Pueblo de Dios en Pto. Montt. En nuestra parroquia de San José de la Mariquina hay un hogar de ancianos. Y últimamente la Hna. María Cristina empieza con un hogar de María Reina en nuestra parcela. Toda cooperación que quieran enviar será muy bien venida. Necesitamos conseguir 10 millones como respaldo exigido por Alemania para darnos 17 millones por parte de la famosa Kindermissio. El método práctico es depositar en mi cuenta corriente del Bco. del Estado en el número 71700010729.