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. . . .Madre Santísima, Madre de la presencia maravillosa en nuestras vidas. Eres como el lugar de encuentro, como la tienda de reunión, tú te has hecho presente en nuestro Oratorio Central y todos los Oratorios dependientes de él. Te has manifestado como Madre amorosa, como patrona y reina poderosa, te has hecho presente como maestra, por eso te has manifestado como modelo de fe, de esperanza y caridad.

. . . .La historia de nuestro Oratorio es un documento en vivo de tu presencia que has ido forjando en nuestra familia en todos sus hitos, particularmente sus piedras fundacionales. Madre amada, eres dichosa y feliz, te proclamarán todas las generaciones, también nuestro Oratorio Mariano, como la mujer vestida de sol, la mujer dichosa porque engendraste al que te creó y has permanecido virgen para siempre.

. . . .Eres modelo de toda mujer porque le pones alma a todo lo que haces en la Iglesia. Con tu presencia estás invitando a nuestro Oratorio a entrar en tu escuela que nos cuestiona y nos corrige; no solo nos reprende, también nos apruebas por nuestros avances odológicos, por hacernos presencia tuya en medio del mundo.

. . . . Entonces tu Hijo divino, el que se hizo el más pobre de todos, será para bien nuestro, el que ocupe el lugar principal de nuestra historia y ojalá de todo el pueblo.