3

 

. . . .Madre Santísima, recibiste al Señor, llena de fe admirable; lo recibiste primero en tu corazón, como don de fe, dado gratuita y amorosamente por Dios. Lo más maravilloso es que nunca lo postergaste, ni en forma alguna le pusiste resistencia, jamás le contristaste. Y aunque a los ojos del mundo te parecías a las madres estériles, has recibido un puesto magnífico, como madre feliz de muchos hijos, que como retoños de olivo están en torno a tu mesa, Madre del Pan.

. . . .Ayúdanos, Madre, a conseguir la gracia del cambio de vida, haz que podamos recibir lúcidamente, como tú, el don de la fe; que lo aceptemos como un don de Dios impostergable. Nosotros hemos elegido libremente ingresar por este camino de autoeducación, que en la práctica se asume con las metas y los grados que los contienen.

. . . .Haz, Madre, que podamos anunciar la palabra del Señor a todos el pueblo, que sea siempre muy consecuente con su bautismo, que podamos predicar con el ejemplo de vida, con oración y sacrificio en primer lugar, y también con todos los métodos apostólicos sanos y aprobados por la Iglesia, para que el pueblo se vuelva fervorosamente a ti, María, y por tu intermedio, reciba al Señor, lleno de fe, aceptándolo en primer lugar en el corazón de las familias, de los grupos, de las comunidades, como un don gratuito y amoroso de Dios. Haz, Reina nuestra, que el pueblo cante lleno de fervor las maravillas de Dios en ti, Madre.