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 . . . .El mes de María está llegando a su término, querida Madre. Nosotros queremos mantener el ambiente, el clima y el tono firme de acercarnos a nuestro Oratorio, siempre, en toda circunstancia. Aunque rechinen nuestros huesos, nosotros queremos ofrecerte una entrega vital y generosa; que no podamos ser reprobados por tibieza mariana, por no hablar de ti, o por hacerlo de modo insuficiente.

. . . .Miles de veces, estaremos seguramente diciéndote: "bendita eres entre todas las mujeres", lo haremos año tras año, mes tras mes, invierno y verano, día a día, sin embargo, el mes de María no puede perder su significación del "mes en que queremos amarte como nunca", cómo no vamos a elevar un canto de alabanza entusiasta y agradecido, tal vez con el canto viva, viva María?

. . . .Es por tu Hijo, Madre muy amada, es por tu Hijo, por su sangre divina y preciosísima que hemos recibido la redención, el perdón de nuestros pecados. Ayúdanos a seguir diciendo toda nuestra vida, con vigor y entusiasmo de recién convertidos: viva, viva, María; mes de María, mes en que queremos amarte como nunca. Todas las flores de tus altares proclamen tu belleza, novia inmaculada, nueva Jerusalén que desciendes ataviada de hermosura a nuestros Oratorios, para que te amemos sin cesar.