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. . . .Querida Madre, el mes de María ha avanzado gloriosamente hasta esta hermosa fecha, que le pone un broche precioso a tu mes: es la fiesta de tu Inmaculada Concepción. Esta fiesta nos señala el absoluto triunfo de tu Hijo, que ya ha derrotado al pecado en sus mismas raíces, al hacerte inmaculada hasta en tu propia concepción.

. . . .Eres el anticipo de la Iglesia: lo que ha sucedido en ti, por el amor infinito del Señor Jesús, en ti ha comunicado la propia santidad de Dios, hasta previniéndote del pecado original. Esta fiesta nos enseña que has permanecido inmaculada por la fe que te dio el Señor, como un don venido de lo alto y que fue corroborándose plenamente en el quehacer práctico de tu vida, Madre Santísima, de modo que jamás hubo en ti la más leve mancha de pecado.

. . . .La fe que el Señor te ha dado quiere participarla también en los hijos del Oratorio Mariano, como un don inapreciable que nos lleva a una abnegada autoeducación, para que el Espíritu Santo vaya vigorosamente tallando en nosotros la efigie de María Santísima, la inmaculada.

. . . .Madre y Reina virginal: ayúdanos a entender el contenido de esta fiesta: la autosantificación para colaborar como tú colaboraste a la acción del Espíritu Santo santificador.