9

 

. . . .Querida Madre del Adviento: llenos de agradecimiento, queremos preparar los caminos del Señor. No podemos hacernos sordos a las llamadas incesantes, que nos hace. Hay que enderezar sus caminos. La humanidad gime con dolores de parto, esperando el nacimiento de tu Hijo, el redentor del mundo. Con el salmista, tu Oratorio clama al Señor diciendo: "inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado"; envíanos al redentor, porque sin Él nada podemos hacer.

. . . .Haz Madre del Adviento, que nos preparemos intensamente al nacimiento de tu Hijo. Eres el regalo de los regalos. Eres la estrella que aparece en el horizonte. Queremos saludarte, cantar alegres, con los reyes magos que vieron gozosos aparecer la estrella en el oriente; eres más bella que la tarde y más que las estrellas y que la luna vespertina. Al mirarte más intensamente en este tiempo del Adviento, ayúdanos a servirte jubilosamente, aunque hay tantos males en el mundo, es como el gozo del condenado a muerte que ve llegar su salvación.

. . . .El hecho próximo de la liberación hace que la terribilidad de todo lo negativo, vaya desapareciendo, como el sol hace desaparecer el rocío de la mañana. Madre, el Señor es bueno y clemente; ha preparado una salvación que no podemos siquiera imaginar.