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. . . .Madre Santísima, estamos agradecidos por tu fidelidad en nuestro Oratorio Mariano, porque el Señor ha estado grande por todo lo que ha cumplido en sus planes amorosos, porque el Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, nos ha mirado con bondad y ha tenido compasión de nosotros.

. . . .Madre de nuestro Oratorio, de las llamadas espléndidas, en este tiempo de Adviento nos haces elevar los corazones hacia ti, para redescubrir nuestro modelo personal en grados más profundos. Es la voz de Dios que clama en el desierto de la masa, y que quiere nuestro bien. Has escuchado nuestra voz suplicante, has puesto atención a nuestro caminar. Estábamos solos como los obreros en cesantía; sin saber qué hacer para encontrar trabajo; y nos has regalado un magnífico envío, un modelo personal que nos llena en este tiempo de la espera en la venida del Mesías.

. . . .Es el Señor el que da el crecimiento en el modelo personal; nosotros solo podemos colaborar con nuestro sí para hacer llanos los caminos del Señor para que nuestra vida se llene de sentido en la espera.