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. . . .Madre americana, te has revestido con el manto de gloria, que Dios te ha regalado de modo inculturado. Asumiste nuestra realidad latinoamericana, haciéndote piel roja como nosotros, mujer revestida de sol.

. . . .Con el cariño de San Juan Diego, la Iglesia quiere clamar a ti, para aprender siempre a volverse a los pueblos en su realidad e idiosincrasia propia; hay que hacerlo respetuosa y receptivamente para aceptarnos a nosotros mismos, en este mundo tan competitivo y despreciativo, que está ciego te incapaz de ver las maravillas de Dios, que se multiplican en los diversos pueblos, razas, culturas, movimientos y expresiones religiosas positivas.

. . . .Madre de Guadalupe, nos muestras a Jesús lleno de amor cariñoso y afectivo, que concede a los artistas la inspiración para plasmar la belleza, que procede de Dios, el único definitivamente hermoso. Ayúdanos a hacer que con las obras de los artistas y de cada uno de nosotros, pequeños creadores, que aumente el gozo y la esperanza de los pueblos y los hombres.

. . . . Danos en espera de la Navidad, preparar el mayor regalo de nuestro cariño para los pobres, para los que necesitan nuestra ayuda y creatividad.