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. . . .Madre que llevabas a Cristo en tu vientre, cuando San Juan Bautista fue hecho lámpara de Dios. Ayúdanos a ser humildes como lo fuera San Juan Diego, porque tú eliges para tus obras a los humildes. San Juan Bautista no vino revestido de riquezas humanas, de lujos y andamiajes de grandezas humanas. Él tenía que preparar los caminos del Señor.

. . . .Nuestro modelo personal recibe una nueva luz al mirar sinceramente como Dios manda que se preparen los caminos del Señor, no en vicios, comilonas ni borracheras, no en la música estridente que aturde y adormece el espíritu; no en las horas interminables de fiestas, hobbies, juegos que nos puedan embotar el espíritu.

. . . .El modelo personal es el plan amoroso de Dios, que contiene la mayor gloria de cada ser humano, que ya preexistía en la mente de Dios, como el plan tan valioso que podría compararse al tesoro por el que vale la pena venderlo todo, dejarlo todo y adquirir ese tesoro, hacerlo con el trabajo firme de colaborar con la gracia del Espíritu Santo guiando esta forma de esculpir en cada uno de nosotros, con la lámpara de la fe, nuestro mejor yo, nuestro modelo personal.