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 . . . .Madre del Señor de la gloria, aunque desde el punto de vista sociológico, San Juan Bautista era más que Jesús, en el momento de su testimonio, no deja de darlo: "No soy digno de desatarle sus sandalias", en ese momento Jesús era un desconocido para los discípulos de San Juan.

. . . .La mejor preparación del Adviento incluye una buena confesión: "yo no soy digno". Ayúdanos a hacer, Madre, una buena confesión sacramental en este día, para que podamos decir sinceramente: yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias.

. . . .Madre, eres la humilde esclava del Señor; con tu humildad tan grande, el Señor te ha hecho "subir más arriba" en el banquete del Reino de los Cielos. A todos tus hijos que aprendamos a ser los humildes servidores del Señor, sirviendo para eso a nuestros hermanos, nos corresponderá el mismo destino. Regálanos, Madre, el don de la vida de oración continuada e intensa, que nos ayude constantemente a desintoxicarnos de nuestra soberbia, a poner las cosas en su verdadero lugar, y dejarnos de anhelos turbios, que nos llevan por mal camino.

. . . .Que siempre podamos decir de corazón "no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias".