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. . . .Madre de la pronta venida, el Rey de reyes ya está cerca; abrid los portones al rey que ya va a ingresar, al Rey de la gloria ¿quién es ese Rey de la gloria? Jesucristo, el Hijo de Dios vivo, ése es el Rey de la Gloria. Abramos el corazón a quien llama con voces apremiantes de ternura: ven Señor Jesús, habla que tu Palabra es vida y salvación de quien escucha, la medita y la hace carne de su carne.

. . . .Por medio de nuestra generosa entrega, a los grados, en las metas, en las hondas meditaciones, en las canalizaciones de los modelos de grupo, anuales, de la familia y personales, iremos abriendo las puertas a Cristo. Contigo, Madre, contigo, porque por medio tuyo vino a los hombres y por medio tuyo tiene que volver.