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 . . . .Madre del parto inminente; ya estamos en la inminencia de tu llegada a Belén, ya se empiezan a desmoronar las esperanzas humanas de poder regresar a Nazaret, para que nazca Cristo Jesús, con todos los medios que tú le habías preparado como mujer empeñosa. Al menos pudiste tener los pañales para el caso de la contingencia de no alcanzar a volver a Nazaret.

. . . .El viaje se hacía duro, demasiado duro y peligroso para las condiciones en que tú estabas. Pero era ineludible cumplir el decreto del emperador César Augusto en la época del gobernador de Siria, Cirino. Había que viajar por ir a empadronarse.

. . . .Madre Santísima: ayúdanos a no perder la confianza, cuando las circunstancias externas de nuestra vida se vuelvan hostiles y todo parezca confabular contra nosotros, para que no pueda cumplirse la misión de nuestra vida. En la inminencia de esas horas del fracaso, angustia y desesperanza, aparecen las horas del Señor, en lenguaje bíblico griego: el kairós. Ayúdanos a contar con los imprevistos, para que se pueda cumplir hasta lo más mínimo de la voluntad de Dios, que siempre vence...