30
![]()
. . . .
Con todos los hombres de buena voluntad, nos acercamos a adorarte, sirviendo al más pobre y necesitado.. . . .
Jesús nos dice como esa mañana en el lago de Genesaret, después que sus apóstoles habían estado pescando toda la noche y sin haber pescado nada: rema mar adentro; atrévete valiente, con todos los hombres de buena voluntad, acércate a adorarme e introdúcete en mi misterio de amor. Jesús, eres nuestra garantía; porque Tú lo mandas y en tu nombre, remaremos mar adentro y echaremos las redes, con todos los hombres de buena voluntad, amándote, es decir cumpliendo tus mandatos.. . . .
Y nos enseñas, que lo que le hacemos a un pobre, en tu nombre, a ti te lo hacemos. Entrar en Belén, en la gruta y en el Pesebre, es aprender lecciones de solidaridad para toda la vida. Seremos junto con María, contigo Madre Santísima hombres de fe, esperanza y caridad. María, ayer, mañana y hoy día.. . . .
Han pasado varios años, desde tu presencia inicial en el Oratorio, hiciste todo bien, por eso nuestras voces e ideales te han cantado, oh Reina muy amada ven; ven para que nos enseñes a adorarlo, porque si tú no vienes y si tú sin nosotros te vas, oh María, intercesora y medianera, ¿A dónde iremos? Con todos los seres humanos, sin importar raza, lengua o nación, remaremos mar adentro, serviremos de todo corazón al que nos necesite.
. . . .
En realidad de todas partes nos llaman, como dice el canto: mil pueblos de la tierra nos llaman con su fuerte voz. Todo cristiano desde el bautismo, con la recepción del crisma y la vela encendida, está llamado a ser un evangelizador. Iremos con banderas, formando pueblos para Dios. Desde la gruta de Belén se encienden los ideales misioneros, las banderas poderosas y flameando en el viento, se apoderan de nuestras manos y corazones. Hay que remar mar adentro y hay que poner nuestras manos en el arado, sin jamás mirar atrás, con metas firmes y grados. Vamos a construir en sólido, sirviendo al pobre. Es el tiempo de la verdad y no de las promesas de algunos que buscan más el apoyo del pobre, que resolver realmente sus necesidades.. . . .







