31

 

. . . . Ya se nos va el año viejo. Que hoy sea nuestro último grito de enamorado y de adoración.

. . . . Madre Santísima, se nos va un año más de vida; el mundo marcha inexorablemente hacia su fin; como los ríos van hacia el mar o se los traga vorazmente el desierto sediento, antes de llegar a su destino, así pasará con el mundo.

. . . . Sin embargo, Dios trasciende el mundo y su historia, que es como si no existiera. Aunque todo esto que vemos, hasta los montes elevados e inexpugnables, se acabarán, El no se va a terminar nunca, por eso es que su reino no tendrá jamás fin.

. . . . Es como reza el salmo: "Ellos se mueren y perecen, pero Tú quedas; todos ellos como la ropa se desgastan. Pero Tú siempre permaneces el mismo; no tienen fin tus años". Madre y Reina Santísima, qué maravilla, que en Dios no hay cambio ni rotación.

. . . . Permanece siempre el mismo, amorosamente el mismo. Nos sentimos a veces deprimidos porque todo se termina. Nos vemos inclinados a cantar cuando se termina el festival y feria de frivolidades y vanidades: "la tristeza no se termina, la felicidad sí", aludiendo con esa expresión a todos estos banquetes, carretes, carnavales y festejos de este mundo, que se acaban, tal como se acaba el año en este día 31. Se va a acabar dentro de unas horas o de unos minutos más.

. . . . Como creyentes tendemos a no caer en la tristeza porque se va el año, se va la vida y se van personas queridas, ocupaciones amadas, etc. La Navidad la acabamos de celebrar, ahora viene la espera del Emmanuel, o sea del Dios con nosotros, el que no se acaba, y porque está con nosotros tampoco nos acabaremos, su Reino no tendrá fin. Llenos de confianza de hijos y sabiendo lo importante que es decidirnos siempre por el Emmanuel, diremos con el salmista: que se me seque la diestra si me olvido de ti, o si te pospongo y no hago nada por Ti. Es cierto que amas a los que te aman, Madre, Patrona y Reinecita nuestra.

. . . . No es exagerado para nada cuando se termina un año y todo esto de acá se termina, decir, que mi lengua se me pegue al paladar si no me acuerdo de Ti.

. . . . Como un grito de guerra termina un año para un mariano. Vamos hermanos, vamos adelante al nuevo año, el oratorio nos urge a luchar. La masa, las falsas ideologías, la rebeldía contra Dios, siguen avanzando en el mundo, la gente vive en el error. Escucha hermano, María te llama, hay que luchar, hay que vencer, vigorosamente por la fe, por la esperanza y caridad. Luchar, luchar, no podemos fallar, María nos llama a luchar por su Oratorio siempre aunque para ello hubiera que llegar a ser mártir como tantos hombres y mujeres han sido mártires en su fe.