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Domingo 27 de enero 2002Home
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Mc 4,11-231.- El Pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz.
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La oscuridad es algo inherente al ser humano cuando está desconectado de Dios. No se le ve sentido a la vida. Por eso no es raro que en el siglo XX, siglo de tan horrorosas persecuciones contra la Iglesia, de un número tan inmenso de mártires. Tal vez los mártires del siglo superan en número a todos los siglos anteriores de la Iglesia. El ateísmo teórico y práctico de nuestra época ha hecho con que la gente de ahora fabriquen la filosofía existencialista. Nada tiene sentido, no hay principios perennes y válidos para siempre. "Hay que aceptar que ya el matrimonio y la familia no es lo mismo que antes, ahora es un artículo en reciclaje.. . . .
El pueblo está en tinieblas, que está como un ciego inseguro, dependiendo totalmente del que pueda guiarlo y hoy son ciegos los guías de ciegos. ¿A dónde vamos a parar?, al mismo tiempo a ese pueblo que habitaba en tinieblas le ha llegado una gran luz. Cristo Jesús será para siempre un lugar de encuentro, luz para los ciegos, sentido para los que creen y experimentan que todo es vanidad, que nada es sino un absurdo terrible, una gran estafa.. . . .
Jesús sigue irrumpiendo en la vida de los ciegos; hace que puedan ver el camino que conduce a la luz. Desde Jesús ya nada es absurdo, hasta la muerte en un bunker, en el barracón de la muerte, donde se exterminaba por hambre y sed en el campo de concentración de Ausschwitz (Auschwitz, en polaco Oswiecim, ciudad de Polonia, cerca de Katowice; 45100 habitantes. En las proximidades, los nacistas crearon el mayor campo de concentración y exterminio (Auschwitz-Birkenau). El número de víctimas se evalúa en 3 o 4 millones de personas, la mayoría de origen judío, el mayor campo de concentración, "el Gólgota de los tiempos modernos", según el Papa Juan Pablo II).. . . .
San Maximiliano María Kolbe se ofreció para pagar la pena que debía pagar un preso, a quien le había caído la suerte de morir, como represalia de la Gestapo (Policía de los Nazis), por un preso que se había fugado del Campo de Concentración. Tras esa muerte horrenda de San Maximiliano María Kolbe, el Caballero de la Inmaculada, está la victoria de Cristo Jesús, que también ilumina las tinieblas del infierno de Auschwitz.2.- Convirtiéndose porque el Reino de los Cielos ha llegado.
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Jesús nos enseña en este evangelio, que para que la luz llegue verdaderamente a nosotros es necesaria la conversión, es decir el cambio de vida. La persona que se da cuenta que por Jesús nos ha llegado la luz, sabe que hay que proceder a un cambio de vida.. . . .
Cuando Zaqueo recibió a Jesús en su c asa, en seguida empezó a inquietarse por ser honrado: Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.. . . .
La luz nos involucra y nos lleva a la solidaridad que no conocíamos. Por orgullo y soberbia nos pasamos al campo de la humildad y sencillez de vida, del egoísmo al campo de la solidaridad, de la rabia, ataques de ira y agresividad, pasamos a ser hombres y mujeres muy pacíficos, de la sexualidad propasada pasamos a vivir en castidad según el propio estado de vida de cada cual; de la intemperancia y gula nos allegamos a los ayunos y a la sobriedad, al autocontrol en las comidas y bebidas; de la mentira pasamos a la autenticidad, de los robos, injusticias y mentiras al reinado de la equidad y justicia.. . . .
Es necesario convertirse para que llegue la fe cristiana a otras personas y para que nosotros que andábamos en tinieblas seamos hechos hijos de la luz, para que la vida de la familia se proyecta en otros. La coherencia de vida tendrá que ir necesariamente haciendo que asumamos el imperativo de remar mar adentro.3.- Vénganse conmigo y los haré pescadores de hombres.
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El cambio de vida del convertido no se queda en un débil musitar asustado de una retahíla de oraciones vacías de sentido interior. El cambio de vida en profundidad trae consigo la preocupación por la salvación de los demás.. . . .
Seguir a Cristo, sea como sea, aunque ocurra en medio de las condiciones de vida más difíciles, trae por consecuencia tratar de ayudar a que otros se salven. Los haré pescadores de hombres.. . . .
Nuestro Oratorio ha encontrado en su propia experiencia, la preocupación seria por el apostolado. Yo te envío, vayan e incendien el mundo, constituye el meollo de una de las piedras fundacionales de nuestra familia.. . . .
La Madre y Reina Santísima pone en nosotros una gran preocupación, la salvación de muchos. El Oratorio nos manifiesta desde dentro del Cáliz del Padre, que es necesario asumir el apostolado que trae las siguientes líneas de acción. a) La oración y el sacrificio para obtener la conversión de los que están alejados del Señor b) El testimonio de vida coherente con la heroicidad de las virtudes y hasta la santidad de vida según las distintas vocaciones. c) La acción apostólica concreta como son las asesorías de grupos, asumir tareas misioneras y de apostolado organizado, etc.. . . .
Acércate a mí, nos dice la Madre desde su Oratorio y te ayudaré a ser mi embajadores, mi pregonero de las noticias de Dios, etc. para que muchos se salven, ojalá que todos los que solo Señor nos haya encomendado.