Domingo 3 de febrero 2002

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1.- Y le siguió una gran muchedumbre.

. . . .Jesús se ha hecho nuestro y el pueblo lo siente suyo, por eso es que el pueblo no le nota acepción de personas, separatismo de clases y marginación de nadie, como ocurría con los fariseos que siempre estaban segregando y separando a los gentiles, paganos y pecadores, como se ve claramente en el desprecio con que hablan de las relaciones de Jesús con la "gente de mala fama y pecadores". La muchedumbre sigue a Jesús por el interés que les diera comida y los sanara de sus enfermedades, no por un motivo más profundo o de tipo religioso.

. . . .Cuando vino el Santo Padre a Chile, en abril de 1987, la gente en multitud seguía paso a paso su itinerario agotador. Las calles estaban atestados de gente, de público que quería verlo aunque no sea más que verlo pasar, ver al Mensajero de la Paz. ¡Qué felices eran los pies del que nos traía mensajes del Señor! Era como Cristo vivo en medio de nosotros.

. . . .Muchos hermanos evangélicos prendieron también sus televisores para ver pasar a este hombre, todo de blanco, que nos traía palabras actualizadas sobre Jesús y su Iglesia. No se tiene muy compilado el número de milagros físicos que ocurrieron durante esos días de su estadía.

. . . .El evangelio de este domingo se ve como muy actual, aunque algunos han creído ver un cristianismo de post cristiandad. En realidad siempre estado al borde del colapso de la Iglesia, sobre todo en los tres primeros siglos y en otros momentos.

2) Y les enseñaba: bienaventurados los pobres del espíritu.

. . . .La enseñanza de Jesús es paradójica; mientras el mundo busca el dinero y lo económico como el valor humano primordial, en la ideología capitalista el dinero y el capital es concebido como ídolo que se absolutiza y exagera. En el marxismo leninista la ideología se focaliza en la única alienación del dinero que debe ser distribuido de modo de formar un mundo comunista, una sociedad sin clases.

. . . .Jesús no es un predicador que le desee cosas buenas a los demás pero que él mismo no está tan convencido de ello, porque no hace nada por llevar a la práctica esos compromisos. Se los dijo en su propia cara: "lían pesadas cargas y no las mueven ni con un dedo".

. . . .El Señor asumió en su propia vida la pobreza que promulgó; que es riquísimo camino porque lleva la promesa de buena suerte o bienaventuranza. Nació pobrísimo en Belén; vivió pobre como predicador ambulante enriqueciendo a muchos y finalmente murió pobrísimo, despojado de todo. Cumplió en sí mismo el adagio popular: nada de lo que hemos almacenado en esta vida nos vamos a llevar a la otra. Ni siquiera la túnica sin costuras que le había tejido su Madre de manos hábiles y hacendosas.

. . . .Todos los santos y santas, de alguna manera, para vivir la solidaridad, por amor, tuvieron que hacerse pobres, tuvieron que despojarse de muchas cosas, que estimaron superfluas para poder dedicarse a ayudar a los pobres. Como el joven rico fueron interpelados a colaborar con las necesidades de los demás y lo hicieron fielmente. En la medida que lo hicieron dejaron de tener ciertas riquezas pero crecieron en otras.

3.- Alégrense, porque vuestra recompensa será grande.

. . . .A todos nos cae muy mal cuando alguien nos da algo y a cada rato nos lo está recordando. De una u otra forma nos dice que nos dio eso. Uno dice: si me lo dio, ya está dado, por qué sigue recordando el regalo como si todavía fuera propietario del mismo.

. . . .A Dios no le agrada cuando nosotros damos a regañadientes y no de todo corazón. Nosotros a veces actuamos dando y ofreciendo en una medida tacaña y poco generosa, más para salir del paso que por dar verdaderamente convencidos. Esto no agrada al Señor. Ya nos hemos pagado, porque damos no por dar sino para quedar bien puestos ante los demás y eso ya fue nuestra paga. Mezquina paga.

. . . .El Señor nos alienta a todos los hermanos y hermanas del Oratorio a dar con alegría, con generosidad y no esperando recompensa en este mundo para que la recompensa la dé solamente el Señor. Contento, Señor, contento; alegres Madre, muy alegres; contigo nos volvemos generosos se nos deshace la tacañería usual del que "guarda siempre tiene" y que no quiere dar nada.

. . . .Miremos a nuestra Madre y Reina en este mes de febrero que comienza y la vemos desde Lourdes amonestándonos seriamente a dar en forma muy generosa, hasta el punto de buscar la penitencia, que nosotros en el Oratorio llamamos 3º desafío, buscar las cruces; y la Madre y Reina será nuestra dulzura y consuelo.