Eso sí que es ser flemática rematada...

Había una señora que tejía tranquilamente sentada en su sillón. De repente tocan la puerta: toc, toc, toc... ˇEra Condorito insistente quien golpeaba! Señora, señora, a su marido lo aplastó una aplanadora.

La señora flemática ocupada en su tejido, casi sin reflexionar, le responde: "Muy bien, muy bien, joven, páselo por debajo de la puerta, por favor". Condorito cayó de espaldas: Plop.