%Revista María Reina %

N° 14 del 2002

Publicación del Oratorio Mariano

Director Responsable: P. Sergio Mena G.

Fecha: Sábado 2 de febrero de 2002

Propiedad: Fundación de Promoción, Pers.Juríd. 1005 de 1975

Dirección: Consejo de la Familia del Oratorio Mariano

E ditorial febrero 2002

En febrero las actividades del Oratorio Mariano siguen a todo remo y viento en popa. ¡Mar adentro! Se puede ir a visitar las familias que dejamos comprometidos a visitar; se puede rezar por ellos y rezar por los misioneros y misioneras, que por caminos polvorientos a veces, van esforzadamente acortando distancias para llegar al corazón de las familias y remecer el espíritu que se anquilosa con cierta facilidad.

Dos piedras fundacionales se nos regalaron en este mes. El 11 de febrero de 1976, junto con recordar la aparición de nuestra Madre en Lourdes, celebramos la 4ª piedra fundacional del Oratorio Mariano. Hay una coincidencia entre ambos sucesos marianos. La Santísima Virgen pidió penitencia; tres veces consecutivas, para enfatizar y grabarlo en nuestra memoria, nos dijo, penitencia, penitencia, penitencia...

La Madre y Reina Santísima nos pide que en cada Oratorio, al menos haya una persona que busque sinceramente la santidad. Y pide el sacrificio, la cruz, por supuesto endulzado por María, la dulzura de las cruces. Ojalá que no sea solamente uno que apuntale el Oratorio, sino una gran pléyade de santos y santas, que estén respaldando este paso adelante en el proceso de autosantificación.

La segunda piedra fundacional que se dio en el mes de febrero, fue el cáliz del Padre. En la fiesta de la Cátedra de San Pedro, el 22 de febrero de 1990, la Madre nos dio un signo doble. El Oratorio como todas las obras de la Iglesia, tiene su fundador y colaboradores inmediatos; lo novedoso es que lo recibamos en íntima conexión con la Cátedra de San Pedro, es decir en plena fusión con las enseñanzas y disposiciones del Santo Padre, el Papa.

El Tercer Desafío

¿Por qué se introdujo el Oratorio en este lío? Aparentemente un lío. La cruz no es un lío, aunque sí lo es, pero aparentemente, porque después del lío viene la luz y la vertiginosa señal de Jesús que purifica, santifica y sobre todo lleva a la gloria. ¿De qué le sirve al hombre "ganar todo el mundo", que duran, en el mejor de los casos, un par de decenios, si después se lo quitan y se muere, nada se lleva a la sepultura? Y lo peor, ¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?

El Señor Jesús nos ha enseñado en el ABC de nuestra fe, que para ser sus discípulos hay que tomar la cruz, hay que dejarse atrapar por el lío, que es la cruz. El 11 de febrero de 1976, el Oratorio tenía de definirse. Si nos arriesgábamos a sacar el talento del hoyo donde estaba sofocado, sin protagonismo alguno, habría que estar dispuesto a arriesgar el pellejo. ¿Qué sucedía si el Oratorio no resultaba?

El criterio humano me decía sin tardanza: no te metas en camisas de once varas; es meterte en lío eso de seguir con el Oratorio. Me explico. En el campamento mariano juvenil de Coñaripe, donde en ese momento histórico debía definir, si veía la mano de Dios en el Oratorio, o no la veía suficientemente, fue un campamento muy difícil. Estábamos como Hamlet con la pregunta famosa "to be or not to be; that is the question", ser o no ser, ese es el asunto de fondo. En el campamento de enero en Coñaripe IV, los antiguos jefes del Oratorio me dejaban entrever que no valía la pena seguir adelante.

Pero la "nueva hornada" que se estaba constituyendo en el Oratorio, con los jóvenes del colegio SSCC de Alameda, me clamaba con su entrega de vida, que yo me transformaba automáticamente en un cobarde si no confiaba en Dios y no me ponía manos a la obra a salir adelante.

Ese día 13 de febrero, nos encontrábamos en la hora de la tarde, un par de horas antes de la puesta del sol, en el Oratorio Central, que estaba en esa época en el segundo piso de Sazié (en el mismo lugar donde está ahora en la planta baja, pero en segundo piso) Ese día de febrero el Oratorio Central estaba muy caluroso, pero el deseo de seguir con espiritualidad más profunda nos había congregado con un par de jóvenes: Martín Donetch, alumno que ese año iba a pasar a 3º medio, Emilio Vilches, del antiguo grupo de jóvenes marianos del barrio, y Fidel Jiménez, del antiguo grupo de San Miguel. Ahí le pedimos, aplicando la fórmula de los dos desafíos anteriores, que la Madre se fuera de la acción especial sobre la Imagen Sagrada del Oratorio Central, el día que no hubiera nadie del Oratorio, que estuviera dispuesto a tomar la cruz. Desde entonces ha venido sosteniéndose la fuerte corriente de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la vocación asimismo a la santidad de vida heroica en los laicos del movimiento, en especial en Bernardita Correa, don Oscar Acuña, Rubén Cárcamo, Alfonso Cánepa, don Rubén Ninim (argentino que alcanzó a dar el tercer grado con el Padre José Miguel). Y yo mismo, me vi obligado moralmente a dar el doloroso paso de dejar a mis compañeros sacerdotes, con los que me había formado por años, ya que los caminos se habían bifurcado definitivamente. Ser o no ser, sacar el talento del hoyo y trabajarlo o esperar la reprimenda del dueño del talento... Me decidí a consagrarle mi vida al Oratorio aun con riesgo de mi propia vida sacerdotal.

El campamento de 2002 de niñas

de la rama femenina en Alepúe.

Como todos los años, la Madre y Reina Santísima ha actuado maravillosamente, sacándole trote a varios jóvenes, que en otras circunstancias se habrían dejado agarrar por la laxitud, egoísmo y desórdenes obstructivos al mejor yo, que hay en cada uno de ellos.

En el campamento de Alepúe de la rama femenina, que duró del 21 al 27 de Enero, con una asistencia de 28 niñas de Santiago, se destacó este año, sobre otros años, por la fuerza con que las niñas querían estar en el lugar de la oración. Era impactante ver las ganas con que iban a estar junto al Señor y la Madre en el Oratorio. Se lució la jefa, la Consuelo (sobrina del Padre José Miguel) y las demás jefas también con ella, como la Claudia y la Cote. (Espero ampliar este artículo en la página WEB http://www.geocities.com /mariadepirque/ de febrero 2002).

En este campamento femenino era muy impactante la adoración al Santísimo Sacramento del Altar, ese continuo darle gracias y pedirle a la Madre junto a su Hijo amistoso, presente misteriosamen-te pero igual presente.

El Padre José Miguel le comentó a alguien que habían sido días de cielo. Se notaba este ambiente fuertemente impreg-nado de fe, que llevaba a las niñas a un gran sentido de compañerismo que no se tuvo tan fuertemente en otros campamentos anteriores; era ese ambiente de unidad y apoyo mutuo entre ellas. Una niña le escribió una esquelita a otra "estoy en la gloria".

Este sentimiento no solamente era de las niñas sino lo notaban las hermanas, el Padre y los dos hermanos que estaban acompa-ñando el campamento. "Se tenía sensación de estar viviendo días de cielo"; nos sentíamos metidos en un ambiente muy bonito, presagio de algo aun mucho mayor, de lo que va a venir ciertamente un día, en que se acabarán los miedos, las tentaciones, los pecados, la pena, la depresión, la vergüenza y la flojera, la pesantez de nuestra tendencia a debilitarnos y entonces aparecerá la felicidad que no se acaba.

Rema mar adentro.

Remar mar adentro, con el viento del Espíritu Santo, hinchiendo nuestros velámenes, avanzando firmemente, es la consigna. Si nosotros no le ponemos empeño y tinca, no habrá un proceso firme de crecimiento.

El Señor Jesús nos ha llamado firmemente la atención hacia el radicalismo de vida. La semilla que crece y da mucho fruto es la que crece en un campo bien labrado, sin piedras, sin zarzas, que puedan impedir el crecimiento de la plantita de la fe, la santidad y el poder plasmativo de historia santa de Dios.

Remar mar adentro significa poner la manos en el arado de Cristo y trabajar firmemente con la propia autoeducación, atreverse a emprender misiones que son riesgosas, que cualquiera no se atrevería a abrazar o comprometer. Remar mar adentro es meterse firmemente en el propio carisma y darlo todo, ponerse firmemente "la camiseta de la Madre Santísima" y seguir adelante pase lo que pase.

Este año 2002 en el campo masculino y femenino tenemos varios signos o abanderados del "rema mar adentro", en que está involucrado nuestro Oratorio. Este año posiblemente el Hno. Tránsito llegará a ser diácono; aunque todavía no tiene una fecha de ordenación, es algo que ya está a punto. La Hna. María Rosa Martínez hará su incorporación definitiva en las hermanas seculares. Esto le trae una enorme estabilidad al Oratorio argentino, que ya va a tener una hija de esas hermosas tierras cordobesas, que se va a hacer profundamente responsable de la misión del Oratorio en Argentina.

Este año las hermanas apostólicas van a tener una nueva hermana, si Dios quiere; Jessica Cofré es de Buin, la primera vocación que resulta en las hermanas apostólicas procedente de la región metropolitana.

Las hermanas misioneras van a tener dos nuevas hermanas remando mar adentro firmemente, María Alicia y María Pamela. Las hermanas contem-plativas van a tener una nueva hermana, María Teresita (Priscila de Puerto Montt). Los padres y hermanos van a tener cuatro nuevos hermanos. Realmente podemos decir que con la gracia de Dios, dan un ejemplo de cómo se rema mar adentro... Los cuatro nuevos hermanos son: Víctor (de Maipú, donde recientemente dio un testimonio ante un público numeroso, que llenaba un salón amplio); Gabriel (de Argentina; es el primer argentino que ingresa a la comunidad de los hermanos), Antonio (vocación tardía, bibliotecario de Buin, que nos presentó el P. Benito, capuchino, viejo amigo del Padre Sergio y de las hermanas contemplativas) y Claudio Paredes, de Puerto Montt, (líder de la pastoral liceana de Puerto Montt, que fundó el entonces Hno. Raimundo de María, convertido desde hace un año en el Padre Raimundo, misionero en Brasil).

Este año, Puerto Montt rema mar adentro porque vienen dos vocaciones de esa muy querida ciudad sureña: Claudio Paredes (Hno. de la hna. María Carolina, de las hnas. apostólicas) y María Teresita (contemplativas). Como se puede ver, el Oratorio no deja de remar mar adentro, aunque como nos decía la carta del 2001, nos falta mucha entrega aun.

También en lo inter-nacional estamos remando mar adentro con las dos nuevas hermanas mejicanas, misioneras laicas comprometidas, Hna. Imelda y Hna. María Elena (mejicana). Se conquistaron a la gente que las conoció en su corta pasada por María Reina y otros lugares, como Maipú y el Oratorio Central...

El Cáliz del Padre

¡Qué bueno que la familia tenga un Padre, que se haga responsable por cada uno de los miembros! Jesús sufrió y murió por todos; nadie puede salvarse sin Jesús, pero El quiere asociarse a los padres de familia para que ayuden, con el trabajo y el sudor de su frente a sacar su familia adelante. A las mamás les toca pasar una especie de Calvarios en cada parto y por amor a sus hijos; ellas aseguran la transmisión de la vida, de la cultura, la religión, el bautismo, la catequesis, las buenas orientaciones de la para no masificarse. El Oratorio también tiene un padre, que Dios quiso darle, bien fallero por cierto, pero es el padre que nos quiso poner al frente de su familia del Oratorio. No quiere decir que sea infalible, tampoco quiere decir que es absolutamente ejemplar en todo lo que hace.

Lo más interesante es que de estas relaciones de amistad, de filialidad y paternidad respectiva, en el caso del Oratorio, están bajo la relación condicionante de "mientras esté dentro de la Iglesia y en estrecha dependencia a la Cátedra de San Pedro". En realidad, la misma proclamación del Cáliz del Padre ha ocurrido precisamente en el día en que la Iglesia celebra la Cátedra de San Pedro (22 de febrero).

Al llegar a esta fecha, las hermanas apostólicas del Oratorio recuerdan sus incorporaciones definitivas. Hasta la fecha, cuatro hermanas recuerdan su incorporación para siempre. Este año la Madre María Magel Rivas Castillo está celebrando los diez años de su incorporación definitiva, que corresponde en la vida matrimonial al día del matrimonio.

Este día ellas asumen el Cáliz del Padre en una ceremonia especial. Quisiéramos que los cálices del Padre se pudieran multiplicar en los distintos oratorios, como una réplica del Cáliz del Padre original, y así poder asumir prácticamente la filialidad de todos los miembros de la familia frente al Padre que Dios quiso que fundara esta familia, aunque en verdad sea el mismo Señor el definitivo fundador, sin quitar en nada la acción del operante humano que Dios se tomó la molestia en usar. Por eso el Oratorio es un conjunto de "opera Dei", obras de Dios.

Chistes de la época:

El mundo está dividido en dos clases de personas, las que creen que el mundo está dividido en dos clases y las que no.

Las pirámides son el mejor ejemplo de que en cualquier tiempo y lugar, los obreros tienden a trabajar cada vez menos.

En estos tiempos el tercer mundo se muere de hambre, mientras que el primero y el segundo de colesterol.

Si a un hombre le das un pez, comerá hoy. Si le enseñas a pescar, comerá toda su vida. Si le enseñas a vender pescado al por mayor, se hará millonario (antiguo proverbio japonés muy mejorado). Un egoísta es una persona que piensa más en sí mismo que en mí. Existen en el mundo tres clases de personas, las que saben contar y las que no.

Sra. María Dolores Romero de Chávez

Nuestro Oratorio cuenta con otra cristiana ejemplar. A fines de enero del 2002, la Sra. María Dolores Romero de Chávez terminó su largo Calvario sin embargo tan alegre y lleno de esperanza. La Sra. María Dolores hizo honor a su nombre. Amó el sufrimiento como camino de redimir y ofrecer por los que andan alejados.

Conoció el Oratorio con los grupos marianos federados que tenía Sor Adriana, de la Santa Cruz en Panguipulli. No recuerdo que ella se haya perdido alguna reunión de grupo o haya dejado de asistir a alguna de mis visitas a los grupos marianos de Panguipulli. Poco a poco se fue empapando más y más del mundo de nuestra Madre del Oratorio; con la ayuda de los padres capuchinos que la ayudaron sin impedirle que rezar su rosario con todos los fieles de la Parroquia en la Misa dominical, y asimismo con el canto del Himno del Oratorio, y con sus prédicas y orientaciones, la Sra. María Dolores, profundamente vinculada a nuestro Movimiento, fue creciendo más y más en oración. Pasaba muchas noches íntegras dedicada a la oración. Se había mandado a hacer un pequeño Oratorio personal que pude ver con mis propios ojos el otro día cuando fui al Campamento de señoras del Oratorio en San José de la Mariquina. Católica profundamente católica, super alegre ante toda circunstancia aunque muchas de estas hicieron honor a su nombre.

Estaba completamente entre-gada a la voluntad de Dios; todos sus sufrimientos los tenía como muy valiosos; cuando sus hijas la veían tan afligida con tanto sufrimiento, le decían para consolarla que pedían al Señor para que le quitara tanto sufrimiento. Ella les decía entonces, "yo quiero sufrir, yo amo mis dolores, porque puedo ofrecerlos por la conversión del mundo". En la página WEB de febrero más detalles.

Próxima página WEB de febrero 2002

Aviso La página WEB que tengo para comunicarme con Uds. trae en este mes de febrero el siguiente programa:

Contenido de la Página de febrero 2002 de mariadepirque

 

http://www.geocities.com/mariade pirque/